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CRÍTICAS - CINE

Gett: El Divorcio de Viviane Amsalem (Gett)

(Israel/ Francia/ Alemania, 2014)

Dirección y Guión: Ronit Elkabetz y Shlomi Elkabetz. Elenco: Ronit Elkabetz, Simon Abkarian, Gabi Amrani, Dalia Beger, Shmil Ben Ari, Abraham Celektar, Rami Danon, Sasson Gabai, Eli Gornstein, Evelin Hagoel. Producción: Shlomi Elkabetz, Marie Masmonteil, Sandrine Brauer y Denis Carot. Distribuidora: Mirada Distribution. Duración: 115 minutos.

Un hogar judío.

Por suerte la cartelera argentina -o en términos más concretos, la porteña- en ocasiones nos regala alguna que otra curiosidad que quiebra por un momento la monotonía del saberse casi siempre preso del esquema hollywoodense y los exponentes locales (por supuesto que obras interesantes pueden llegar de cualquier comarca, pero se agradece mucho el grado de imprevisibilidad que aportan las anomalías). En este sentido, Gett: El Divorcio de Viviane Amsalem (Gett, 2014) resulta una propuesta más que bienvenida porque funciona como un arquetipo de cierta vertiente del enclave arty de nuestros días que analiza tópicos de antaño aunque reemplazando el andamiaje distante, con el que se los solía matizar hasta no hace mucho tiempo, por una perspectiva formal más “relajada”, en consonancia con el cine norteamericano (sin prescindir de la rigurosidad, se añade una dosis de humor y sarcasmo).

Ya el título del film explicita el núcleo y los cimientos conceptuales, sólo basta aclarar que la trama recorre una serie de audiencias ante una Corte Rabínica, enmarcadas en la petición de divorcio de Viviane (Ronit Elkabetz) a Elisha Amsalem (Simon Abkarian), un hombre que se mantiene impasible frente a las súplicas de su esposa. Como el “gett” sólo puede ser concedido por el varón según la estructura religiosa judía, amparada al pie de la letra por el Estado de Israel, los encuentros entre ambas partes se vuelven cada vez más absurdos porque ponen de manifiesto la posición subordinada de la mujer, el revanchismo del marido y el rol -entre pasivo y ambivalente- del mismo tribunal: si en primera instancia tenemos un conflicto inflamatorio con algunos puntos en común con La Separación (A Separation, 2011), en segundo lugar nos topamos con una burocracia ciega similar a la de Court (2014).

La responsable principal no es otra que la propia Elkabetz, quien dirige y escribe el opus a la par de su hermano Shlomi, en su tercera colaboración en conjunto: además de ponerle el cuerpo a la protagonista, la mujer consigue la proeza de construir un relato sumamente dinámico a pesar de no salir nunca de la Corte y su puritanismo, por un lado redondeando un clima de angustia controlada (jamás asfixiante, al punto de caer en golpes bajos) y por el otro ofreciendo un retrato humano de cada uno de los involucrados (las contradicciones de los abogados, los jueces y los testigos pasan al primer plano a través de intercambios verbales muy bien desarrollados, que en ningún momento parecen forzados). Combinando una puesta en escena minúscula y un naturalismo cargado de sutileza, el film adopta con inteligencia el contorno de las “películas de denuncia” para satirizar desde el melodrama.

Así como son tres las dimensiones en las que podemos dividir el tema central (el sexismo religioso, la farsa judicial y las paradojas del amor), tres son también las capas del metraje. De esta manera, de a poco la mojigatería y los detalles anacrónicos de la idiosincrasia hebrea dejan paso a la inoperancia del tribunal, generando una espiral kafkiana que termina mordiéndose la cola y derivando en las minucias de la convivencia de Viviane y Elisha, lo que a su vez trae a colación esa clásica paranoia de celos, resquemores y frustración que caracteriza a la mayoría de los matrimonios. El convite hace un gran trabajo en la difícil tarea de desmenuzar el tamiz -y las muchas necedades- de los distintos componentes que el inconsciente colectivo le suele asignar a un “típico” hogar judío, ya sea que pensemos en la identidad de sus ocupantes, su jactancia, sus historias de vida o sus grupos de pertenencia…

calificacion_4

Por Emiliano Fernández

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