A Sala Llena

Gravedad, según Paulina Domínguez

Gravedad es una propuesta con todo lo fabuloso que pueden dar al cine las grandes producciones de Estados Unidos, sumado al contenido y el trasfondo que le imprimieron los guionistas. “Es la historia de una mujer que está a la deriva y va hacia el vacío”, indicó Alfonso Cuarón, guionista y director, en la rueda de prensa realizada luego de la película. No pudo haberlo definido mejor, claro es el autor.

La doctora Ryan es enviada al espacio por primera vez, es una brillante ingeniera especializada en medicina. Ella, Matt y un tercer astronauta se encuentran reparando el sistema de comunicaciones cuando una lluvia de porciones de satélites perdidos desencadena el desastre, destruye el transbordador y Ryan queda flotando a la deriva en el espacio dando vueltas sobre su eje, en crisis y desestabilizada. Allí comienza el viaje emocional del personaje de Sandra Bullock, ayudada por el personaje de Clooney que hace a las veces de facilitador. El desarrollo de Ryan es intenso, introspectivo pero al mismo tiempo sumamente claro para. Es un viaje que podría haber sucedido en cualquier otro sitio, pero sucedió en el espacio, esa decisión le dio acción, le dio suspenso, intriga y un toque diferenciador de las clásicas películas de este tipo, donde las historias suelen estar reducidas a la mínima profundidad dramática. El co-guionista, Jonas Cuarón explicó que con este film buscaron “un viaje de 90 minutos adrenalínicos, pero que esa adrenalina no quitara que se hable de temas”, y Alfonso agregó que “esa adrenalina fuera un vehículo para hablar de esos temas”.

Gravedad nos acerca al dramatismo y al horror desde múltiples puntos de vista, hay planos larguísimos que otorgan realismo, por momentos la cámara se mete dentro del traje de astronauta y luego la cámara está “flotando con el astronauta y el público se convierte en uno más”, así explicó Alfonso. Además este film está colmado de símbolos e imágenes que fueron cuidadosa y perfectamente introducidos y que resultan muy claros  y necesarios. “Siempre tuvimos muy claro que era la historia de cómo un personaje a través de confrontar adversidades renacía a partir de incorporar un nuevo conocimiento”, explica el director.  En el momento que (Ryan) entra a la estación espacial es el momento en el que se despoja de su piel vieja.” Está el renacer de Ryan, cuando “recupera el aire” literal y metafóricamente, cuando se incorpora por primera vez lo hará como lo hizo la humanidad entera: “cuando intenta incorporarse (Ryan) lo hace como los primeros animales, arrastrándose, después se pone en sus cuatro extremidades, luego se levanta encorvada, hasta que se erecta”, comenta Alfonso Cuarón.

Sobre Sandra Bullock, el director asegura: “Yo no tengo por qué vender a Sandra, la gente puede verla en la película (…) es impresionante la disciplina, la precisión y la capacidad de abstracción de Sandra”. Los efectos especiales deberían ser un capítulo aparte. El 3D está muy logrado y la pantalla se convierte en una ventana al espacio, otro condimento que colabora al realismo del viaje. Es un aspecto de la película que llevó a los creadores a aprender de nuevo, a investigar, informarse, asistirse y no dejar de crear. La espectacularidad de las imágenes y los paisajes que se pueden ver no hacen más que sumar y seguir sumando a esta gran propuesta. Como dijeron padre e hijo, creadores de este fantástico libro, la película “es casi un viaje metafórico” que pone los pelos de punta y que, a mi entender, si duraba unos cuantos minutos más yo también me quedaba sin oxígeno.

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Por Paulina Domínguez

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