A Sala Llena

Lila Downs en el Gran Rex

LILA DOWNS – Teatro Gran Rex. Viernes 21 de Agosto 2015.

Paul Cohen: Saxo tenor.
Jerzain Vargas:
Trompeta.
Leo Soqui:
Acordeón/Jarana.
Angel Chacón:
Guitarras.
Giovanni Buzzurro:
Bajo.
Paty Piñón:
Percusión.
Luis Huerta:
Batería.

Con un Gran Rex lleno de gente y expectativa comienza el primer show de Lila en Buenos Aires. Una mujer nacida en Waxaca, hija de la cantante Ata Sánchez y el profesor de cine Allen Downs. Creció entre Oxaca y Minneapolis y se formó en canto y antropología, lo que explica su inspiración y su visión en culturas originarias.

Llegado el momento en que los espectadores se acomodan en sus butacas, comienzan a sonar los primeros acordes y se encienden las luces del escenario. Se ve un trío, y una figura femenina  que se asemeja a la distancia a Lila, muchos la confunden con ella, pero es Charo Bogarín. Ella es la voz de Tonolec, que se hace presente como solista, acompañada por Juan Sardi en percusión, ronroco y voces, y Rafael Climente en contrabajo y voces. Pasando por el colorido de la estética, y las similitudes étnicas inspiradas en los pueblos autóctonos uno entiende que las similitudes con el show principal de la noche, no se pueden negar. Charo presenta temas como “Indio Toba”, “Araruna” y “Dueño no tengo”, una preciosa baguala anónima. Entre otro puñado de bellos temas folklóricos de Argentina y Perú.

Luego de unos instantes, sí, se presenta Lila Downs con su banda “La Misteriosa”. En esta ocasión el repertorio lo ocupa mayormente su último trabajo, “Balas y Chocolates”, lanzado en marzo de éste año.Un disco bastante alegre, con ritmos bailables, con cercanías al bolero y las rancheras. Le cantan al amor, al desamor, perosin perder el espíritu de denuncia, porque Lila nos trae un pedacito de México. Ese México real donde, en estos días, no todo es rosa. Ya en “Patria Madrina”, tema grabado junto a Juanes, comienza gritandopor los desaparecidos de Ayotzinapa: “Vivos los llevaron, vivos los queremos, y continúa denunciando las  persecuciones a periodistasen “Humito de Copal”. También son numerosas las menciones a la muerte, rasgo característico de la cultura mexicana,  se hace presente en “Cuando me tocas tú”, “Viene la Muerte” y “Son de difuntos”.

Luego de los temas de su último disco cantará los clásicos “Cucurrucucú”, “Zapata se queda”, “La cucaracha” y para finalizar “La cumbia del Mole”. En cada tema Lila tiene la capacidad de transmitir lo que la canción requiere, pone su cuerpo y su voz a merced del mensaje quiere dar, y lo acompaña con su baile, sus accesorios, los cuales van cambiando de canción en canción. Supo valerse de megáfonos, rebozos, sombreros, chalinas, güiros y demás elementos para enriquecer su performance.

El show también incorporaba proyecciones en pantalla gigante y un grupo de músicos que demostró estar, ampliamente, a la altura de las circunstancias. Se conocen tocando y, pese a la diversidad cultural (mexicanos, italianos, peruanos y un norteamericano) se evidencia una muy buena comunicación entre todos ellos.

El registro de Lila es amplísimo. Se mueve en los graves y agudos con la misma facilidad, generando con precisión el clima que desee. Del mismo modo, también sostiene notas larguísimas demostrando una gran técnica vocal, sumado a su presencia, semejante a una Chamana, casi pareciera tener ciertos poderes provenientes del “más allá”.

Una artista increíble que, con generosidad y entrega hace que todo valga la pena, y el espectador palpite el show a corazón abierto y con su sensibilidad a flor de piel.

calificacion_4

Por Heliana Rofrano.

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