A Sala Llena

Por qué The Americans

El capítulo 9 de The Americans, el penúltimo de la serie, ya salió al aire. Y vino a anticipar la coronación final de un show que fue, y es, perfecto. Una serie que indudablemente se volverá de culto, no sólo para los fanáticos del género.

La impoluta creación de Joe Weisberg para FX, llega a su final en esta sexta temporada sin fallas, sin decepciones y manteniendo una elegancia y una fidelidad prodigiosas. 

Desde siempre el show voló bajo el radar del mainstream, vaya a saber por qué. Tal vez es demasiado sutil, demasiado chic, demasiado discreto como para que el gran público narcotizado por el sexo y la violencia de GOT, o embebido en la identificación colorida de ST, se fijara en esta pieza articulada entre lo mejor del género de espías, lo más refinado de la televisión y un abrevado discreto, clásico hasta el hueso, en el lenguaje cinematográfico.

Las seis temporadas mantuvieron de manera concisa un ritmo parejo y una calidad remarcable. Apoyada en su montaje sin fallas, ortodoxo hasta las lágrimas, su cast impoluto (ya con Langella y Martidale era para ponerse las ojotas); una recreación de época fría, elegantísima y sin los clichés hartantes de neón, color y chalecos inflables a los que nos tienen acostumbrados los 80 en la pantalla, la serie se convierte en un cóctel de suspenso  imperdible.

Nunca vi algo semejante.

He estado entusiasmada con shows, he visto grandes, enormes series de televisión que han hecho historia. Pero ninguna ha llegado a su fin sin haber tenido una temporada o, al menos, un capítulo de más. The Americans no tiene de más ni siquiera un cuadro.

La trama, desarrollada alrededor de Philip y Elizabeth Jennings, dos espías rusos adaptados como matrimonio a la vida norteamericana peleando la guerra fría, ha ido desenvolviéndose de manera hipnótica, sin ahogarse, complejizándose a pulso efectivísimo y volviéndose más y más atrapante conforme las temporadas fueron sucediéndose. La vibración constante, plena de anticipación y emoción potente, fue en un in crescendo bien domado, manejado virtuosamente, hasta llegar a este desenlace que deja sin aliento.

Las actuaciones protagónicas de Keri Russell (Elizabeth) y Matthew Rhys (Philip), se han convertido en el epítome de lo mejor del oficio. Destacando a Keri, que en esta temporada ha pasado por un canon emocional tan amplio y profundo, como cargado de carnalidad dura. La temporada de premios deberá abrirse para esta serie. Cada uno de los miembros del elenco y el equipo técnico debería recibir un premio, o todos, si los galardones fueran justos. Como sabemos que no, por lo menos sus protagonistas deberán alzarse con todo. Será eso, o los prenderemos fuego.

Esperar el final es tan excitante como doloroso.

¿Por qué The Americans? Porque es la mejor serie de todos los tiempos.

© Laura Dariomerlo, 2018 | @lauradariomerlo

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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