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CRÍTICAS - STREAMING

El duro (Road House)

PIÑAS VAN, PIÑAS VIENEN

Leo The Lion tiene nuevos dueños. Desde 2022, el estudio MGM, su mascota y todo su catálogo le pertenecen a la corporación Amazon. La compra obedeció la necesidad de nutrir su plataforma de streaming y tanto Hollywood como las empresas de tecnología saben que la nostalgia es un driver que puede conseguirles el tan buscado engagement que haga que se consuma un contenido (una expresión espantosa que se ha naturalizado sin demasiada resistencia). 

La remake de El duro, el clásico de fines de los 80 dirigido por Rowdy Herrington sobre un patovica de fama mundial (?) con un doctorado en filosofía, estoico como él solo, interpretado por Patrick Swayze, fue una de las apuestas de Amazon al hacerse con MGM. El proyecto había estado años en desarrollo y se destrabó a poco de darse la adquisición. 

Aunque se muda de Missouri a los Cayos de Florida, en esta nueva versión la historia es igual: la encargada de un bar necesita a un especialista para alejar cierta clientela de su establecimiento. El rol que convirtió a Swayze en una estrella del cine de acción y en un icono de la masculinidad de fines de los ochenta, le tocó a Jake Gyllenhaal, un actor que nunca terminó de aprovechar su fama. En su momento de mayor exposición intentó tener su blockbuster y fracasó con El príncipe de Persia: Las arenas del tiempo. Sin perder el prestigio, volvió a trabajar en proyectos más chicos como Animales nocturnos, Okja, Prisioneros y Revancha, aunque su mejor trabajo fue el del perseguidor de noticias de Primicia mortal. Si bien se destaca por su preparación para roles que le exigen un transformación física como la que logra para esta remake, Gyllenhaal hace una elección peculiar para su interpretación. Su Dalton, al igual que el Dalton de Swayze, tiene un pasado oscuro. Su Dalton, al igual que el Dalton de Swayze, es una máquina de matar. Su Dalton, al igual que el Dalton de Swayze, es estoico, pero su estoicismo es muy distinto al del personaje de Swayze. Gyllenhaal interpreta al protagonista con voz suave, amable y chistoso, reduciendo su presencia física a sólo a los momentos de acción, huyendo ante la más mínima muestra de afecto. Algo de la ridiculez de la original se pierde en esta interpretación que incluye flashbacks mostrando qué lo llevó de la gloria de la UFC a vivir en los márgenes de la sociedad, participando en peleas clandestinas para comer. Decimos “algo”, porque los villanos, Billy Magnussen, como el empresario que instiga las trifulcas del bar, y el ex peleador Conor McGregor (en su debut como actor) como la respuesta a Dalton, compensan la cuota de ridiculez feliz de la original. Ante un Gyllenhaal deliberadamente apagado, Magnussen y McGregor responden con actuaciones felices y exageradas, que disfrutan el rol de mente maestra y de avatar del caos que interpreta cada uno. Es una de las pocas cosas que funciona a lo largo de las ¡dos horas! de película, plagada de personajes que sobran (casi todo el staff del bar), un interés romántico por formalidad y una vecina cuyo rol consiste en señalar una y otra vez que la historia de Dalton es como la de un western.

Lo otro que funciona, al menos de ratos, está en la dirección. La carrera de Doug Liman tiene sus altibajos. Puede hacer cosas como Dos torpes galanes, Identidad desconocida y Al filo del mañana pero también Jumper y Caos: El inicio. Pero Liman se destaca filmando acción. Tiene un estilo cinético del que hace gala en los mejores momentos de El duro: las peleas. A la hora de los bifes la cámara se suelta y se mueve acorde a los puñetazos, salta con los golpes, pasa de una perspectiva a otra sin cortes y se regodea del contacto de las trompadas con el cuerpo del rival, todo gracias a un uso inteligente del CGI y buen trabajo de coreografías, aunque no puede decirse lo mismo de las persecuciones en lancha cerca del tercer acto.

Contra los deseos del director, Amazon le negó a El duro un estreno en salas de cine. La película fue directo a Prime Video y pasó a engrosar sin pena ni gloria su catálogo, perdiéndose en un mar de contenido listo para ser consumido.

(Estados Unidos, 2024)

Dirección: Doug Liman. Guion: Anthony Bagarozzi, Chuck Mondry. Elenco: Jake Gyllenhaal, Daniela Melchior, Conor McGregor, Jessica Williams. Producción: Joel Silver. Duración: 121 minutos.

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