A Sala Llena

8 Apellidos Catalanes, según Matías Orta

Cuando 8 Apellidos Vascos se estrenó, allá por 2014, nadie pudo prever que esta comedia romántica se convertiría en el film más taquillero de España, superando a tanques de Hollywood. La historia de amor entre el andaluz Rafa (Dani Rovira) y la vasca Amaia (Clara Lago), más los graciosos enredos en los pagos de la muchacha, cautivaron al público de la Península Ibérica y del resto del mundo. Ni siquiera importa demasiado que la tensión entre vascos y andaluces fuera algo localista, ya que funciona como una metáfora de las diferencias entre comunidades de cada rincón del planeta. La secuela no se hizo esperar y, apenas arribó a las salas un año después, repitió el mismo éxito financiero. Pero, desde el punto de vista de la calidad, ¿iguala a su predecesora?

8 Apellidos Catalanes retoma a los personajes principales de la anterior. Pese a que habían terminado felices y amándose, Rafa y Amaia ya no están juntos. Él continúa su vida como camarero en Sevilla, pero volverá a preocuparse por su ex cuando Koldo (Karra Elejalde), su otrora suegro, le avisa que está por casarse en Barcelona. Viajan a esa ciudad para impedir la boda, pero se topan con una situación más compleja. Pau (Berto Romero), hipster y futuro marido de la chica, armó en su pueblo una farsa para hacerle creer a su abuela, Roser (Rosa María Sardá), que Cataluña se independizó y que es potencia mundial. Supuestamente, la boda será la primera a realizarse en la naciente patria. Koldo y la recién llegada Merche (Carmen Machi) se suman al engaño, mientras Rafa hará lo imposible por reconquistar a Amaia.

En la línea de la primera parte, el tono humorístico y las escenas tiernas esconden una mirada ácida sobre la España actual y la tensión entre regiones. En este caso, el foco apunta a Cataluña. Como corresponde, hay enredos por doquier y gags con choques culturales, pero el guión se pone demasiado rebuscado y la estructura básica termina siendo similar a la de la anterior, aunque con resultados inferiores. No obstante, el carisma de los protagonistas -principalmente, de Dani Rovira y Clara Lago- y la química entre ellos alcanza para llevar adelante la película. Suman las participaciones de la veterana Rosa María Sardá y de Belén Cuesta en el rol de la wedding planner.

Aún sin estar muy inspirada, 8 Apellidos Catalanes sigue siendo lo suficientemente divertida como para mantener contentos a quienes disfrutaron de la película anterior, y ayuda a consolidar lo que podría convertirse en una saga. ¿De dónde provendrán los próximos ocho apellidos?

calificacion_3

Por Matías Orta

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