A Sala Llena

Misión rescate (Extraction)

ACCIÓN Y HONESTIDAD

Hay que adjudicarle a Misión rescate la virtud de la honestidad, lo cual no es para nada desdeñable en un espectro del cine algo cínico, ambicioso y por demás calculador. Desde esa honestidad se abre camino una mole imparable de acción que dura más de dos horas, en el mismo carril que la trilogía (próximamente saga) de John Wick, aunque más rústica y menos predispuesta a la estilización retórica. Miles de historias tenemos con héroes de acción que deben llevar a un personaje de un punto A hacia un punto B; así funcionan los géneros, pero las formulas desafían a producir, como mínimo, ligeras variaciones. El espíritu de novedad, así sea en las coreografías de acción (que no es menor), si se materializa ya nos predispone a disfrutar de un entretenimiento digno. En términos de cine de acción, Netflix no ha encontrado la posibilidad de extender esas producciones originales -una apuesta que ha funcionado mejor con las series- para generar secuelas. Este debut de Sam Hargrave (sus antecedentes lo postulan como un especialista en acrobacias de acción) podría ser la puerta que se abre para el inicio de un universo cinematográfico en formato streaming para la plataforma que ya probó con los directores David Ayer y Michael Bay, sin tener un éxito masivo. 

Como se dijo, la llanura dramática no es un problema en esta película para nada temerosa de la linealidad. Un mercenario australiano, Tyler Rake (Chris Hemsworth), es contratado por un narco indio para rescatar a su hijo secuestrado por… otro narco indio que lo tiene prisionero en Bangladesh. De esta manera es que la película resulta honesta desde su título original Extraction (extracción). No hay más que un hombre altamente entrenado frente a -literalmente- un ejército que le impide llevarse al adolescente de regreso a la India. Si zanjamos su chatura narrativa, la película cumple gracias a la adrenalina que derrocha en cada escena y las piruetas físicas que tensionan el verosímil, incluso de un disparate de este calibre. Si el cine de acción de Hong Kong de mediados y fines de los ochenta tenía la influencia de Sam Peckinpah con los ralentis (por ejemplo en el caso de John Woo), el cine asiático de la última década (por ejemplo el díptico The Raid de Gareth Evans) ha fundado las bases de la acción más parecida a un videojuego, en el que el objetivo es sortear obstáculos y superar postas. También se destaca el mando tomado por los coordinadores de dobles, muchos de ellos directores muy capaces de entender la actualidad del género. Las diferencias entre algunas películas y otras se presentan en la dimensión formal: algunos optan por pulir ciertas rebarbas más ásperas en la composición de planos y en el armado de secuencias, mientras que otros sugieren un estilo más emplazado en el lodazal de la cámara en mano o en los efectos visuales que desnudan el artificio y borran cualquier huella de lo real o de lo filmado en una locación. Misión rescate acude a ambas alternativas, sin despreciarlas.

En la única secuencia de respiro, luego de desatado el conflicto de la historia, se presenta un duelo dialéctico que desplaza la acción física a una oral, entre el personaje del efectivo David Harbour y el protagonista. Tal intercambio, inevitablemente, desencadena una batalla de testosterona porque estamos en un escenario de acción pura y dura. El despliegue visual puede sorprender y pensarse como una exageración, pero también quizá sea hora de entender que el cine como lo concebimos en una sala de cine ya no mantiene diferencias en las estrategias utilizadas visualmente con productos para plataformas de streaming, como sí sucedía hace unos años con los llamados tele films. El cine de acción de pantalla grande es un privilegio hoy en día, y lo tienen reservado espectáculos tan edificantes como la saga Misión: Imposible, pero también cualquier cosa que a Disney se le ocurra para monopolizar los espacios de proyección. Ese es el verdadero problema a erradicar.

 

 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Estados Unidos, 2020)

Dirección: Sam Hartgrave. Guion: Joe Russo basado en el comic Ciudad de Ande Parks. Elenco: Chris Hemsworth, Randeep Hooda, Golshifeth Farahani, Rudhraksh Jaiswal, David Harbour. Fotografía: Newton Thomas Siegel. Producción: Eric Gitter, Chris Hemsworth, Peter Schwerin. Duración: 116 minutos.

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