A Sala Llena

Actividad Paranormal, según Matías Orta

Las películas de terror en clave de falsos documentales ya constituyen un subgénero. Todos recuerdan a la sobrevalorada (dependiendo del punto de vista, claro) El Proyecto Blair Witch. Pero antes, 1998, se conoció una escalofriante perlita titulada Alien Abduction, en la que una cámara casera registraba cómo una casa era poblada por extraterrestres demasiado realistas (eran nenitas disfrazadas, en realidad, aunque varios científicos se creyeron el asunto). Luego vinieron nuevas exponentes de esta clase de horror, que superan a las precursoras: Cloverfield: Monstruo, El Diario de los Muertos; REC, que tuvo secuela y Cuarentena, una remake Hollywoodense.


Ahora llega Actividad Paranormal. En realidad, la película —que costó apenas 11.000 dólares, según dicen— apareció en 2007. El director filmó en su propia casa durante siete días en 2006, junto a tres personas, y los actores improvisaban la mayor parte del tiempo.

Más allá de la proyección en festivales especializados, no pasó demasiado hasta que Steven Spielberg la enganchó por cable y decidió encargarse de un relanzamiento masivo y a nivel mundial, gracias a una agresiva campaña de marketing (“El suceso más grande en la historia del cine de terror”). El éxito comercial y de crítica llegaron al toque.

Pero, al igual que Blair Witch, todo se queda en el aspamento.

Durante lo primeros cuarenta minutos sólo vemos a la pareja protagónica hablando y durmiendo, y algún ocasional ruido y viento moviendo una puerta. En determinado momento e recurre a una tabla Ouija, pero no está muy aprovechada. El ritmo nunca ayuda a generar tensión ni miedo ni nada similar, lo que hace que ver el film se convierta en una experiencia soporífera, haciendo que Blair Witch parezca una genialidad. Sobre el final aparecen sombras misteriosas y el “ente” que merodea (no se especifica si es un fantasma o un demonio, una de las pocas buenas ideas a lo largo de los 99 minutos) ataca a los residentes y será imposible no sentir un poquito de escalofríos. “Mejor tarde que nunca”, pensarán, pero aquí eso no funciona.

Fue anunciada la segunda parte. Esperemos que mejoren bastante con respecto a la original, al menos como para producir terror.

 

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