A Sala Llena

Selkirk, el Verdadero Robinson Crusoe

Selkirk, el Verdadero Robinson Crusoe (Uruguay, 2011)

Dirección: Walter Tournier. Guión: Walter Tournier, Mario Jacob, Enrique Cortes. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 80 minutos.

A diferencia de lo que ocurrió el año pasado con un par de películas infantiles de origen local, Selkirk –el verdadero Robinson Crusoe- ofrece varias aristas disfrutables de principio a fin y en el mejor de los casos una mirada nostálgica para los más grandes.

La historia es de piratas, realmente nada que no hayamos visto antes pero estaría en un error si dijera que el guión tiene muchos lugares comunes porque lo que interesa no es eso, sino si es una buena opción para llevar a los chicos al cine y de paso apostar por esta co-producción con Chile y Uruguay. Lo es.

La primera de las dos curiosidades es bien satisfecha por un gran equipo técnico que supo aprovechar cada centavo del presupuesto para abordar la técnica del stop motion con gran solvencia. Esta forma de arte es realmente difícil de llevar a cabo por su complejidad y su directa participación en el costo de la película. Hasta el pestañeo de los personajes está bien resuelto.

La segunda está menos lograda pero no va en desmedro de la calidad de Selkirk. El guión es bastante sencillo: Un pirata (Selkirk) arrogante y engreído desea embarcarse en busca de un famoso navío hundido en el cabo de hornos con un gran tesoro. Se pliega a una tripulación (comandada por el capitán Bullock) de la cual se gana rápidamente el desprecio hasta ser abandonado. Hay una sub-trama que alimenta la historia, pero que prefiero no develar por su importancia.

Salvado el detalle técnico, tanto la dirección de arte de la artista plástica Lala Severi, como la música del argentino Carlos Villavicencio con la colaboración del “Shaker” Hugo Fattoruso en acordeón, son dos rubros importantes que aportan y subrayan mucho la realización del maestro artesano Walter Tournier quién además escribió el guión. A este respecto cabe destacar un interesante diseño de los personajes que en pocos minutos quedan claramente “dibujados”.

Las dos únicas pequeñas e insignificantes manchas son la sincronización del doblaje (voces versus movimientos de labios) y alguna redundancia de situaciones. Ninguno de estos detalles sobresale como para dudar si sacar a los chicos al cine en esta temporada porque por si fuera poco, queda un interesante mensaje sobre la falsedad de creer en la suerte y la vacuidad de buscar dinero en desmedro de desaprovechar lo que se tiene.  Si es por eso, aproveche y vaya a verla.

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