A Sala Llena

Elles

(Francia/ Polonia, 2011)

Dirección: Malgorzata Szumowska. Guión: Tine Byrckel y Malgorzata Szumowska. Elenco: Juliette Binoche, Anaïs Demoustier, Janna Kulig, Louis-Do de Lencquesaing. Producción: Marianne Slot. Distribuidora: CDI Films. Duración: 99 minutos.

¿Lo que ellas quieren?

No es fácil entrar en la cabeza femenina, especialmente cuando se trata de sexo y romance. Las mujeres son difíciles de entender. Por eso, la directora polaca Malgorzata Szumowska pretende investigar el universo sexual de tres mujeres. La protagonista -Anne (Binoche)- es una periodista de la revista “Elle” que está entrevistando a “damas de compañía”, dos mujeres jóvenes de diversos orígenes. Por un lado, Alicja (Kulig), una muchacha que se escapó de Polonia y empezó a prostituirse para pagar su estadía en Francia; por otro, Charlotte, una joven universitaria del campo que mantiene sus estudios de la misma manera. Ambas prefieren mantenerse en el anonimato pero ser abiertas y francas con Anne, que no las juzga, sino que empieza a sentir empatía por ellas, casi a envidiar su vida libertina.

Szumowska narra simultáneamente la vida sexual de las tres mujeres protagonistas como si fueran viñetas independientes. Cada una cuenta sus aventuras a la pobre Anne, que debe conformarse con una rutinaria e insatisfactoria vida familiar, sirviendo a su marido y a sus hijos -uno infante, otro adolescente-. Trabajar y ser ama de casa contrasta con la bon vivant y el espíritu liberal que ve en Alicja y Charlotte.

En la primera hora de película la directora muestra episodios como si narrara fantasías eróticas estilizadas, cuidando la fotografía y los encuadres, realentando los tiempos, seduciendo y fragmentando los cuerpos, pero sin un hilo narrativo sólido que justifique el empalme de las escenas. Es bastante azaroso el criterio para montar y, tomando en consideración que esto sigue así durante más de la mitad del film, cuesta seguir el ritmo. Se comprende que la lentitud con que avanzan las narraciones forma parte de la estética, pero no hay una evolución, no hay avance. Todo es pura monotonía y pretensión estética. Esta caja china donde un relato evoca otro no termina por convencer hasta la media hora final, en la que nos enteramos que todo sucede para explicar la insatisfacción de Anne frente a la vida que le tocó y la falta de atención que le pone el marido.

A partir de ese momento, ella y los demás personajes empiezan a tener un poco más de alma y dejan de ser solo cuerpos. Empezamos a conocer un poco más de ellas pero no lo suficiente para lograr empatizar con el film -que sigue siendo pesado y repetitivo-. Descubrir que la vida de los personajes no es un lecho de rosas adquiere cierto interés, conocer sus miedos, humillaciones, la forma en que el sexo se vuelve un arma de doble filo; pero la provocación de las escenas eróticas y el tema se agotan. Hay, sí, una adecuada utilización del recurso fuera de campo que aporta un poco de sensualidad, sutileza y la suficiente información para no caer en lo chabacano.

Si en lo visual e interpretativo se puede decir que Szumowska da en el clavo, es en el plano de la narración donde no logra ni conmover ni convencer. El drama de Anne no se profundiza demasiado sino que adquiere un tono banal. Quizá fue la intención de la directora generar una sátira social. Aun así, ¿cuántas películas vimos en las que se critica a la burguesía mediante el rol de mujeres insatisfechas? Muchas, solo que con menos pretensiones y más divertidas. Solo hace falta volver a ver La CeremoniaLa Flor del Mal o cualquier otra obra maestra de Chabrol, que no solo criticaba a la burguesía exhibiendo sus miserias en la vida conyugal sino que además le agregaba algún misterio, alguna muerte para enganchar al espectador desde la primer escena hasta la última, sin necesidad de adquirir un tono pretencioso, solemne y melodramático como lo hace Szumowska en Elles.

Irónicamente, las ideas más interesantes empiezan a aparecer en los minutos finales del film. Tampoco son escenas que brillen por su creatividad pero aportan, al menos, un poco de ironía a un film falto de humor. Juliette Binoche sigue siendo sensual y creíble en todo momento. Su sencillez eleva un poco la calidad de esta obra mediocre. También es cierto que si toda la película hubiese sido meramente el relato de Alicja y Charlotte, respetando hasta el último momento la asimetría temporal, al menos hablaríamos de un film más vanguardista y arriesgado; pero la directora decidió seguir una linealidad temporal en la última media hora. Por un lado, esto parece producto de una necesidad de anclar un poco las imágenes y darle sentido al “relato”; por otro, quita cierta rebeldía a la hora de narrar un cuento clásico que la convertiría, al menos, en una propuesta más trascendental. Y si bien yo prefiero que haya elegido el anclaje también admito que esta indecisión le juega en contra con todo lo visto hasta ese momento.

Elles es un film falsamente provocador, que se queda en el camino medio entre una obra que podría haber roto un poco el conservadurismo de la cartelera comercial pero que termina diciendo algo que ya se ha expresado demasiadas veces en el cine contemporáneo. En cambio, si de repente se hubiese abierto un placard y caía de la nada un cadáver… bueno, al menos tendríamos el espíritu de Claude Chabrol revoloteando como ave de rapiña por encima de las cabezas burguesas.

calificacion_2

Por Rodolfo Weisskirch

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