A Sala Llena

Liv & Ingmar

(Suecia/ Noruega/ Reino Unido, 2012)

Dirección y Guión: Dheeraj Akolkar. Elenco: Liv Ullmann, Ingmar Bergman, Samuel Fröler, Erland Josephson, Bibi Andersson, Max von Sydow, Harriet Andersson, Ingrid Thulin, Ingrid Bergman, Kari Sylwan. Producción: Rune H. Trondsen. Distribuidora: Mirada Distribution. Duración: 89 minutos.

La dignidad maltrecha del amor.

En el contexto cinematográfico contemporáneo la influencia de Ingmar Bergman bordea el cero, circunstancia que se extiende a todo el espectro del séptimo arte y que hace explícita la uniformidad/ pauperización estilística reinante, más allá de la lectura que cada espectador pueda llevar a cabo de la obra del sueco. Mientras que el entorno (cineastas/ crítica/ público) sigue obsesionado con el fetichismo tecnológico y un formalismo cada vez más inconducente y desabrido, la dimensión del contenido continúa vaciándose a medida que las trivialidades adquieren protagonismo (no sólo hablamos de Hollywood o el circuito festivalero, sino también de las sandeces que suele escribir la prensa gráfica, por ejemplo).

Así las cosas, el signo de los tiempos -en términos prácticos- parece condenarnos a la lógica de la excepción, siempre a la espera de ese opus individual que nos rescate por un momento del tedio. Liv & Ingmar (2012) funciona como un ejercicio de memoria sencillo y muy necesario en los días que corren: la ópera prima de Dheeraj Akolkar utiliza el “cerco” del documental expositivo para analizar la relación entre el director y su principal musa, la enorme Liv Ullmann. Fusionando ambas perspectivas, y poniendo el acento en las palabras de la hoy mítica septuagenaria, el convite traza un paneo en primera persona por las idas y vueltas de un vínculo que se extendió por cinco décadas y abarcó una decena de películas.

Desde el inicio queda claro que Akolkar se propone tomar prestado el tono existencialista del propio Bergman para combinarlo con una fuerte carga de melancolía, producto tanto de los recuerdos de la pasión (reconvertida luego en amistad) como de los años transcurridos a partir de la muerte del susodicho en 2007 (aquí prevalece el karma de la experiencia irrepetible, con sus pros y sus contras). El guión -a su vez- incluye pasajes de Changing, la autobiografía de Ullmann de 1977, extractos de las cartas de la pareja, y fragmentos de Linterna Mágica, el primer volumen de las memorias del realizador, de 1988. El planteo narrativo de índole claustrofóbica se condice con el aislamiento que caracterizó al enlace.

Si bien documentales sobre Bergman hay muchísimos, la mayoría reduce su accionar al esquema del retrato humanizador/ intimista o al “detrás de cámaras”, en consonancia con el material de archivo que se descubrió durante las últimas décadas. El aporte más interesante de Liv & Ingmar radica en la profundización de la dimensión romántica, el doble carácter a nivel amoroso: la aventura extramatrimonial de ambos, esa que se alargó a un lustro y de la que surgió una hija, es vista a través de capítulos que siguen el típico derrotero de casi cualquier relación, con una primera parte idealista (Ingmar era “sabio y estimulante”, a ojos de Liv) y una segunda mitad plagada de conflictos (de golpe muta en “vanidoso y egoísta”).

Para fortuna del espectador, Akolkar no se muestra obsecuente con los protagonistas y trae a colación episodios de variada naturaleza, no todos felices. El film establece un constante contrapunto entre la voz y el rostro de Ullmann (la entrevista de turno resulta muy jugosa) y las tomas actuales de la legendaria Isla de Fårö (donde Bergman vivió y rodó muchos de sus clásicos), recortando también escenas específicas de trabajos como Persona (1966), Vergüenza (Skammen, 1968), Gritos y Susurros (Viskningar och Rop, 1972) y Sonata de Otoño (Höstsonaten, 1978). Como cabía esperar, la depresión y las inseguridades en lo que hace a la dignidad maltrecha del amor constituyen el eje de una obra amena e inteligente…

calificacion_4

Por Emiliano Fernández

 

Historia de la soledad.

El director de origen indio Dheeraj Akolkar resuelve con solvencia y gran profesionalismo la tarea de conjurar la tempestuosa y paradójica relación entre el director sueco Ingmar Bergman y la actriz noruega Liv Ullmann, con vistas a ofrecer un relato cálido sobre la belleza del encuentro de dos almas afines. Liv & Ingmar (2012) sigue el devenir de la pareja escandinava a través de la narración de la propia Ullmann. Comenzando por su primera colaboración, el extraordinario drama de carácter psicológico y filosófico minimalista Persona (1966), la crónica continúa con la ruptura de los respectivos matrimonios para construir una recluida relación extramatrimonial que les dejó una hija. El vínculo da lugar a una amistad que perdura hasta el final de la vida de Bergman y se prolonga a través de los buenos y malos recuerdos de la actriz.

Akolkar recurre a fragmentos de la decena de películas del dúo cinematográfico, a material del paso de Ullmann por Hollywood, a fotografías y a escenas filmadas detrás de cámaras para homenajear esta relación artística que dejó obras maestras como Gritos y Susurros (1972). El realizador combina las imágenes y el relato de Ullmann para lograr efectivamente el tono de homenaje que pretende y que la pareja merece por su aporte al séptimo arte, poniendo énfasis en los acontecimientos y las películas más importantes de sus carreras. Akolkar consigue retratar la melancolía de Ullmann y el melodrama de un amor complejo y celoso, recurriendo además a textos de Changing, la autobiografía de la actriz editada en 1977, y a las memorias del cineasta sueco, pertenecientes al libro Linterna Mágica, editado en 1988.

En Liv & Ingmar aparecen tópicos de gran valor conceptual como la soledad como impulso artístico, la necesidad de encontrar un lugar propio desde el cual producir y la importancia de hallar un punto de equilibrio en la convivencia. El hilo dramático amoroso sostiene toda la historia y va marcando la construcción de la carrera cinematográfica de Bergman, sus obsesiones, su predilección por filmar en la Isla de Fårö, la colaboración con el director de fotografía ‎Sven Nykvist y la filmación de grandes películas como Vergüenza (1968), La Pasión de Anna (1969) y La Hora del Lobo (1968).

El film retrata a dos seres humanos que se idealizaron para después romper el velo que habían creado sobre el otro, así nació finalmente un lazo afectuoso que duró cinco décadas. Nuestra cultura del espectáculo perdió en el magma posmoderno el valor de la creación artística como dispositivo para escapar de la soledad de nuestro tiempo. Nos dejó atrapados de esta manera en este laberinto esperando que algún fuego fatuo nos entretenga, ahora que las quimeras se desvanecieron y solo el hedonismo sobrevivió a tanto nihilismo.

calificacion_4

Por Martín Chiavarino

 

El corazón en Fårö.

“Es curioso, siempre que me realizan una entrevista me preguntan por Ingmar.” Liv Ullmann.

 

A la hora de escribir sobre Liv & Ingmar, es inevitable el no cortar a la película en dos, ya que por un lado está el film en sí mismo, un documental sobre una persona que no puede evitar ser ella (Liv) con otro (Ingmar) adosado a su figura, aunque físicamente ya no esté presente (el título mismo de la película marca una dupla). Por el otro lado está su protagonista, la propia Ullmann, la narradora, la portadora del relato, la que se mete en la piel de la que fue la compañera de uno de los más controvertidos genios de toda la historia del cine.

Comencemos por la película. Dheeraj Akolkar construye su obra enhebrando pasado y presente, utilizando los filmes de Bergman como comentarios o ejemplos del relato de su protagonista. Así veremos momentos de Escenas de la Vida Conyugal, Persona, Saraband o La Hora del Lobo, que funcionan como ventanas que abren e ilustran los pasajes del relato de Liv. El director también recurre a registros caseros de filmaciones y fotografías de los rodajes, o de momentos íntimos de la pareja. La Isla de Fårö (111 km²), reducto y fortaleza de Ingmar, residencia transitoria de Liv mientras estuvo con él, es el lugar más apropiado para realizar la entrevista.

Akolkar es sobrio y emociona cuando Liv rearma frente a su cámara sus cinco décadas de historia con Ingmar. Y la palabra “emoción” es la que nos da lugar para entrar en la otra parte del film, en la que Liv, a sus 73 años, abre su corazón para revelarnos una historia de amor y compañerismo que trasciende el cine. Es ella quien se encarga de armar sus años con Ingmar, recordando un comienzo idílico, soñado y romántico para una joven a quien un director bastante mayor le echa el ojo como actriz y como mujer.

A medida que los recuerdos avanzan, Liv nos muestra las espinas del rosal, los celos enfermizos y las torturas psicológicas a la que fue sometida (un ejemplo es cuando cuenta acerca del frío insoportable en un bote junto a Max Von Sydow en un rodaje, como una forma del tirano Ingmar de demostrarle su ira). Conmovedor es también el momento en el que Liv narra cuando Ingmar decide encerrarse en el estudio en la casa que compartían en Fårö y ella no podía verlo. “Ese silencio era mío”, dice, “y nada más que mío”, señalando su breve espacio de autonomía dentro de la pareja.

Acceder a este documental es una experiencia enriquecedora. La figura de Liv ilumina con sus palabras, su sabia mirada, su humor y honestidad. Una persona que no puede (ni quiere) dejar de estar atravesada por una relación que signará por siempre su vida. Cuando ella cuenta que un buen día se despertó con la sensación de que tenía que ir a Fårö a visitarlo y que horas después de ese encuentro, Ingmar moría, dejando un hueco en la historia (la de ella, la del cine) imposible de llenar, se estremeció mi cuerpo.

calificacion_4

Por Sergio Zadunaisky

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