A Sala Llena

Fashion Police

Antes de arrancar con la columna que nos convoca, cabe hacer una pequeña declaración concerniente a los hechos que han sacudido a la opinión pública en los últimos días:

Soy mujer y soy occidental. Abrazo la libertad como esta se manifiesta, como vive y como se expresa en el mundo que me toca. Abrazo también las contradicciones atroces de mi cultura y las luchas que de ellas se desprenden, que no son pocas. Abrazo la libertad que otras hembras me heredaron, con su  lucha, con su entrega, con su sacrificio y con su sufrimiento, y la llevo en alto, como mi bastión más sagrado. Respeto el espacio de opinión de otro, aun cuando esa opinión sea aquella a la que me pasaría la vida combatiendo. Creo en la democracia (con todas sus falencias) y creo en el derecho de todo ser humano de expresarse libremente.  Por todo eso y por mucho más, JE SUIS CHARLIE.

Y ahora, a lo nuestro, mis queridos chichipíos. Alivianemos el aire con un poco de gloss, que el mundo viene pesadito por estos días.

Como ustedes saben, el domingo pasado se entregaron los tan esperados y mentados Globos de Oro. Y los fanáticos del cine y la televisión, estuvimos prendidos a la pantalla como garrapatas insaciables. Algunos hicieron planes, se juntaron en sendas tertulias, confeccionaron prodes, tómbolas, loterías; cocinaron y armaron comilonas opíparas, para estar a tono con la pompa y la rimbombancia del evento.  Enfervorizados y chapitas como somos casi todos los del palo.  Otros, como yo, después de varias invitaciones declinadas por cuestiones logísticas y planes que se cayeron a último momento, terminamos sentados en chancletas, con algún traguito veraniego, hasta las tusas, gritando cosas del estilo “¡Si no aparece Leo, que me devuelvan la guita porque rompo todo!”

En fin, estos eventos son siempre muy coloridos.

Y de ese colorido quiero que hablemos en este día. Quiero que nos pongamos  todos bien paquetes. Paquetérrimos de hecho. Que  charlemos un poco acerca de lo que fue la moda en los Globos de Oro. Quiero que le rindamos un pequeño homenaje a la gigantesca Joan Rivers, y nos pongamos ácidos y soretoides con los mal vestidos, hagamos culto desmedido e irresponsable de los que acertaron en su elección de look y nos convirtamos todos en una verdadera Fashion Police.

Por mi parte, tomaré cuatro looks: dos buenos y dos malos. Y de ahí en más, me haré un festín criticando a las celebridades. Sobre todo, porque sé de buena fuente, que ninguna de ellas podrá pegar el ojo, después de que lean lo que tengo que decir. Es sabido y recontra sabido, que mi punto de vista en términos de moda y tendencias es IMPECABLE. Así que, más de una estrella tiembla en este preciso momento. George y Amal ya me enviaron una canasta de frutas para congraciarse. Y de hecho sé de buena fuente, que Brad y Angelina no asistieron porque se venía esta columna, y se acobardaron. Así que, ¡vamos por ellos muchachos! ¡A vengar el Gol modelo 95 y el dos ambientes!

Mis elegidos son: Kate Hudson, Dakota Johnson, Jennifer López y Keira Knightley. Como este es un fashion police, les brindaré una ayuda visual.

Las mejor vestidas: Kate Hudson en Versace, y Dakota Johnson en Chanel.

katedakota

Las amé y las amo locamente. Ambas son segunda generación de Hollywood Royalty y las dos están a la altura. Kate es una especie de alucinación de blanco. Una magnífica amazona etérea. Escapando a los dictados repulsivos de los varones que odian a las mujeres y aseguran que ser elegante tiene más que ver con lucir como una tabla de lavar, que como una mujer, Kate les pasó el trapo a todos demostrando que se puede mostrar algo de piel, se puede ser innegablemente hembra, sin perder el glamour, la elegancia y el garbo. El fitting de este vestido es la cosa más perfecta que yo haya visto jamás. De hecho, no se sabe bien donde termina su cuerpo y empieza el gawn.  El peinado y los accesorios eran, lisa y llanamente, GLORIOSOS.  LA AMO.

Dakota por su parte, hace gala de esa combinación genética que le mereció el papel de Anastasia Steele, la heroína de 50 Sombras de Grey, en la superproducción cinematográfica basada en el best-seller erótico que dio la vuelta al mundo. Esa mezcla exacta de belleza, sex appeal y reviente, que le corre por la sangre tan natural, como majestuosamente. Enfundada en Chanel, con el pelo suelto y poco maquillaje, hizo uso y abuso de su juventud, de manera resplandeciente. Parecía que venía de emerger del océano, como una especie de sirena hechicera. DEVENA. Irrefutablemente DEVENA.

Pero vamos ahora con las que la pifiaron fiero. Y sí, acá sacamos la guachada.  JLo, y Keira… ¡Ay chicas, qué se pusieron!

keirajennifer

Keira en Chanel… Más allá de que está embarazada y de que, recién ahora, luce como una mujer normal y no como la versión femenina de Sean Connery, ese vestido suena a que Karl Lagerfeld está comiendo pintura. El viejo estaba decididamente borracho, cuando decidió meterla en ese vestido. Parece una especie de repasador gigante. Lo único que me gustaba, era la mariposa en su muñeca. Por lo demás, hubiera preferido verla en medibacha. Keira es un ícono de la moda y es la imagen de Chanel. ¿A quién carajo habrá ofendido para que la metieran en semejante bolsa de bichos? Mala elección baby, mala elección…

Y Jennifer López. Bué, qué decir de la vieja y queridísima J. ¡Devolvele el traje a Endora! Sí, el gawn de Zuhair Murad de este mujerón latino, parecía sacado de Hechizada. Es casi un costume, y uno muy pero muy exagerado por cierto. Tajo, capa, mangas, escote, melena; ¡mamaza, es demasiado! ¡Y qué manera de coquetear con Renner! No te culpo para nada, pero venías con el cuchillo entre los dientes y se te escapó un poquitín la tortuga. ¡Fuiste el festival del mal gusto y el desubique! El vestido es de lo peorsito de la noche y eso que había malas elecciones como para hacer dulce. No quiero ni empezar con Salma (que parecía un sofá en la casa de Alan Faena), ni seguir con Jennifer Anniston (que lucía como un patovica travestido), ni terminar con Katie Holmes (a esta la vida la dejó a pie hace rato).  Todas HORRIPILANTES.

Sé que estoy siendo muy malvada, y que se me puede ir un poquito la mano. ¡Vayan chicas, vayan y lloren en sus mansiones! Yo me voy a quedar acá, con mis gatos, en ojotas y con el aire acondicionado prendido, comiendo aceitunas con carozo, siendo feliz mientras levanto el dedo índice y digo toda esta sarta de pelotudeces divinas. Y como aquí todos amamos el show, por ahí combino las ojotas con un body plateado y bailo la danza del vientre. O muevo el vientre, que para el caso es lo mismo.

Y a ustedes amiguitos: ¿quiénes les gustaron y a quiénes defenestraron? ¡Quiero saberlo! Escríbanme.

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