El director John Patton Ford (Emily the Criminal) se inspira en Los ocho sentenciados (Kind Hearts and Coronets, 1949) para trasladar al presente la historia de un hombre que busca el ascenso social liquidando a todos los miembros de su familia, con Glen Powell en el rol del simpático asesino.
La aclamada película británica de 1949 comienza con un hombre en vísperas de su ejecución, relatando, con el humor ácido y juguetón característico de la comedia inglesa, cómo fue deshacerse de la familia D’Ascoyne para obtener su título de duque. En este film destaca la labor de Alec Guinness interpretando a múltiples integrantes del clan D’Ascoyne, quienes son asesinados uno a uno por el joven Louis Mazzini (Dennis Price).
Esta nueva reimaginación toma la estructura base del film de Robert Hamer, comenzando con Becket Redfellow (Glen Powell) relatando su tragedia a un cura horas antes de ser ejecutado. Becket es hijo de Mary Redfellow (Nell Williams), quien fue expulsada por su padre, Whitelaw Redfellow (Ed Harris), tras quedar embarazada de un chelista, fruto de lo cual nació Becket. El joven desheredado, aún en línea de sucesión, busca recobrar su jerarquía familiar y reclamar su dinero, eliminando a sangre fría a los siete familiares que se encuentran en su camino. Todo mientras lidia con su amor de la infancia y una nueva relación en conflicto.
La actualización de Los ocho sentenciados resulta dinámica y cumplidora, con un Patton Ford que demuestra un tacto estético preciso en la dirección. Sin embargo, aunque el film posee los elementos necesarios para destacar, opta por la comodidad de lo seguro en lugar de dar el salto y potenciar los planteos que realiza. En su propuesta se percibe la posibilidad de un juego tonal más complejo que en el film de 1949, con un balance entre lo cómico y lo siniestro más marcado, pero, lamentablemente, nunca explora totalmente ninguno de estos dos registros.
Las secuencias de los asesinatos, que en el film de Hamer resultaban más bien pasajeras y no tan memorables, se mantienen aquí en un nivel similar, incluso retomando armas icónicas utilizadas por Louis Mazzini, como el arco y flecha o la escopeta. Sin embargo, en ciertas secuencias se logra una construcción de la puesta en escena más elaborada como, por ejemplo, la secuencia que involucra un ancla u otra vinculada a un estudio de fotografía.
En paralelo a estos crímenes, Becket se encuentra atrapado en un triángulo amoroso entre Julia Steinway (Margaret Qualley) y una joven llamada Ruth (Jessica Henwick). No obstante, esta subtrama es la que resulta más endeble debido a personajes femeninos chatos y con poco carisma. Qualley se ve desaprovechada en un rol que no logra trascender la imagen superficial de lo que sería una femme fatale vestida de Chanel, mientras que Henwick carece de química con Powell, lo que hace que su relación difícilmente interpele a la audiencia. Se extraña aquí esa dinámica fogosa y simpática que Powell supo construir con Adria Arjona en Hit Man (2023), también en el rol de una suerte de femme fatale contemporánea.
Es Powell quien, con su carisma, logra elevar el film dentro de las restricciones del material. El ascendente actor ya demostró en papeles como Hit Man (2023) y Chad Powers (2025-) -por los que obtuvo dos nominaciones al Golden Globe- su capacidad para manejar personajes de múltiples caras y dobles identidades, variando de tonos con precisión. Aquí retoma ese registro, pero con el riesgo de empezar a repetirse en un tipo de papel específico en su carrera.
Con un guion que se animara a complejizar el personaje de Becket, se hubiera dado la oportunidad de mostrar una faceta más agria y siniestra de Powell, que permitiera terminar de construir un personaje con el doble filo de ser el “simpático desquiciado” que requiere el film, a pesar de que, por momentos, el actor logre capturar un destello inquietante en su ojos. Siendo Powell de la escuela McConaughey (ambos descubiertos por Richard Linklater), es lógico pensar que en algún momento posiblemente también precise de un proyecto como Killer Joe (2011) o True Detective(2014) que ayuden a evitar que Hollywood lo encasille y continúe explorando su potencial como interprete y como leading-man.
Jugada maestra -cuyo título original, Huntington, le sienta mejor que el genérico How to Make a Killing– es un film entretenido y dinámico que, a pesar de cumplir, no se anima a jugar más allá de lo que plantea. Si bien no destaca dentro de la filmografía de Powell, sí funciona como un primer vistazo a los rincones que podría explorar en sus próximos proyectos.
![]()
(Reino Unido, Francia, 2026)
Guion, dirección: John Patton Ford. Elenco: Glen Powell, Margaret Qualley, Jessica Henwick, Ed Harris. Producción: Graham Broadbent, Peter Czernin, Gail McQuillan. Duración: 105 minutos.








