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Cine

Sólo fanáticos

El otro día publicamos la crítica de Soy tu mensaje, film argentino independiente que se toma demasiado en serio, con bastantes momentos en los que se nos subraya a los espectadores lo que tenemos que interpretar o entender, aquello que la puesta en escena no es capaz de mostrar por sí misma. Hoy nos toca hablar de otra película argentina estrenada este mismo jueves 19 de marzo, Sólo fanáticos, que realiza un procedimiento de alguna manera inverso, aunque no por eso más logrado: al no tomarse en serio no deja claras sus intenciones ni ahonda en las temáticas que pretende tratar. Toma una estética de redes sociales, utilizando la IA, el framing de OnlyFans e Instagram y un estilo de filmación caótico y lleno de recursos no convencionales, pero que hoy son más propios de un reel de redes sociales. Se nutre de una desprolija cámara en mano, falsos travellings simulados con IA (esto no lo puedo afirmar, pero se vuelve evidente cuando los travellings se ven como pausados, como si les faltaran frames para que queden fluidos), escenas inconexas que sirven más como una galería de cameos de lujo (Donato de Santis, Benjamín Vicuña y Nacha Guevara) y una idea de nunca tomarse en serio. Es en eso que el autor cree estar abordando una serie de temas, pero apenas los esboza en una superficie tan poco sustanciosa que la proliferación de recursos y subtramas termina por anular cualquier posibilidad de desarrollo narrativo coherente y de exploración de sus distintas aristas.

Digamos que, como toda obra de estas características entre berretas y experimentales, acá se encuentra su debilidad pero también su fuerza. Hay algo ahí que, inevitablemente, llama la atención. Creo que en mi caso valoro más el gesto que el resultado en sí y me parece interesante la idea de hacer algo de estas características, más allá de su ejecución.

Es una película entretenida, eso sí. La ambigua protagonista está interpretada por Antonella Kruger, pareja del director, quien (embarazada y todo) se carga el proyecto al hombro y sostiene la película con una actuación suficiente para que el resto de los personajes no hagan más que orbitar a su alrededor. Tiene algunas escenas ingeniosas y algunos buenos diálogos, especialmente cuando Emilia Attias está en pantalla.

También intenta plantear, aunque de manera un poco infantil, a OnlyFans como una plataforma en la que se gesta una posición tensa entre el mundo liberal y ese mundo de trabajo que, al no tener otras formas de subsistir, queda necesariamente ligado a esa lógica individualista. No defiende ni justifica a la protagonista, pero sí la pone en un lugar que nos hace entender por qué llegó al lugar al que llegó y cuáles fueron los medios que encontró para hacerle frente a su entorno.

Como bien contaron el director y su protagonista, el proyecto nació como un juego de pareja mientras ella estaba embarazada, y llegó a ser estrenado por hechos providenciales. Ese origen, espontáneo y desprolijo, se traslada casi sin mediaciones al resultado final.

El dilema que surge en este caso, como crítico, es que una producción argentina independiente no puede ni debe ser pensada con la misma mirada con la que se evalúa una producción de gran presupuesto. Ya el hecho de sacar adelante un proyecto en Argentina es una odisea en sí misma que merece ser reconocida. Por eso, más que asignarle un puntaje, prefiero dejar planteadas estas tensiones: entre el gesto y el resultado, y entre la búsqueda y sus límites.

Por otro lado, quizás Leo Damario esté creando, con todo esto, nuevas maneras de pensar el medio y el cine argentino. Creo que esas son cosas que determina el tiempo, y que uno no puede enjuiciar cuando una película acaba de estrenarse. Para ver los efectos que Sólo fanáticos, totalmente independiente y jugada, pueda tener sobre el audiovisual producido en Argentina, hay que esperar a ver si otros cineastas deciden continuar el camino que Damario eligió.

(Argentina, 2026)

Guion, dirección: Leo Damario. Elenco: Antonella Kruger, Nacha Guevara, Martín Slipak, Benjamín Vicuña, Emilia Attías, Rafael Spregelburd, Donato de Santis, Esteban Lamothe, Turco Naim, Tomás Fonzi. Duración: 107 minutos.

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