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Cine

Las catadoras del Führer (Le assaggiatrici)

La historia de Margot Wölk ha inspirado al menos dos libros sobre su vida y un largometraje de ficción, dirigido por el italiano Silvio Soldini (Pan y tulipanes) en alemán.

Una entrevista de la periodista Kirsten Grieshaber para Associated Press en abril de 2013 reveló al mundo las supuestas vivencias de la “catadora”, cuando ya tenía 95 años. Falleció un año después, por lo que las intenciones de la escritora Rosella Postorino de tener un diálogo con ella se vieron frustradas, al morir apenas una semana antes de la fecha acordada para el encuentro.

Postorino, no obstante, se documentó sobradamente, con lo que logró publicar el libro La catadora (Le assagiatrici, en italiano) en enero de 2018 (ediciones Feltrinelli). Pero un año después dio a luz otro libro, “La catadora de Hitler” (The Taster) de V.S. Alexander, sobre el mismo personaje y que este cronista tuvo oportunidad de leer.

La película de Soldini está basada en el primer texto nombrado, que mantiene para el film el título del libro en italiano, aunque en Argentina se conoce como Las catadoras del Führer, un nombre algo diverso a los anteriores.

La lógica pregunta que uno se puede formular es cuánto de verdad existe en los diversos testimonios, literarios y fílmico, sobre las reales vivencias de Margot Wölk. Y la respuesta quedará sin contestar, no sólo por su fallecimiento hace doce años, sino por la duda acerca de la veracidad de sus afirmaciones.

En el caso de las obras “italianas”, ambas limitan casi exclusivamente la localización a las cercanías de la Guarida del lobo (Wolfsschanze), donde Hitler pasaba parte significativa de su vida durante la segunda Guerra Mundial. Ubicada en Prusia Oriental (Polonia), la mayoría de sus “catadoras” vivían en una localidad cercana, en el pueblo de Parcz (Ketrzyn).

Las mujeres encargadas de probar la comida de Hitler eran quince, aunque en el film su número se redujo a siete, entre las cuales Rosa Sour (la actriz Elisa Schlott), que puede considerarse una concesión menor, frente a otras decisiones argumentales. Rosa (en verdad Margot), a diferencia de las otras seis mujeres, vivía en casa de sus suegros a algunos kilómetros de distancia. Después de la Operación Valquiria, justamente ocurrida en la Guarida del lobo, se las obligó a mudarse a una casa vacía muy cerca de la Wolfsschanze.

Todos los días se les “servía” temprano, tanto el almuerzo y la cena y durante una hora debían esperar en el comedor, para asegurarse de que la comida no estuviera envenenada. La mayoría de las dramáticas situaciones por las que pasan algunas de las siete mujeres, durante ese lapso de tiempo, son sólo producto de la ficción, ya que no se basan en auténticas declaraciones. Por otra parte, es sabido que Wölk fue la única sobreviviente, ya que logró escapar a Berlín, su ciudad natal, con ayuda de un teniente alemán, mientras que las catorce restantes fueron violadas y asesinadas por soldados rusos. Estos últimos episodios no aparecen en Las catadoras del Führer.

Otra libertad que se toma el film de Soldini y quizás el libro (no leído) en que se basa, es el personaje de Albert Ziegler, un teniente de las SS y también temible Sonderkommando, con el que Rosa mantiene una relación, pero que no es definitivamente el militar que le permite escapar antes de la llegada del ejercito rojo. Ziegler es interpretado por el actor Max Riemelt, al que se recuerda por su actuación en La ola y visto recientemente en Alemania en Etwas Ganz Besonders, fallido film alemán que integraba la competencia oficial de la Berlinale.

El otro libro sobre las “catadoras”, de V. S. Alexander, está más lejos de la verdad, ya que el autor reconoce textualmente en una “nota de autor” que: “no tiene la intención de ser un recuento estrictamente histórico del Tercer Reich”. Menciona, a modo de justificación en su libro, que el film La caída (Olivier Hirschbiegel), está basado en un libro del historiador Joachim Fest. Y que este último “afirma sorprendentemente que las circunstancias del suicidio de Hitler en el Bunker se han vuelto imposibles de reconstruir, por el momento”. Hasta allí uno puede compartir la duda. Pero lo que sigue: “¿Hubo un tercer implicado en su muerte?”, además de Eva Braun, ya roza el absurdo. En el libro de Alexander, en esa ficción, Magda Ritter (o sea Wölk) es muy amiga de Braun y es quien le dispara un tiro al mismo Führer.

En definitiva, saludamos la decisión de Soldini de basarse en la obra italiana, frente a la alternativa “norteamericana”, que estaría más lejos de la verdad.

Las catadoras del Führer es una película que no puede evitar ciertos desvíos melodramáticos, como la situación que se plantea con una de las siete mujeres que se revela ser de origen hebreo, condición poco creíble, que logra ocultar. Tampoco es muy convincente la relación que se establece entre Rosa y Ziegler.

No obstante, Soldini permite conocer la fascinante historia de Margot Wölk, que sin duda merecía ser trasladada al cine.

(Italia, Bélgica, Suiza, 2025)

Dirección: Silvio Soldini. Guion: Doriana Leondeff, Silvio Soldini, Cristina Comencini, Giulia Calenda, Ilaria Macchia, Lucio Ricca. Elenco: Elisa Schlott, Max Riemelt, Alma Hasun, Emma Falck, Eva von Luckwald. Producción: Lionello Cerri, Stefan Jäger, Cristiana Mainardi, Katrin Renz, Joseph Rouschop. Duración: 123 minutos.

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