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Cine

Líbralos del mal (Keeper)

¿CUÁNTAS VECES VIMOS YA KEEPER DE OZ PERKINS?

Porque una cosa es una convención de género, como en este caso la ya tan gastada cabaña en el bosque. Es una convención del terror que se usó en mil películas, incluso en una parodia construida enteramente sobre esta lógica, como La cabaña del terror de Drew Goddard. Otra convención del género es la pareja nueva en la que uno de ellos (generalmente el hombre) guarda un secreto perturbador. Y, si queremos, también está la bruja en el bosque, que vimos en películas como The Blair Witch Project o, más recientemente, La bruja.

Estas convenciones se usan (o se pueden usar, dependiendo de cómo lo maneje la película) para segmentar al público: si te gustan las películas de asesinos seriales, andá a ver esta; si te gustan las de casas embrujadas, esa; si te gustan los exorcismos, esta otra. Así se arma un primer público que, si funciona, puede atraer a un público restante más abierto a “lo mejor en cartelera”.

Otra cosa es el cliché. El cliché aparece cuando se usan elementos cuya única función es no pensar en nuevas formas de contar la historia, y todo se vuelve predecible. Por ejemplo, en Líbralos del mal, cuando una de las criaturas tararea con voz de niña al final, o cuando la protagonista sueña algo obvio. En el terror, demasiado cliché significa que la película deja de dar miedo: ya sabés cuándo va a saltar el próximo jump scare, ya sabés cómo va a terminar, y todo pasa a ser irrelevante.

Un cliché puede funcionar si la historia es realmente original. Si no parte de las convenciones del género y tiene algo lo suficientemente interesante, entonces se podrían permitir algunos clichés. Pero en este film, cuando se agarran todas las convenciones y se lleva la historia por el camino más predecible, no funciona. No vale la pena especular que podría ser un comentario meta (Scream sería el ejemplo perfecto) o una parodia cómica (Scary Movie, que no es un buen film, pero sirve de ejemplo). Acá no es el caso: Perkins se toma demasiado en serio y parece pensar que su cine vale por sí mismo.

Vamos a aclarar algo: negar que esta película, al igual que Hamnet, tenga una linda fotografía y esté bien hecha técnicamente sería necio. Pero estoy totalmente en contra de diseccionar una película como si fuera una lista de supermercado. Una película no son solo sus aspectos técnicos, que muchas veces se logran a mayor presupuesto. Por ejemplo, ¿alguien duda de que Hamnet, con entre 30 y 35 millones de dólares y con Łukasz Żal como director de fotografía, iba a tener imágenes bellas? La pregunta que deberíamos hacernos es cómo usa eso el director o directora para contar algo, para mostrar su mirada del mundo.

En Líbralos del mal pasa algo parecido. Nadie duda de que los aspectos técnicos estén logrados, y con un presupuesto de 6 millones de dólares, la fotografía a cargo de Jeremy Cox, un talento prometedor, es hermosa. Pero, ¿qué nos quiere decir la película con eso? ¿Cuál es la mirada que tiene sobre lo que filma?

Oz Perkins no me parece un director con una mirada interesante o propia. Su cine es un conjunto de clichés que él parece creer originales. Lo mismo pasaba en sus películas anteriores: Longlegs cumplía con dar miedo, aunque fallaba en varios aspectos y al final todo daba igual; El mono tenía algo cómico que aligeraba la película, pero Perkins parecía mirar desde arriba, como pensando que él es demasiado bueno para la comedia. Y Gretel & Hansel… mejor ni hablar: una película soporífera que nadie entiende por qué se hizo.

Con Líbralos del mal me pregunto lo mismo que con aquel film que también transcurría en una cabaña en el bosque: ¿para qué quiso hacer esta película? ¿Qué quería contar Perkins? Me tomó cuatro días escribir esto, tratando de encontrar al menos un motivo para justificar que la película tome las decisiones que toma. Pero no encontré respuesta. O, mejor dicho, la conclusión es menos satisfactoria que la pregunta: ¿no será que Perkins simplemente no entiende cómo funciona el género de terror? Que ninguna de sus películas sea realmente convencional dice mucho más de lo que parece.

Eso se ve más que nada si nos metemos en el guión que, hay que ser honestos: tiene mil agujeros. Por ejemplo, después de que el protagonista haya matado a tanta gente, ¿al asesino milenario no se le ocurrió que llevar a una mujer idéntica a la bruja que mató en su niñez iba a ser un problema? O, ¿qué pasa con el personaje del primo? ¿Y hace un año están juntos y ella nunca fue a verlo al hospital donde él “labura”? ¿Y él como hace si no vive en la ciudad? Y así, miles de ejemplos de una película cuyo guion parece no haber tenido ninguna reescritura.

Y entonces uno se pregunta: ¿a quién se le ocurrió que una película así podía funcionar? Una cosa es el delirio infantil de un director como Perkins, otra muy distinta es la gente que le dio el visto bueno y permitió que esto se concretara.

Hace poco alguien me dijo: “La crítica es buena si logra buscar al público respectivo de cada película”. No coincido. Sería estafador decir que un film es bueno solo porque tiene lindos colores o porque logra algún susto (cosa que Keeper ni siquiera consigue). La crítica no es solo contar la trama o anticipar emociones; para mí, es pensar la película. Quien no pueda articular una crítica puede leer esto y reflexionar y coincidir, o no estar de acuerdo y armar su propia respuesta. Para algo está el oficio de crítico, ¿no?

Si sos fanático del terror, capaz la película te entretenga. Pero no vas a ver nada que no hayas visto antes. Y si no te gusta el terror, tampoco creo que Líbralos del mal te convenza, porque solo busca eso: agarrar todos los clichés del terror y no reflexionar sobre ellos en ningún momento.

Claro que también tiene una mirada sobre relaciones tóxicas, pero eso ya lo vimos en un montón de otros films del género, como El bebé de Rosemary, El resplandor o, más recientemente, El hombre invisible de Leigh Whannell. Es decir, no es algo sorprendente ni suficiente para que la película destaque por sí sola. Además la protagonista del film no pasa, como en otros, de ser una mujer débil a ser una mujer fuerte, sino que pasa de ser una mujer débil a ser una mujer débil sostenida por criaturas sobrenaturales.

Lo que sí me parece importante remarcar, y en este caso más todavía porque la actriz no es tan conocida, es el trabajo de su protagonista, Tatiana Maslany. Actúa muy bien, construyendo un papel complejo para un personaje que, en sí mismo, es bastante pobre. Es un personaje que carece de construcción y no se entiende su arco, pero ella logra hacerlo funcionar.

Al final del film uno se pregunta para qué fue todo este lío. El tipo podría haberse dado cuenta de que, si la chica era idéntica a la bruja que lo maldijo (¿y además por qué es igual?), tal vez no era la mejor idea llevarla a su cabaña para intentar matarla. Preguntas que nunca se van a responder y que tampoco vale la pena hacerse, teniendo en cuenta que la película ya se quemó antes de su estreno.

El cine de terror ya tiene un montón de obras maestras, muchas poco vistas. Desde cualquier film de John Carpenter hasta El exorcista de Friedkin, pasando por Cat People de Tourneur y muchas otras. ¿Para qué perder el tiempo con esto?

(Canadá, Estados Unidos, 2025)

Dirección: Osgood Perkins. Guion: Nick Lepard. Elenco: Tatiana Maslany, Rossif Sutherland, Birkett Turton, Eden Weiss, Cassandra Ebner. Producción: Chris Ferguson, Jesse Savath. Duración: 99 minutos.

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