A Sala Llena

The Chemical Brothers – Don’t Think

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The Chemical Brothers – Don’t Think ( 2012 )

Dirección: Adam Smith.

Remolinos electrónicos

Resulta más que curioso el presente de una banda tan extraordinaria como The Chemical Brothers, prácticamente los únicos sobrevivientes de la escena “big beat” de mediados de la década del 90: si nos concentramos en sus últimos dos álbumes, We Are the Night del 2007 y Further del 2010, una conclusión apresurada nos llevaría a pensar que los adalides de la fusión han entrado en un período de decadencia producto de la repetición de fórmulas y la consabida tendencia hacia el trance más pedestre. Ahora bien, dicho esto nadie se esperaba el maravilloso soundtrack de Hanna (2011), aquella ciclotímica realización de Joe Wright.

El estreno en salas comerciales de Don’t Think (2012), su primera concert movie en todo el sentido de la expresión, reconfirma la buena salud del dúo y permite valorar en su justa medida una madurez prototípica que a fin de cuentas se ubica en una escala intermedia entre los dos opuestos del espectro cualitativo: por supuesto que ya nunca volverán los gloriosos tiempos del drum and bass de estadios del Exit Planet Dust (1995) y el Dig Your Own Hole (1997), en donde patentaron sus truquitos de DJs enajenados, pero los señores bien podrían regresar a la excelente etapa de Surrender (1999) y Come with Us (2002).

Para aquellos que no lo sepan o sólo conozcan los discos de estudio, vale aclarar que durante sus shows los británicos mezclan en vivo las canciones, le dan gran importancia al apartado visual y en muchas ocasiones cuentan con vocalistas invitados: aquí podremos disfrutar de los dos primeros ítems y extrañaremos irremediablemente el tercero (quizás en sintonía con su último trabajo discográfico, el único sin ese plus fundamental de las voces jet set de siempre). Dirigido por el colaborador habitual Adam Smith, el film registra con más de 20 cámaras la actuación del grupo en el Festival Fuji Rock de Japón del año pasado.

Si bien sigue siendo cuestionable la falta de referencias hip hop a la Push the Button (2005) y la merma de la vertiente soulera en pos de un house psicodélico cada vez más estéril, en el “directo” compensan los déficits inyectando mucho funk a la amalgama musical y exacerbando la artillería sensorial; léase pantallas gigantes, imágenes lisérgicas, lasers, inflables varios y juegos de luces. Expertos en esquivar esa triste monotonía en la que suelen caer sus colegas, hoy The Chemical Brothers ofrecen un remolino eficiente de beats sincopados que piden a gritos la maximización de los bajos y un poco más de corazón…

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Por Emiliano Fernández

Don’t think, just let it flow…

Finalmente, y dentro del marco del Festival Fujirock de Japón llevado a cabo allá por mediados del año 2011, fue registrada por primera vez y en formato fílmico la experiencia que se vive en un show de los harto consagrados “Chemical Brothers”. Liminarmente, es dable advertir a cualquier desprevenido y/o lego en la materia que esta pieza no resulta asimilable por cualquier paladar. Es decir, no debe perderse de vista que se va a presenciar un “videoclip largo”, con luces estrambóticas y un sonido machacante a lo largo de sus 87 minutos de duración.

Hecha la advertencia, y sabiendo de antemano a lo que uno debe atenerse, no queda más que deslizarse en la butaca y sujetarse fuertemente para este nuevo viaje que nos proponen estos falsos hermanos electrónicos, Tom Rowlands y Ed Simons, otrora conocidos como “The Dust Brothers”. No voy a dar el “tracklisting”; creo que la gracia está justamente en ir descubriendo uno a uno los temas con los cuales se va condimentando este gran caldo de la música electrónica. No obstante, quiero dejar tranquilos a sus seguidores y hacerles saber que los muchachos hacen un recorrido por toda su discografía y, obviamente, no faltan los viejos y nuevos clásicos como “Horse Power”, “Do it again”, “Hey Boy Hey Girl”, “Block Rockin’ Beats”, etc. Además, “Don’t think” es el primer concierto en film en presentar la gloriosa 7.1 Dolby con sonido envolvente, producido por la propia banda para la pantalla grande.

Hasta aquí, lo tocante a la materia musical. Ahora bien, en lo atinente a la parte visual, el film -dirigido por Adam Smith- goza de una estética increíble con impactantes imágenes a las que los “brothers” nos tienen acostumbrados, contando asimismo con cámaras parapetadas en el centro del escenario, así como en el corazón de la multitud, que logran capturar a la perfección la perspectiva de sus fans. En fin, mi consejo es relajarse y disfrutar de la experiencia haciendo caso al “leitmotiv” que se repite a lo largo de toda la película “Don´t think, just let it flow”. Mi deseo, sencillamente, salute y buen provecho.
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Por Mariano Conde

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