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CANNES - Festivales

#CANNES78 | The President’s Cake

LOS INGREDIENTES NECESARIOS PARA UNA GRAN PELICULA

The President’s Cake de Hasan Haldi no es tan dulce como el nombre lo sugiere. La ópera prima del director está ambientada en la Irak de la década de los 90 es un relato inquietante que sigue la perspectiva de una niña inocente en un mundo cruel y politizado.

La historia sigue a Lamia, quien en una mala suerte de sorteo de clase, debe preparar una torta/pastel para celebrar el cumpleaños de Saddam Hussein.

Ella es una niña huérfana que vive en las marismas junto a su abuela, un lugar sumamente llamativo ya que se aleja de aquellos desiertos con los que identificamos a Irak. Cada día y mañana, toma sus cosas y rema hacia la escuela, sin saber que uno de esos días cambiaria para siempre su forma de ver el mundo.

Hasan Haldi aborda una historia que no intenta predicar ni politizar, más bien las imágenes y los sucesos hablan por sí solos. El simple hecho de preparar un pastel para el presidente habla del absurdo autoritario con el que se convivía en esta época del régimen. La lealtad y opulencia eran factores que imponía el gobierno para “honrar” a su presidente. Bajo este contexto un pastel suponía una demostración en una Irak que escaseaba de ingredientes y agua.

La película comienza con una escena donde un camión reúne a multitud de personas para poder tomar un poco de agua, en lo que supone que es un regalo del presidente. La ironía del film y de estas desopilantes situaciones meten a Lamia en un mundo que es impredecible. En el momento que decide ir en búsqueda de los ingredientes junto a su amigo y su gallo, ella va a conocer a muchos adultos en el camino, lo que la lleva a dejar de lado su bondad y moral de hacer lo correcto -cuando ellos intentan engañarla y aprovecharse de su inocencia- y comenzar a actuar con prevención en su travesía. Es una forma de mostrar aquellas lecciones que vuelven a los niños en adultos, o en cierta manera, lo obligan a hacerlo. The President´s Cake juega con eso, entre el peligro que puede suponer una historia infantil y el peligro de una historia del mundo real, con sus consecuencias y actos que denotan la politización y la poca moral de los habitantes.

La película lejos de ser un drama trágico, ofrece en la narrativa una visión casi personal que se percibe calma o apaciguada debido que la vivimos a través de los ojos de Lamia. Su vida puede llegar a ser de manera silenciosa algo desesperanzadora, pero el amor de su abuela impiden que la historia tenga un motivo. Son los pequeños gestos en una actuación casi minimalista, con pocas palabras pero un gran peso detrás, lo que se siente como una especie de protección. Pero esa protección no puede durar tanto, ya que el mundo real es diferente y queramos o no, nos topamos con él. En este mundo el régimen exige donaciones, pero los ciudadanos dan sus posesiones en cambio de comida.

Realizada en fílmico, la película se siente por momentos como un documental, que puede sentirse estirado, pero que su impacto final no deja con más incertidumbres que certeza.

The President´s Cake no se trata sobre una niña intentando hacer un pastel, se trata sobre la desesperanza y la perdida de la infancia en un país que está obligado a ser leal, y esa lealtad no es fundamentada con prosperidad. Cuando esto ocurre, se pierde la ilusión y la inocencia, lo que Lamia representa al dar todo por un líder que no les dará nada.

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