Entrevista a Malena Villa, Rafael Federman y David Szechtman, protagonistas de Matadero

Matadero parte del cuento de Esteban Echeverría para proponer un ejercicio de continuo metalenguaje. Entre sus protagonistas están Malena Villa (foto), que compone a la mano derecha de un director megalómano, y Rafael Federman y David Szechtman como dos actores de la película dentro de la película. Los tres nos contaron acerca de sus experiencias trabajando en este ambicioso film. 

¿Cómo llegaron al proyecto?

David Szechtman: Hace mucho tiempo recibí el guión de la peli a través de Laura Andino, la directora de casting con la que trabajó Santi (Fillol, el director). Estamos hablando de fines de 2018, principios de 2019. Llegué a hablar con él, y después vino la pandemia… y casi me olvidé en el medio. Volvimos a arrancar a principios de 2021. Antes de filmar, tuvimos muchas instancias de juntarnos individualmente con Santi. Fuimos a Villa María quince días antes de que empiece el rodaje, algo inédito en Argentina, y tuvimos dos semanas de ensayo ahí. Cuando llegó el primer día de rodaje, ya había un recorrido armado. 

Malena Villa: Mi acercamiento al proyecto es muy gracioso porque yo estoy acá gracias a Youtube. Santi tenía esta película de hace años y al principio iba a ser una actriz de unos 37 años. Esa actriz no puede cuando Santi estaba planteando filmar antes de la pandemia. A Santi le parece bien que el personaje sea de menos edad. Entonces esta actriz le recomienda a otra actriz, más joven. Santi entra a Youtube para ver su reel y le aparece el mío al costado. Ve mi reel y dice: “Es ella”. Me contactó sin hacerme casting. Hubo un ida y vuelta por facebook y Skype hasta que la peli se logró filmar. Pero fue gracias a Youtube. 

Rafael Federman: Yo tampoco sé bien cómo fue. Santi me mandó un mail pasándome el guión y proponiéndome hacer este personaje, seguro a partir de haberme visto en alguna otra cosa.

MV: Yo también los aprobé a ellos. Santi me contaba para que le diera mi opinión. Con Santi estuve hablando dos años antes de filmar. 

De por sí, el cuento de Esteban Echeverría habla de tensión de clases en clave de splatter, de carnicería salvaje. Eso también sucede en el rodaje que muestra la película. ¿Cómo fue componer esos personajes y la tensión que se da entre ellos?

MV: Es una peli dentro de una peli. Es una época dentro de otra época dentro de otra época. Es una ideología dentro de una ideología dentro de una ideología. Además, nuestra propia experiencia haciendo esta película y estos personajes, fue una película dentro de la película. Todo lo que pasa dentro de la peli, las rispideces que hay, las dudas… muchas cosas que pasan dentro de la peli, nos pasaban a nosotros filmando. Fue una experiencia alucinante. Es muy lindo contar cómo se hacía o se podría hacer el cine en esa época, con este director déspota de la historia. Me parece muy interesante cómo está narrada la manera de hacer cine, y cine guerrilla en los ‘70. 

DS: Volviendo a lo del principio, hubo mucha instancia de acompañamiento en meternos en eso. Hay un gran desafío cuando uno hace algo de época, que es que cuando querés darle naturalismo, lo terminás endureciendo. Hubo mucho laburo para darle naturalidad. 

RF: Fue un proceso con mucho ensayo, con Santi teniendo clara la búsqueda de nuestros tonos dentro de la historia.

MV: Era más tratar de entender al director.

RF: Fue un proceso de ir encontrando lo que buscaba Santi e ir encontrándonos nosotros como compañeros. Fue encontrar la energía para que sucedieran las cosas.

Entre sus compañeros de elenco están Eva Bianco y Ailín Salas. ¿Cómo fue el trabajo con ellas?

MV: Hermoso. A Ailín la conozco desde hace años, trabajamos mucho juntas. Eva fue un descubrimiento maravilloso. 

RF: Es lo más, Eva. También está Ernestina Gatti, que también es del grupo de actores que actuamos (risas). 

RS: Sí, el grupo, el elenco, fue todo…

MV: Y los peones y los matarifes, todo ese grupo de los no actores. Eran los matarifes reales del matadero de Villa María. Salían de trabajar y venían a filmar, o filmaban y se iban a trabajar. No dormían. Y es muy loco la idea que tienen del cine las personas cuando van a un rodaje. Pensaban en todo lo que se tarda para filmar dos segundos. Hay una ilusión de cómo se filma y todos los que van a un rodaje por primera vez se llevan una depresión absoluta (risas)

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