Candela Flores, Dolores Oliverio, Isabel Bracamonte y Agustín Sosa.
¿Cuál era su relación con el cine antes de ser elegidos para integrar el elenco de La virgen de la tosquera?
CF: Yo hacía más que nada teatro. Nunca había hecho cine ni series y sí, anhelaba mucho trabajar ahí. Me emocioné mucho cuando me enteré de que quedé en el casting.
DO: Yo no estaba asociada al ámbito, era bailarina. Era una espectadora de cine más. Fue una linda sorpresa y todo un desafío también porque era algo que no tenía planeado en absoluto y me sumó mucho.
IB: En mi caso, hago teatro desde muy chica y siempre fue un sueño poder ser parte de un proyecto así. Pero jamás me imaginé uno de esta magnitud, así que estoy muy feliz también.
AS: Mismo caso, hago teatro desde los 12 años. También soy muy cinéfilo. Había hecho algunas cosas en audiovisual, pero jamás un protagónico. Siempre quise poder hacerlo.
¿Qué cine te gusta ver?
AS: Hace poco vi Bugonia, que me gustó mucho. Pero en general voy explorando la filmografía de los directores o actores que me interesan. También me gusta mostrarle películas a la gente. Me acerco a mi hermanita y le digo: “vení a ver algo conmigo”. Le mostré Kill Bill, Interestelar, Taxi Driver…
Ya fuera en los ensayos o en el propio rodaje, ¿qué aspectos del hacer cine les llamaron la atención?
DO: Tuvimos dos meses de ensayos, pero no me imaginaba nada de lo que iba a ser el rodaje en términos técnicos. Era pasar las escenas y establecer el tono actoral. No tenía idea de cómo se llevaba a cabo un rodaje. Tampoco solía ver backstages de otras películas, ni nada por el estilo. Hubo un montón de cosas del detrás de cámara que aprendí por estar en la experiencia del rodaje y me sorprendieron. Desde el microfoneo hasta los diferentes roles del equipo, que era súper profesional, hasta la realización de los efectos especiales. Todo era una sorpresa, todo era nuevo, estábamos naciendo.
Para quienes hacían teatro, imagino que les habrá llamado la atención lo particionado que es el rodaje de las escenas…
IB: Era muy loco que no fuera cronológico. En una obra, una hace una construcción interna. En este caso, grabábamos la última escena a mitad del rodaje y teníamos que ubicarnos en ese momento del personaje.
¿Filmaron muy fuera de secuencia?
DO: Bastante, porque el plan de rodaje estaba organizado por locaciones.
AS: Los exteriores -que pasan por calles del conurbano bonaerense- se grabaron en Mendoza, y los interiores en Buenos Aires.
Tengo entendido que todos residen en Capital Federal y el Gran Buenos Aires. ¿Cómo influyó en su manera de actuar la necesidad de trasladarse para filmar?
AS: Creo que nos ayudó mucho, porque tuvimos que convivir y eso ayudó a construir nuestra relación como amigos. No era un rodaje en el que te pudieras ir a dormir a tu casa después de filmar. Eso nos concentraba más y nos comprometía al cien por cien. Tampoco teníamos mucho tiempo libre como para recorrer. No eran unas vacaciones, estábamos ahí trabajando.
CF: Estuvimos en el mismo hotel durante los meses que filmamos en Mendoza, así que por las noches repasábamos las escenas para el día siguiente. En un rodaje en Buenos Aires vos salís, llegás a tu casa y no estás tan cerca de los otros actores.
DO: Ayudaba mucho al foco, a estar siempre metida en la película. Volvías de rodaje pero seguías viendo a la misma gente que habías visto durante el día. Armabas una nueva rutina, propia del rodaje.
La Virgen de la Tosquera es, entre otras cosas, una película de época que tiene como escenario la crisis del 2001. ¿Hicieron algún trabajo particular para acercarse a los adolescentes de aquella generación? ¿En qué piensan que se diferencia de la suya?
AS: Hicimos investigación. Mirábamos videos de… Recordame, que siempre me ayudás…
IB: Archivo Di Film…
AS: ¡Eso! Preguntamos mucho a la gente más grande que nosotros que estaba en rodaje, gente que vivió esa época. A diferencia de hoy, los chicos se reunían en lugares. Hoy la conexión pasa por el teléfono: no hace falta que vayas a un cyber para entrar a una sala de chat, o que te cites en un lugar con anticipación. La principal diferencia la veo ahí, en la accesibilidad a las cosas, hoy en día todo es mucho más veloz. En ese entonces, los procesos eran un poquito más largos.
CF: Le querías contar algo a una amiga, no tenías compu y tenías que ir a la puerta de su casa y aplaudir.
IB: Estos personajes particularmente son muy callejeros, no tan cercanos a nuestro mundo.
También se hablaba muy abiertamente de los cuerpos ajenos. En la película yo la mando a Dolores al nutricionista sin tener idea de nada. Por suerte, eso cambió.
DO: Más allá del contexto, hay cierta manera de vincularse entre adolescentes que nos seguía resultando cercana y es casi atemporal.
Saben por supuesto, que La virgen de la tosquera adapta cuentos de Mariana Enríquez. ¿Los leyeron? ¿Qué relación tienen con la literatura?
AS: Conocía a Mariana Enríquez desde antes. Me gusta leerla, y suelo leer terror y ciencia ficción. Hace poquito leí Temporada de huracanes de Fernanda Melchor.
DO: Yo no la conocía antes de actuar en la película. No soy muy lectora, pero leí Los peligros de fumar en la cama cuando empezó el proceso de la película e, inevitablemente, me acerqué a ese universo que me parece muy interesante.
CF: La conocía, pero no la leía. Mi mamá es una gran lectora de sus libros así que, en cuanto quedé, me puse a leer e interiorizarme en su mundo.
IB: Mi acercamiento a los textos de Mariana fue también a partir del guion. Luego de leerlo fui a los textos, para poder apreciar diferenciar y similitudes. Los cuentos son breves, así que también me di cuenta de los cambios que se hicieron en su traspaso a un guion extenso.








