Cada atardecer declina oportunas reflexiones sobre la vida. Mientras, la contemplación despierta ganas de fotografiar tal evento a modo de postal ojalá no tan kitsch. Justamente cuatro puestas de sol ambientan Impacto mortal (2026).
Durante un viaje de Los Ángeles a Shanghai, tripulación y pasajeros capitaneados por Rich (Sir Ben Kingsley) y Ben (Aaron Eckhart) sortean constantes peligros. El grupo está integrado por personajes de distintas razas, intereses y edades. Entre tantos, Becky (Kate Fitzpatrick) viaja para encontrarse con Bella, su nieta. Declan (Ryan Bown) y Jaya (Kelly Gale) malcrían con juguetes a sus hijos Finn y Cora. Dan (Angus Sampson) es el causante de muchos problemas acá – ¡Soy un Americano!, grita en una de las últimas secuencias. Zoe (Nashi) y Penny (Lucy Barrett), algunas de las azafatas, ayudarán a la supervivencia de muchos.
La claridad de las intenciones acá es tal que los efectos computarizados subrayan el artificio. Luego aparecen los letales tiburones, seres que ya aterrorizaron a otros personajes en Alerta en lo profundo (1999), también dirigida por Harlin. Otro ejemplo, es relativamente fácil pillar que se trata de un tanque donde fueron grabadas las escenas marinas.
Ya la precisión técnica en la larga secuencia del primer accidente refuerza lo simbolizado. Rich y Ben, expertos en su área, trabajan con lo que le queda a la nave para aterrizar en el océano. También se trata de hombres mayores aislados por decisiones cuestionables en sus vidas laborales y familiares. A Harlin y a su equipo les ocupa, no esconder que todo esto es ficción, más bien revelar lo efectista atendiendo al peligro de los trasfondos sociopolíticos y, sobre todo, emocionales.
Con montaje alterno, por ejemplo, Geoff Lamb avisa como el desapego filial de Declan y Jaya con sus hijos detona el primer accidente. Además la obra conjuga muchos riesgos con una dosis arrítmica de infortunios. En simultáneo, rechaza la seriedad en demasía, como advierten las múltiples muertes extremas y algunos chistes.
A la vez, se echa en falta mayor fuerza en algunos personajes. Esto es más evidente en los infantiles, quienes interpelan a los adultos, pero Molly Belle Wright y Elijah Tamati no consiguen cargar el peso del cierre. Si estos hermanos de crianza se quieren tanto luego de sobrevivir a sus viejos, ¿por qué la parquedad de su abrazo en el reencuentro?
En general, las obras del cine catástrofe a las cuales esta se podría emparentar recuerdan cuán cara es la testarudez humana frente a la naturaleza. Pero esta atina su encanto en búsquedas más emotivas incluidas las risas, intencionadas o no, de la dirección actoral. Ellas alivian el caos, como las burlas de Becky a Matt, otro de los viajeros.
Tal desbalance de aciertos y tropiezos no distrae aquí el rol de cada raza y edad. Para lo primero hay hallazgos en las decisiones de los guionistas cuando es un barco pesquero chino el que logra, con menor parafernalia que los yanquis, salvar finalmente a algunos náufragos. Para lo segundo, atender en especial a Cora. En un momento reconoce que Ben tiene una foto muy vieja de su hijo vivo. En otro, pregunta dónde está Finn.
Y tiene sentido responder que ahora el director finlandés se enfrenta con aletas (fin en inglés) aéreas y marinas, ya no por sus preocupaciones cientificistas de finales de siglo. Mejor ocuparse pronto del incierto camino de la sociedad actual.
![]()
(España, Nueva Zelanda, Estados Unidos, China, 2026)
Dirección: Renny Harlin. Guion: Pete Bridges, Shayne Armstrong, S.P. Krause, Damien Power. Elenco: Aaron Eckhart, Ben Kingsley, Angus Sampson. Producción: Volodymyr Artemenko, Dale G. Bradley, Gary Hamilton, Ryan Hamilton, Neal Kingston, Gene Simmons, Robert Van Norden, Bob Yari, Ying Ye. Duración: 106 minutos.









