A Sala Llena

Bordes

Dirección: Cintia Miraglia. Dramaturgia: Natalia Villamil y Cintia Miraglia. Composición musical: Daniel Quintás. Iluminación: Sebastián Evangelista. Vestuario: Lucio Giagnorio y Gabriela González. Diseño de escenografía: Cintia Miraglia. Diseño de gráfica y video: Clara Frías. Fotografía: Álvaro Espinosa. Producción ejecutiva: Leandro Rosenbaum y Mónica Driollet. Asistente de dirección: Melissa Prieto Amaya. Actúan: Mónica Driollet, Leticia Torres, Estela Garelli. Prensa: Simkin & Franco.

 Invocar el adiós

Un borde es una línea que limita. Que nos ampara. Es aquel lugar no-lugar. Bordes es una obra sobre tres historias, sobre tres mujeres, en distintos estadios de vínculos que las corrompen, que las encadenan,  que mueven sus cimientos más íntimos pudiendo precipitarlas al abismo.

Lo primero que vemos sobre el  escenario son tres espacios delimitados por objetos, de izquierda a derecha: una cama, un banquito con un velador detrás y una mesa junto con su respectiva silla. Es notoria la forma como la luz que cae sobre estos objetos produce pesadas sombras en el piso. Creando una paleta de contrastes intensos. La misma intensidad que encontraremos luego, al sumergirnos en las dramáticas y verosímiles, sí, pero poco trascendentales historias de estas tres mujeres.

A su vez los objetos son (o parecen ser) dorados, lo cual unifica el espacio escénico. Llega entonces el momento en que las luces se apagan del todo y las actrices ocupan sus lugares:  en la cama, la triste e insomne mujer ignorada por su marido, debajo del velador : la viuda y la ex mujer,  casquivana y alcohólica,  en la mesa, junto a la bebida. La imagen que se presenta ante la vista es de una triangulación que permite al espectador descansar por unos instantes en una delicada y bien trabajada puesta. Pero no por mucho tiempo. La música de Daniel Quintás (con que otro instrumento que con un violín) da el pie para que estas mujeres, primero de manera rotativa y luego aleatoriamente expresen sus miserias en términos de monólogo.

Las historias nunca se sincronizan, pero la puesta es dinámica. Las modificaciones de lugar de estas mujeres acrecentarán la trama. Como si jugaran a ponerse en el lugar de la otra. Como si acaso el dolor pudiera expresarse de forma holística, global, a pesar de las diferencias de caso.

Monica Driollet, Leticia Torres y Estela Garelli se lucen con su interpretación, en una dramaturgia que, por pecar de poco sustanciosa, les queda chica.

Convengamos que no es fácil poner en funcionamiento un texto que desprenda tanta desilusión, lamento y desasosiego.

Teatro: El extranjero – Valentín Gómez 3378

Funciones: Jueves 21 hs.

Entradas: 120 $ / 90 $

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Por Sofía Lara Gómez Pisa

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