EL PASADO SIEMPRE VUELVE
El pasado siempre vuelve: interpela, socava pensamientos y pone en relieve las nuevas épocas con la que se juzga aquellos hechos que han marcado un país o región.
La madre patria, que por estos días está movilizada por los recuerdos, al cumplirse 50 años del fallecimiento del General Franco, tiene vastas experiencias en estos tipos de traumas históricos. Justamente, la creación y advenimiento de ETA, tiene que ver con la segunda época del franquismo e intensificada, junto al regreso a los tumbos de la democracia española, que han retratado tan bien escritores y periodistas de la talla de Javier Cercas en libros como: “Anatomía de un instante”.
La infiltrada es un thriller que no tiene nada que envidiarle a cualquier excelente producción hollywoodense de acción, suspenso y espionaje. Y contiene otro valor fundamental, no teme jugarse políticamente sobre la cuestión a la que remite. Más en estas épocas de correcciones políticas que vuelven a muchas producciones artísticas insulsas o meros “entretenimiento”, donde no se interpela al espectador, ni se lo enfrenta ante disyuntivas morales. Las mismas que Arantxa -la aguerrida y bella Carolina Yuste- se enfrenta en su rol de agente infiltrada de la Policía Nacional.
El film, no se pierde la oportunidad de aclarar que existe una sutil diferencia entre ser infiltrado o encubierto. En esta última circunstancia al agente lo avala un juez y lo contiene cierto marco legal, no es lo mismo al ser infiltrado. Se está a la buena de Dios, no hay reconocimiento por la tarea, y en el peor de los finales, no hay funeral de estado. No hay nada, solo el compromiso con la causa, que apenas conoce el implicado y su jefe directo.
Arantxa deberá compartir un departamento que funciona como un “aguantadero” a finales de los ‘90, para desarticular desde dentro a uno de los brazos de la banda terrorista. Tarea que la llevará a vivir muchas situaciones extremas, mientras su jefe y un equipo de apoyo monitorean sus pasos.
Luis Tosar, es el gran actor español en que se sostiene el otro lado del relato como Ángel, el jefe de Arantxa, cuyos encuentros en hospitales y lugares públicos, parecen casi un filme aparte, están -supuestamente basado- en una historia real de una agente mujer, infiltrada durante ocho años en las altas esferas de la ETA, la organización terrorista vasca, que azotó el poder español durante décadas. Y finalmente fue desarticulada y desactivada en 2011, aunque su declaración formal de cese fue en 2018.
La trama, se apoya en las actuaciones, la música incidental y flashbacks que funcionan muy bien en la primera mitad, y que luego se desarticulan por las circunstancias de la historia. Gran trabajo de la directora y guionista vasca Arantxa Echevarría, responsable de Carmen y Lola de 2018.
Atención a los distribuidores. Hoy en día que todos los formatos son digitales, es solo una cuestión de tocar un botón y seleccionar los subtítulos. Muchas producciones españolas, incluso latinoamericanas se disfrutan y comprenden mucho más al estar subtituladas, ya que los acentos y modismos pueden ser confusos de comprender. Más en un cine europeo que llega muy poco a las salas del país. Vade retro a los doblajes, que pueblan cada vez más las multipantallas, perdiendo lo más puro del cine y la actuación. Si lo sabrán los españoles: fue el propio Franco que impuso el doblaje a todas las producciones foráneas, situación que se mantiene en la mayoría de las salas hasta la actualidad.
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(España, 2024)
Dirección: Arantxa Echevarría. Guion: Amelia Mora, Arantxa Echevarría. Elenco: Carolina Yuste, Luis Tosar, Diego Anido, Íñigo Gastesi, Víctor Clavijo, Nausicaa Bonnín, Pepe Ocio. Duración: 118 minutos.








