UNA PELÍCULA QUE EXISTE
Existe una delgada línea entre los films que son tan pero tan malos que alcanzan el borde de lo ridículo y pasan a ser buenos; y los que directamente están tan mal hechos que resultan en un desastre imposible de mirar. La empleada, la nueva entrega de Paul Feig, quien hasta el momento era un director de comedias absurdas y otros films mayormente dirigidos al público femenino, se podría encontrar en la primera categoría. Sin embargo, si la obra tiene como propósito ser ridícula ¿No la hace entonces un buen trabajo?
Adaptada de la reciente novela del mismo nombre escrita por Freida McFadden, La empleada es un thriller psicológico disfrazada de romance que cuenta la llegada de Millie (Sydney Sweeney), la nueva criada con un pasado oscuro que trata de ocultar, a la casa Winchester, una familia millonaria compuesta por Nina (Amanda Seyfried), su marido Andrew y su hija pequeña, quienes aparentan ser una familia perfecta, hasta que conforme avanza el film se van revelando sus oscuros secretos. La premisa se puede definir como una especie de Perdida de David Fincher mezclada con ¡Huye! de Jordan Peele, aunque obviamente no logra alcanzar su mismo nivel de calidad.
La empleada no juega con las sutilezas, desde el primer acto establece quiénes son buenos y malos y cuál es el tema a tratar, es irónico pero interesante que, para ser un film de suspenso y misterio, el que debería ser el giro de tuerca aparezca desde el minuto diez, mediante diálogo extremadamente expositivo y directo y narraciones en voz en off de Millie contando una gran parte de su historia personal, como estar en libertad condicional y no tener familia ni lugar a donde ir, información que ya se intuye fácilmente con sus acciones que vemos en pantalla, como dormir en su auto o reunirse con una oficial de policía, por lo que la narración se vuelve irrelevante y en un punto frustrante, cuando se supone que un narrador debe contar aquello que no podemos intuir.
Nina, quien al inicio se presenta como una mujer amable con cierta compasión por Millie, se revela en su escena siguiente su verdadera cara, una persona errática, clasista y con tendencias sociópatas. Es así que durante toda la primera mitad, Feig hace una obvia sátira de las clases altas en Estados Unidos, con personajes caricaturescos teniendo conversaciones y problemas absurdos, siendo hipócritas y superficiales. El problema es que no ofrece nada que no se haya visto antes, la sátira de los ricos es al igual que ellos, superficial, con elementos que se han visto otras veces y con mejor ejecución. Incluso la casa de los Winchester, la locación principal del film, es aburrida ¿Realmente es una representación de lo aburrida que puede ser la vida de los ricos o sólo usaron la casa de un productor tal como está para ahorrarse contratar a un director de arte?
Todos estos problemas hacen de la primera mitad del film algo demasiado ridículo de ver, los diálogos no solo son ridículos sino que además son completamente irreales y forzados. Para ejemplificar, ante el comportamiento peligroso de Nina, Andrew trata de calmar a Millie, una persona a la que acaba de conocer, revelando información sobre un hecho turbulento del pasado de su esposa, que no hace falta decir es privado. Es por ello que el film es reducido a comedia involuntaria imposible de tomar en serio. Sobre todo cuando en medio del suspenso psicológico aparece una subtrama de romance que poco a poco se convierte en la trama principal. Como se podrán imaginar, el romance también es forzado y con cero química entre los involucrados.
Sin embargo, a mitad del film ocurre un giro de tuerca que, aunque en un punto se veía venir muy claramente, ofrece una explicación de lo ridículo que hasta ahora estábamos presenciando. A partir de ahí, el film de Feig mejora considerablemente, logrando justificar los aspectos más ilógicos y criticables de su primera mitad. El director ridiculiza su propia obra a propósito con tal de subvertir expectativas. Pasando de ser una sátira de los ricos a una crítica al sistema machista y su vulneración a la mujer, representados por el matrimonio Winchester y por el pasado oculto de Millie. Con ello, Nina se convierte en el personaje mejor logrado, el espectador pasa de odiarla a muerte a quererla y entenderla debido a que se le da una exploración más íntima, sin ignorar el logro de Amanda Seyfried en su interpretación, quien de lejos se roba el espectáculo.
Para concluir, La empleada es una particular mezcla de géneros que aunque resultan en una interesante propuesta, lamentablemente nunca terminan de congeniar, por lo que el ritmo es de subidas y bajadas en entretenimiento. Paul Feig y Freida McFadden, la autora de la novela original, tienen una buena intención que es arruinada al ser todo tan poco creíble, con personajes mal desarrollados y una escritura muy floja que lo convierten en un producto reprobable. De igual manera, he de decir que el final es bastante satisfactorio como para hacer que valga la pena todo lo antes visto.
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(Estados Unidos, 2025)
Dirección: Paul Feig. Guion: Rebecca Sonnenshine. Elenco: Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Peter Colandro, Cailen Fu. Producción: Paul Feig, Laura Fischer, Todd Lieberman. Duración: 131 minutos.








