A Sala Llena

Sin Hijos

(Argentina/ España, 2015)

Dirección: Ariel Winograd. Guión: Mariano Vera. Elenco: Diego Peretti, Maribel Verdú, Guadalupe Manent, Martín Piroyansky, Horacio Fontova, Marina Bellati, Pablo Rago, Guillermo Arengo. Producción: Patagonik. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 90 minutos.

Cómo esconder a tu hija y no morir en el intento.

Al hacer mención de Ariel Winograd como director, ¿cómo no acordarse de los dos ladrones que uno termina queriendo en medio del robo del siglo, o la historia de los chicos judíos maltratados en tono de comedia, o de lo desastrosa que puede resultar una primera boda?

El gran talento de Winograd como director de comedias que tienen mucho de su vida personal ya es una marca registrada en el cine nacional desde hace años, como quizá lo haya hecho en su país el gran Judd Apatow. Con Sin Hijos, Winograd no sólo encara una película que fluye naturalmente, sino que además construye un relato inteligente. Gabriel (Diego Peretti) está soltero desde hace cuatro años, hasta que Victoria (Maribel Verdú) -su amor platónico desde la adolescencia- reaparece en su vida como caída del cielo. Esta mujer casi perfecta tiene un defecto: no le gustan los niños. Así es como Gabriel llega al punto de negar la existencia de su propia hija.

Luego de contar con grandes intérpretes cómicos en las filas de sus anteriores elencos (Daniel Hendler, Martín Piroyansky, Valeria Bertuccelli, entre otros), Winograd se anima a convocar a la actriz española Maribel Verdú en un rol que le viene como anillo al dedo para identificarse también en lo personal (declaró públicamente su decisión de no ser madre). En este caso, Verdú ya viene con un bagaje en la comedia por participar de algunas joyas semitrágicas como Y tu Mamá También, junto a Gael García Bernal y Diego Luna; y la romántica Belle Époque; aunque en realidad cuenta con más experiencia en lo dramático. Sin embargo, en Sin hijos se luce y demuestra una vez más que está a la altura de un guión con diálogos perspicaces.

A pesar de que el trabajo actoral de Diego Peretti es siempre destacable -formando con Verdú una pareja un tanto despareja para el gusto de muchos-, quien arrasa con la película de modo admirable es la pequeña Guadalupe Manent, hija de Peretti en esta ficción. No hay punto flojo en este último film de Winograd que toca temáticas varias: cómo una hija adolescente se las ingenia para dividirse entre padres separados, cómo enfrenta que su papá tenga nueva pareja y cómo repercute todo esto en su vida social. Planteos que no son nuevos en el cine y, por ende, tampoco brillantes; pero la originalidad y frescura a la hora de dirigir convierte a Sin Hijos en una opción inevitable para el buen rato.

calificacion_3

Por Ximena Brennan

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