A Sala Llena

La Caja Mortal

La Caja Mortal (The Box, EE.UU, 2009)

Dirección: Richard Kelly. Guión: Richard Kelly. Producción: Richard Kelly, Dan Lin, Kelly Mc Kittrick, Sean Mc Kittrick. Elenco: Cameron Diaz, James Marsden, Frank Langella. Distribuidora: Alfa. Duración: 115 minutos.

Existe una expresión en inglés, muy utilizada en términos de marketing, negocios y rondas de creativos que enuncia algo asi como “think out of the box” (“pensar por fuera de la caja”), traduciendo al castellano, “pensar de una manera creativa, nuevo enfoque, no convencional”. Si nos referimos a Richard Kelly, un director a quien podríamos encasillar con ésta frase, debido a que sus dos anteriores largos (no estrenados en carteleras porteñas), Donnie Darko y Las Horas Perdidas (Southland Tales) evidentemente consistieron obras novedosas, apartadas de una estructura tradicional, de múltiples lecturas. La primera, convertida ya en un film de culto, adquirió notoriedad luego de su lanzamiento en formatos hogareños y el famoso “boca a boca”. Su segundo largo, gran flop en la taquilla estadounidense ahondaba sobre temáticas armamentistas con gran ingenio, un cast de afamadas estrellas de cine, considerados por muchos como los peores actores de su generación. ¿Una broma del director?. Lo extraño es que el film es maravilloso, dentro de los mejores que he visto en varios años.

Su tercer largometraje, justamente tiene que ver con una caja.

El pensar por fuera de la misma ya no alcanza, hay que mirar por dentro de ella tambien. El argumento intenta develar qué podría ocurrir ante la posible visita de un extraño a nuestro hogar, dejándonos en la puerta de nuestra vivienda un regalo, una caja con un pulsador y una tarjeta personal, indicando que a “x” hora del día seremos visitados por el dueño del obsequio.

El planteo:

Si oprimes del pulsador, instantáneamente ocurrirán dos cosas.

1)       Una persona que desconoces morirá.

2)       Se te otorgará de inmediato la suma de 1.000.000 de dólares.

Por más inverosímil que esto pueda parecer es lo que le ocurre a la jóven familia Lewis, integrada por Norma (Cameron Diaz), Arthur (James Marsden) y su pequeño hijo. Actualmente, las finanzas del clan son escasas, Arthur, quien trabaja en un proyecto de construcción de una cámara para un futuro viaje a Marte es desvinculado de un factible ascenso laboral y su mujer, tiene un problema ortopédico de gravedad debido a un accidente ocurrido en su infancia que requiere de costoso tratamiento. De allí en mas, las dudas se acrecentan, la hora de decidir se acerca. ¿Qué hacer? Un millón resolvería los problemas económicos. Personas fallecen a diario y si esa persona fuese desconocida, ¿Cuál sería el efecto sobre nosotros?.

El misterio y suspenso engendrado por el film llega a lugares extremos, es agobiante. Con una estética que remite a films de Cronenberg como La Zona Muerta, al maestro Hitch o Kubrick y al elemento fantástico como en tantos otros films e historias de ciencia ficción u horror. La novela original pertenece a Richard Matheson, el mismo de Soy Leyenda.

Cameron Diaz, una actriz detestable salvo por su particular belleza, aquí demuestra finalmente que en el momento que debe dejar de “ser linda” es cuando mayor se luce, tanto su sobria actuación, con dialogos escasos y convincente actitud, reflejada por una envidiable dirección de actores en función del argumento principal, lejos del divismo. Por su parte, James Marsden también logra desvincularse de sus labores de estrella hollywoodense para dedicarse a una propuesta seria. Frank Langella, como el oferente de la caja, es simplemente perfecto, tiene el físico para el rol, es encargado de expresar los mejores diálogos, aquellos punzantes sobre la temerosa pareja.

El film falla al querer sobreexplicar y embarcarse en una temática que excede a la tan simple e interesante propuesta que se ve en la primera mitad de metraje. Luego de éste punto de quiebre, La Caja Mortal, deja de tener la importancia, credibilidad e interés que supo generar en el espectador. Una palabra muy utilizada para estos casos cinematográficamente hablando es la “pretención”, excesiva en éste caso.

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Lo que se publicitaba como una de suspenso paranormal, terminó siendo mucho más complejo que eso. La Caja Mortal es un thriller con toques fuerte de terror hitchockiano. Cuenta la historia de un matrimonio a fines de los setenta que recibe en su casa una caja con un artefacto que contiene un botón rojo. Al otro día, un desfigurado hombre los visita y les dice que, si presionan el pulsador, serán acreedores de un millón de dólares, pero alguien que no conocen morirá. Tras dudarlo por unas horas, ella lo oprime y se desencadena esta fallida historia.

El clima está logrado con precisión. Es denso, al estilo El Bebé de Rosemary. Pesa, aburre un poco, sobre todo en la segunda mitad, cuando se va explicando una trama que deja demasiados cabos sueltos. El guión no acompaña ni ayuda a sostener la progresión, con reiteraciones innecesarias, demasiado drama para lo que es tratado como un asunto de niños: dos adultos sin saber qué hacer con su juguete.

La forma en que se resuelven algunos de los misterios es demasiado ambigua como para poder comprender enteramente en qué lío se metieron los protagonistas. Y todo ese tratamiento, que si se quiere puede ser considerado original, se desvanece con un final melodramático y del estilo de la serie Lost.

La caracterización física de Cameron Díaz y de otros actores no resultan acordes a la etapa en que se sitúa la acción. La ambientación no es completa, ya que no logra compenetrarnos del todo en una historia periódica, que parece contemporánea. James Mardsen suple las falencias de la protagonista de Loco por Mary. El reparto hubiese sido más acertado si escogían a una actriz más expresiva y menos moderna que ella. Afortunadamente, Frank Langella imprime todo el misterio y la frialdad necesaria al villano, un enemigo parco, calculador y del que al final se gustaría saber más.

Algunos aspectos técnicos merecen una distinción, como la banda sonora, pero el resultado sigue siendo paupérrimo. Un filme que quiso ser similar a los clásicos del maestro del terror, pero terminó estando más cerca de Invasores y Fin de los Tiempos.

 

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