UN PINOCHO CONTEMPORÁNEO
La caída de la ballena (Whalefall), adaptación de la novela de Daniel Kraus con guion de Brian Duffield (No One Will Save You), se presenta como un thriller de encierro a contrarreloj. Sin embargo, en sus entrañas, es la historia de un vínculo conflictivo entre un padre y un hijo que dialoga con Pinocho, el clásico literario inmortalizado por Disney y sus posteriores versiones cinematográficas.
La trama sigue a Jay (Austin Abrams), un joven con conocimientos de buceo, que se sumerge en la costa de California con el fin de recuperar los restos de su padre fallecido, Mitt Gardiner (Josh Brolin), quien se quitó la vida hace un año. En medio de la búsqueda, Jay queda atrapado dentro del estómago de un cachalote.
Al igual que en el cuento clásico, el centro de la narración yace en el vínculo paternofilial. A través de flashbacks, Mitt se construye como un “Geppetto” agrio, imperfecto y marcado por una masculinidad conflictiva. Las expectativas que depositaba sobre Jay, sus enseñanzas de vida y sus exigencias reaparecen en la mente del joven como herramientas que, ante la situación límite dentro del animal, terminarán siendo vitales para su supervivencia. Al no estar físicamente presente, la voz over de Mitt queda encarnada metafóricamente en el propio cachalote: la criatura es la “prisión” paterna de la que Jay debe liberarse. Aquí, el convertirse en un “niño de verdad” ya no pasa por una transformación física, sino por enfrentar finalmente los asuntos inconclusos con su padre de los que escapaba.
Ese arco de personaje no podría funcionar si no fuese por la convincente actuación de Austin Abrams, quien atraviesa un gran momento en su carrera perfeccionando el arquetipo del “hombre común y corriente puesto en aprietos”, como demostró este año en Resident Evil y ahora en La caída de la ballena. Abrams carga el peso dramático y físico del film sobre sus hombros, mientras que Brolin funciona en los flashbacks como esa fuerza de choque constante.
Acompañando la performance y el guion, la película logra trasladar la interioridad del personaje al entorno. Apuesta a la creación de tensión con encuadres que capturan la inmensidad oscura del océano que disparará la talasofobia en más de un espectador, así como el encierro en el interior del cetáceo que genera una atmósfera sofocante y donde no falta la cuota de body horror. Todos estos elementos terminan de vender esta historia, aún cuando algunas decisiones argumentales puedan resultar algo arbitrarias — como justificar en la fecha del aniversario una repentina urgencia para recuperar los restos — o bordeen el deus ex machina (una solución forzada y conveniente de guion), pese a que en el plano metafórico funcionen.
La caída de la ballena es un buen thriller claustrofóbico que aborda la madurez y la masculinidad dentro de una relación padre e hijo, donde el encierro en un verdadero ritual de paso.
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(Estados Unidos, 2026)
Dirección: Brian Duffield Guion: Brian Duffield (basado en el libro de Daniel Kraus). Elenco: Austin Abrams, Josh Brolin Producción: Jeb Brody, Brian Duffield, Brian Grazer, Allan Mandelbaum Duración: 106 minutos.









