A Sala Llena

Para el fin de semana: TRES PELÍCULAS TRES

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Los fines de semana largos suelen ser una buena excusa para salir de la ciudad.  Sobre todo en las estaciones soleadas. La gente caza las ojotas, el repelente, la heladerita, los juegos de mesa, las revistas cachirulas, los baldecitos, las palitas y todas esas cosas por el estilo y sale a lo loco sin sombrero.  Algunos van a la costa, otros a las sierras y otros a la casa de parientes con pileta a los que se les apencan sin ningún tipo de prurito.  La cuestión es que Buenos Aires queda vacía y a mí me encanta.

En los días como hoy, en los que mi señor esposo está en la casa, la jornada arranca temprano, cuando el sol nos despierta por la ventana. Nos levantamos tranquilos, deambulamos en chancletas y paños menores, no nos lavamos los dientes hasta muy entrada la mañana y, cuando por fin mi chuchi se ilumina del todo, se pega un baño de “ablande” y sale a buscar cafecito.  Hoy por ejemplo, la puerta del balcón está abierta, los gatos están retozando al solcito y yo escribo esta columna mientras el aire de la mañana entra por todas partes y me pone en un estado bienhechor, alegre y despreocupado.  Las plantas están bonitas, la casa está ordenada y limpia y el movimiento del día todavía es leve, sutil, sin estridencias ni apuros.  En síntesis, hoy es un buen día para ser clase media, escritora, libre, joven, bomba sexual, brillante y llamativamente sensible y es por eso, que voy a tratar de contagiarlos a todos con este humor  livianito y aburguesado que me acompaña por estos momentos, empujándolos a disfrutar de estas próximas nochecitas.

Arranquemos por  esta, la noche del jueves: estaría bien, que quienes no salgan a reventar la noche, tuvieran en cuenta que, tal vez por hoy sería bueno perderse el “Bailando…” y encontrarse con este film tan entrañable como buen compañero.  Esta película es una especie de bálsamo para el espíritu, una crema humectante de la mente si se quiere, que ayudará a mantener el buen ánimo y la confortable alegría durante toda la noche, sin llegar a una liviandad inaguantable y manteniendo un borde inteligente de buen peso y valor. Propicia buenos sueños y, además, como elemento extra, exalta lo sentidos sin alborotarlos de manera indeseable. Estoy hablando de la primera película recomendada para el fin de semana: Entre copas. Cinta ideal para ver en pareja sin que nadie se queje. El argumento: Dos muchachos de mediana edad (Paul Giamatti y Thomas Haden Church), se van de viaje a recorrer viñedos,  a modo de despedida de soltero de uno  de ellos que está a punto de casarse.  Se embarcan en un viaje extremadamente neurótico, lleno de episodios emocionales y sexuales, que va transformándolos de manera contundente, a la vez que dándoles espacio de volver a conocerse mutuamente. Dirigida por Alexander Payne y adaptada de la novela homónima de Rex Picket, el guión se llevó un premio más que merecido de la Academia y la crítica y el público en verdad la amaron. Yo particularmente, creo que es maravillosa. Las actuaciones son brillantes, sólidas y tan humanas que se te caen los calzones. Para rematarla, la agudeza de guión es  de filo notable.  Una gran película y, si gustan del buen beber, una gran oportunidad para armarse una picadita y abrir una buena botella para ponerse hasta las tusas. Por supuesto, si la idea del jueves incluye faena amatoria, mídanse con las cantidades, pero degusten  sin miedo ni prejuicios, hasta que las velas no ardan. No lo olviden, el buen cine, como el buen vino, se aprecia mejor con unos cuantos años encima…

La mañana se está poniendo cada vez  mejor y la voluntad de pegarme un buen baño y enfundarme en unas calzas para enfilar a mi clase de Pilates, está creciendo llamativamente. Por lo que mi energía va en aumento y mis ganas de compartirla con ustedes también. Estoy, como quién dice, hecha un “cuete”.  Así que, sin empacho, veamos lo que tengo para el viernes. Esta película, sin lugar a dudas, dejará más que contentos a los muchachos de buen gusto y ojo avezado para la acción. Se trata de la gran y absoluta obra maestra del año 1968, protagonizada por el SUPER HOT, SUPER SEXY, SUPER COOL Steve McQueen y el enigmático y talentosísimo Robert Voughn ( que bajón que después de súper hot , súper sexy y súper cool, a vos te digan enigmático y talentosísimo pero, es la vida…); por supuesto estoy hablando de Bullit. Con guión basado en la novela de Robert L. Fish Testigo mudo, esta cinta de Peter Yates ya es mucho más que una película de culto. Este film encarna, sin lugar a dudas,  lo que cualquier director en su buen y sano juicio, querría filmar cuando realiza un policial de acción. El ritmo es impecable, el montaje virtuoso (tuvo Oscar), las actuaciones están directamente fuera de este mundo y la trama es valiosa, presente, inteligente y fuerte. Por supuesto, lo que más se recuerda es la espectacular persecución en auto por las calles de San Francisco que, durante mucho tiempo fue considerada la mejor de la historia. Esta cinta es, sencillamente, perfecta.  Un detective de la policía de San Francisco (McQueen) debe proteger a un testigo imprescindible en un juicio contra la mafia. Lo que parece una misión de rutina, pronto se complica cuando, antes de que amanezca, el testigo es asesinado. Por supuesto, la investigación acerca del crimen arranca y no da respiro ni un solo minuto, hasta que la película termina. Vemos a McQueen en una de las más grandes interpretaciones de su carrera y, debo decir, una de las más grandes interpretaciones jamás robadas por otros actores que se cansaron de abrevar en ella. Observando a Steve, podemos ver casi sin filtro, por lo menos unas cuatro o cinco actuaciones de Brad Pitt quien, sin asco, le chorea casi todos los gestos, miradas, caminatas, pelo, uñas, y dientes.  Y no hablemos de Daniel Craig en Casino Royal, porque entonces tendríamos que meterlo preso por robo a mano armada. Pero, por supuesto, quién puede culparlos. Steve McQueen es el tipo más caliente de toda la historia. Incendiaba la pantalla con su misterio, su look espectacular, su pelo rubio, sus ojos azules y su capacidad infinita para reaccionar de manera virtuosa a las performances de sus compañeros de pantalla. El tipo era un dotado en todos los sentidos. Te calentaba los pantalones y la mente tan pero tan rápido, que no sabías qué carajo te había pasado. Yo tengo la edición de la película en DVD, viene con un disco accesorio con un documental que se llama “Steve McQueen: La esencia de ser Cool” y si pudiera venderse en botellita lo que el tipo tenía, más de la mitad de Hollywood se lo echaría al coleto sin la más mínima culpa. El tipo era perfecto.  Algún día le dedicaremos una columna entera. Así que, gente menuda, a no perder tiempo y buscar este policial alucinante en el videoclub más amigo que tengan.

Y como los estoy dejando bien calentitos, les cuento que la noche del sábado  es para que salgan, no lleguen a su casa por lo menos hasta las cuatro de la mañana si no quieren que los persiga zapatilla en mano. No dejen de aprovechar estas nochecitas calurosas, para salir a morfar una pizza, embriagarse con birra y milonguear hasta la madrugada.

Por supuesto,  la tercera película es para la noche del domingo, sin Gerardo…  Sueños de Arizona. Cerremos este fin de semana memorable, con una de Emir Kusturica para alimentar el espíritu y henchirlo de gozo.  Johnny Depp, Faye Dunaway y Jerry Lewis, en esta historia tan mágica, como bella y peculiar. El argumento, totalmente narcótico, la va de Axel (Depp) un pibe que cree que, mirando fijamente a los peces a los ojos, se puede compartir los sueños con ellos. Axel viaja a Arizona a la boda de uno de su tío y allí conoce a dos mujeres, madre e hija, que afectarán su vida de más de una manera. En este film de 1993, Kusturica hace lo que siempre, modifica la realidad y la mezcla con la fantasía y los sueños y, también como siempre, se sale con la suya de manera impecable.  Hay que verla tempranito, tipo diez y media de la noche y, después, hacer un pequeño balance de nuestra vida, para proceder a cortarse las venas… (No, mentira). Pero que ayuda a revisarnos, ayuda. No se olviden de acordarse de los sueños muchachos, de lo que nos agarran dormidos y de esos que nos hacen bellos y más cercanos a lo sublime. Así que, para el domingo, se buscan esta peli donde quieran y la ven con los ojitos muy abiertos, para que el alma se modifique para bien y la cabeza se nos aparte por un rato de los regalos del arbolito, de la prótesis de cadera de la nona y los aparatos de los dientes de los chicos. Es una cinta que, sobre todo, invita a no dejar nunca de ser joven. No la pasen por alto muchachos y préndanse en esta maratón cinéfilo-educativa de este fin de semana glorioso.

Y no se preocupen por nada mas, que el solcito está calentando los rincones, para que se nos de por fornicar al aire libre y con el corpiño enroscado en la cabeza. ¡BUEN FIN DE SEMANA ENFANTS DE LA PATRIA!!!!

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