Con el tiempo las películas de Misión: Imposible han tomado un curso que se aleja de la narrativa para priorizar la acción y las espectaculares acrobacias de Tom Cruise. Una particularidad de la franquicia ha sido la incorporación de diversos realizadores que aportaron frescura a cada entrega. Christopher McQuarrie repite por cuarta vez, y el cansancio en esta ultima entrega es notoria. Luego de las grandísimas Rogue Nation (2015), Fallout (2018, para mi la mejor de la saga M:I) y Death Reckoning (2023), esta última carece de la innovacion de sus predecesoras.
Ya de por si, la película previa suponía un bajón con respecto a Fallout, pero aun asi la historia tenia riqueza en la narración. Quizas el problema de The Final Reckoning es el hecho de que se suponía que seria una segunda parte de la mencionada, pero la tibia recaudación de esta ultima llevó a modificarla para darle un cierre final.
Y es que la última película de Mision: Imposible se siente como un recorte apresurado y mal montado que intenta traer la nostalgia o mejor dicho el “fan service” de una manera equívoca. La primera mitad abusa de la sobreexplicacion. Y no solo ocurre una vez, ocurren 2 veces mas en esa primera mitad. El comienzo trae flashbacks de películas anteriores, en una especie de sentimentalismo barato que no conecta con el espectador. Así es como comprendemos la misión final de Ethan para salvar al mundo y en lo que consiguiente pasamos de un país a otro en tan solo un par de planos. Ni siquiera McQuarrie se toma el tiempo para desarrollar esos escenarios y países y lo reduce a secuencias de tan solo un minuto que carecen de atmosfera y relevancia. The Final Reckoning quizás tenía una duración más extensa (ya de por si su duración es de 2h 59min siendo la película más larga de la franquicia) y el director tuvo que utilizar las tijeras para acortar esta duración, algo que termina resultando contraproducente.
Los personajes en la saga siempre fueron pilares fundamentales para conectar con Ethan y su entorno. Tenemos devuelta a Simon Pegg que esta desde Protocolo fantasma, a Ving Rhames desde la primera de Brian de Palma, a Hayley Atwell (Grace) desde The Final Reckoning y se sumaron al elenco Pom Klementieff (Paris) y Greg Tarzan Davis (Degas). Exceptuando los personajes de Benji y Luther, como espectadores no conectamos con los demás. Atwell no llena los zapatos que dejó Rebecca Ferguson, y los nuevos integrantes del grupo de Hunt carecen de carisma y empatía. Como resultado, nosotros como espectadores no sentimos apego ni temor por el destino de estos personajes, y eso es un error grave considerando la magnitud de la trama.
Hasta siquiera pensarlo, el personaje de Vanessa Kirby no existe en esta pelicula, quedó olvidado por completo.
Acá no existen las increíbles persecuciones que tuvimos previamente en los films con locaciones como Roma o Paris. Tampoco tenemos aquellas escenas de acción dentro de la opera -como en Rogue Nation- o en aquel baño -como en Fallout-. Ni siquiera el contexto de la historia nos sumerge en lo que ocurre con las personas y las consecuencias. Se siente vacío y apartado de la realidad. Es como si McQuarrie rodara con el único propósito de ver a Tom Cruise colgado de una avioneta y obvió por completo el libreto. Y aquí ronda el mayor problema: la marvelizacion de esta ultima entrega. No obstante con sobreexplicar la trama una y otra vez, se recurre a un fan service barato y que no causa ningún impacto, trayendo personajes que nadie pidió y que son insignificantes en la historia. Por momentos se genera ese deja vu con películas como Rápidos y furiosos y Marvel.
La idea de contar con un villano cibernético llamado Entidad, algo que hace alusión a la realidad que vivimos con las inteligencias artificiales, es un recurso valido que podría haber sido mejor ejecutado. Esta amenaza supone el fin de la humanidad a través de un ataque nuclear entre países y cuestiona lo que es correcto e incorrecto de hacer. Increíblemente, la resolución de todos estos problemas deriva nuevamente en aquel viejo cliché de desactivar la bomba al ultimo segundo. La Entidad no es mas que una figura onírica que sirve como puente para las decisiones de Ethan en la historia. Por el otro lado, tenemos a la figura física del villano encarnado por Gabriel, un personaje del que no se puede hablar porque merodea por el film simplemente para ser la representación de La Entidad y sin mas.
¿Y en que funciona The Final Reckoning? Su segunda mitad crece de manera sustancial, y McQuarrie logra entretener con secuencias que desafían las habilidades de Ethan Hunt, por momentos homenajeando la elegancia y humor absurdo del cine de Buster Keaton. No llegarán al nivel de escenas de sus entregas anteriores ni mucho menos al nivel de espionaje de la original de Brian de Palma, pero Cruise se entrega por completo para brindar un espectáculo inmersivo y real. En este caso el marketing gira alrededor de la escena del biplano, la cual rememora a aquel desenlace de Fallout. Y esto ultimo es quizás parte del cansancio del que hablamos, porque aun con escenas majestuosas como la mencionada, esto se siente conocido, quizás resultado de que ya hemos visto todo tipo de destrezas en la saga.
Al final, la fortaleza de The Final Reckoning radica en aquel entretenimiento visual que da Tom Cruise cada momento, cuya dedicación al arte y su resistencia a las tendencias deshumanizadas del cine de hoy en dia sobresalen en cada frame. La entidad, aunque mal ejecutada, pareciera representar esa lucha contra la deshumanización moderna. Quizas no sea el cierre perfecto, pero hay que brindar por la dedicación que ha dado Tom Cruise en una misión que es atraer el mayor espectáculo a la gran pantalla, y que no sea disfrutado por el mas acérrimo amante del cine, resulta imposible.
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(Reino Unidos, Estados Unidos, 2025)
Dirección: Christopher McQuarrie. Guion: Christopher McQuarrie, Erik Jendressen. Elenco: Tom Cruise, Hayley Atwell, Pom Klementieff, Nick Offerman, Shea Whigham, Simon Pegg, Angela Bassett, Ving Rhames, Janet McTeer, Esai Morales. Producción: Tom Cruise, Christopher McQuarrie. Duración: 169 minutos.








