¿Por qué nos fascina la nostalgia? Hay algo que ocurre con ciertos estímulos que, cual magdalena de Proust, nos retrotraen a cierto tiempo en el que fuimos felices. Es un intento por derrotar, al menos por un rato, al tiempo que implica negatividad, desgaste, envejecimiento, eclipse y muerte.
Pero, ¿Qué pasa si aquel tiempo estuvo, al mismo tiempo, atravesado por el horror? Esto atraviesa por completo el documental LS83 que hilvana imágenes de material de archivo del noticiero de Canal 9 entre 1973 y 1980 con los recuerdos del escritor Martín Kohan escritos en su libro Me acuerdo (2020, Ediciones Godot).
Dirigido por Herman Szwarcbart, este cuenta que una vez se encontró casi de casualidad, mientras investigaba en el Museo del Cine para otro documental, unas latas etiquetadas con nombres de dictadores (Videla, Viola, Galtieri, Bignone). Le llamó la atención. Resulta que allí había cientos de horas de material fílmico que antes de ser tirado a la basura, descartado en una mudanza, fue recuperado por personal del museo. Pero aún restaba mucho por hacer. Posterior trabajo de restauración y colorimetría, comenzó a fascinarse por este archivo: “Me empezó de alguna manera a hipnotizar y no podía dejar de verlo, de recordar aquella época que había sido parte de mi infancia”, le cuenta a Asalallena.
Hay varias capas de fascinación alrededor de este documental. La primera es una nostalgia extraña. Al mismo tiempo que contiene una Buenos Aires que ya no está, representada en sus calles, sus autos y su gente; todo está atravesado por el horror de la dictadura. Videla y Galtieri sonríen. Se los ve como pocas veces se los ha mostrado en otras piezas documentales. También está la pregnancia del propio material fílmico que hoy se enaltece en tiempos digitales de producciones hechas con inteligencia artificial berretas y aberrantes. Ver el grano, el contraste de luces/sombras y la densidad conforman un punctum que se vuelve, tal como afirma su director, algo hipnótico.
El guionista Fernando Krapp, consultado por este medio, comentó que al ser hijo de la democracia le resultó muy peculiar y a la vez atractivo el poder ver a los genocidas paseando por las calles y riéndose en actos oficiales como nunca antes los había visto: “Me generaba mucha intriga y me parecía increíble ver a los dictadores sueltos en calle haciendo sus funciones, dando cursos haciendo las cosas que hace cualquier jefe de estado. Me parecía realmente de otro planeta”.
Los recuerdos de Kohan, leídos por el propio escritor, maridan muy bien junto a las imágenes de archivo del noticiero de Canal 9. Mientras el autor de Ciencias morales cuenta que le había pedido una lapicera Parker a sus padres y estos le habían comprado una Sheafer se intercala con niños durante los años setenta yendo con su guardapolvos blanco rumbo a su primer día de clases. A la vez se encuentran las celebridades del momento, como Guillermo Vilas, Hugo Orlando Gatti o Carlos Monzón. El pasado interroga al propio presente. Hay momentos en dónde se escuchan quejas de los precios altos y los insuficientes aumentos del salario docente que bien podrían ser imágenes de la actualidad.
LS83 representa un peculiar y magnético ejercicio de montaje en dónde el recuerdo se engarza con el archivo, dónde el pasado interpela al presente y en dónde la imagen sirve para desmitificar y desnudar visiones maniqueas.
A la vez, al observar el último plano del Río de la Plata desbordando en la Costanera, uno piensa en nuestra desidia generalizada a la hora de pensar en la preservación de nuestra memoria, nuestro patrimonio histórico y cultural. Estas doce mil latas de material fílmico contienen, aún hoy, una potencia histórica, artística y documental que merece ser enaltecida y debidamente archivada.
Hoy, en tiempos en dónde la gestión oficial parece más preocupada por lo que ocurre en Wall Street que en su propio país, el momento de invertir recursos para la preservación fílmica parece cada vez más lejano. Esto nos habla no sólo de cómo cuidamos nuestros archivos fílmicos sino también de cómo nos cuidamos a nosotros mismos. De cómo nos preservamos. Un modo demasiado alejado al de aquel niño que tomaba chocolatada Superpibe y apretaba el envoltorio del chocolatín Jack para tratar de descubrir qué juguete le había tocado.
![]()








