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Cine

Crítica de “El fantasma”, film codirigido por Ignacio Masllorens y David Lamelas

LA PRESENCIA DE LO AUSENTE

La menesunda es probablemente la obra más emblemática de Marta Minujín. Una arquitectura mezcla de happening, instalación site specific y cultura pop que fue símbolo y condensación de todo lo que supo ser el Instituto Di Tella en los años sesenta. Lo que no muchos saben, y otros suelen pasar por alto, es que ella no es la única autora de este hito fundamental del arte argentino. Hay alguien ahí que no se lo suele nombrar, que suele pasar desapercibido. Es Rubén Santantonín, la otra cabeza de La menesunda. Artista de un oscuro universo, repleto de objetos-cosas flotantes, que él mismo se encargó de quemar antes de morir a los 50 años.

En el emplazamiento de la instalación, además, participaron otros artistas, que con el paso del tiempo, se volverían figuras fundamentales en el ecosistema del arte nacional: Pablo Suarez, Leopoldo Maler y quien nos convoca, David Lamelas. Un conceptualista pionero que trabaja con el paso del tiempo, los medios de comunicación y la performance. Ahora, en su faceta como director de cine, nos trae El fantasma. Un film semi autobiográfico que indaga entre las huellas de lo poco que nos queda de Rubén Santantonín. Como si se tratase de una línea de análisis lacaniano, busca en el otro para encontrarse a sí mismo.

El fantasma es una película preciosa. Tiene tantas capas como lecturas posibles que diseminan sus sentidos en diversas direcciones y conforman un tapiz que no solo habla del arte, sino también de nosotros como humanidad. Dirigida también por Ignacio Masllorens, quien hace un excelente dúo con Davida Lamelas, al igual que lo hizo con Hugo Santiago en El teorema de Santiago. Esta obra viene a esclarecer el pasado en un doble sentido: preguntándose por la obra de Rubén Santantonín y poniendo en valor el trabajo de David Lamelas. Dos acciones que se retroalimentan e indagan en un denominador común: lo que nos dejan los años gloriosos del Instituto Di Tella.

El caparazón ficcional de El fantasma no está muy alejado de las verdaderas condiciones materiales en las que fue hecha la película. Un dúo de cineastas es convocado por una galería para realizar un documental sobre la obra de Santantonín. Es buena plata. La única condición es realizar el trabajo junto a David Lamelas. Ninguna de ellas conoce a los hombres en cuestión pero de todas maneras aceptan el encargo. Parece un policial, o una de suspenso. Son profesionales, ascéticas, están todo el día pegadas al teléfono y de a momentos parecen las gemelas de El resplandor. Empiezan la investigación: ¿Quien fue Ruben Santantonin? y luego, no menos importante ¿Quién es David Lamelas?

Una pregunta en pasado y otra en presente. Y es entre estos dos polos en los que se debate la película. El paso del tiempo y lo que es o fue de nosotros. No se puede decir que Santantonín es la excusa para hablar de Lamelas, pero sí que a través de uno se habla del otro y viceversa. Uno prácticamente cayó en el olvido salvo por alguna que otra cosa en el Moderno o el Bellas Artes; el otro tiene retrospectivas en los museos más famosos del mundo. Sin embargo y a pesar de su éxito, Lamelas se ve acechado por el fantasma de Rubén. Siente que le hemos sido injustos, que lo hemos olvidado fácilmente. Lo que experimenta es el peso de lo ausente, la nostalgia por la parte que falta.

En definitiva, y su nombre lo anuncia, El fantasma es una película de ausencias. Muchas y diversas orfandades que se despliegan a lo largo del trayecto. Están las fundamentales: la de Rubén Santantonín y Victor, el hermano gemelo de David, fallecido a los cinco años. Pero también están otras más pequeñas y no por eso menos dolorosas: la utopía trunca del Instituto Di Tella, el olvido y exilio de sus artistas y la muerte reciente de Luis Felipe Noé. Quien aparece en el filme junto a Marta Minujín. Donde nuevamente parece conjugarse pasado y presente.

Sin embargo, contrariando al título del documental de Rodolfo Kuhn, no todo es ausencia. También hay risas, juego y bloopers. La carcajada atronadora de Lamelas resuena en toda la película. Su sonrisa coronada por unos dientes blancos con bigotito es contagiosa. La realización del falso documental es como un divertimento de niños, como los rodajes de Moguillansky y otros de El Pampero Cine, donde lo lúdico es fundamental, una condición de existencia. Y entonces El fantasma también es eso: una obra que nos recuerda que a pesar de los malos tragos, la vida se trata de reír.

(Argentina, 2026)

Dirección: Ignacio Masllorens, David Lamelas. Guion: Agustín Mendilaharzu, Walter Jakob, Ignacio Masllorens. Elenco: David Lamelas, Constanza Feldman, Victoria Baldomir, Carmen Iriondo. Producción: El Pampero Cine. Duración: 96 minutos.

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