A Sala Llena

Ánima Buenos Aires

Ánima Buenos Aires (Argentina, 2012)

Dirección y Producción: María Verónica Ramírez. Guión: Caloi, María Verónica Ramírez, Carlos Nine, Lucas Nine, Pablo Rodríguez Jáuregui, Florencia Faivre, Pablo Faivre, Mario Rulloni y Juan Pablo Zaramella. Música: Rodolfo Mederos, Gustavo Mozzi y Fernando Kabusacki. Distribuidora: Sony Pictures. Duración: 95 minutos.

La primera curiosidad del film de María Verónica Ramírez es que contiene cuatro historias creadas por animación tradicional 2D, composición digital, fotomontaje, collage, stop-motion y stencil. Esta última  técnica es utilizada para una secuencia de presentación y otras de intermedio entre los cortos. En ellos, aparece una pareja de tango en sus idas y vueltas, recorriendo Buenos Aires, al ritmo de una excelente pieza de música porteña.

El primer corto es Meado por los perros, de los hermanos Faivre. Dicha película cuenta, con una mirada humorística ácida, la historia de un carnicero de barrio que ve la llegada de un hipermercado y el consecuente abandono de su clientela por ese negocio mucho más grande. La segunda historia, Claustrópolis, creada por Pablo Rodríguez Jáuregui, es sin duda la que posee la mirada más naif sobre el alma de Buenos Aires. Se trata de una historia de amor que envuelve a dos chicos sobre calles y monumentos emblemáticos porteños. La tercera historia, Bu – Bu, de Nine, junto con la cuarta, Mi Buenos Aires Herido, de Caloi, encapsulan el espíritu del barrio, la muchachada, el bar de la esquina y la tardecita porteña.

La melancolía que encierra la historia de Nine es atrapante: sus dibujos invocan a la vieja Fierro, y la voz en off (de Horacio Fontova) va al compás de la milonga. A todo esto se le suma el destacado entendimiento de la mecánica de los dibujos por parte de los animadores. Por otro lado, este es el único corto en el que intervienen actores de carne y hueso perfectamente conjugados con la animación. Con la última historia, Caloi nos vuelve a empapar en su tinta: un ave intenta sortear la ciudad pero se  topa con un tanguero que descansa contra el farol. Un clásico del creador de Clemente que, con trabajos como este, vuelve a mostrar que está atento a todos los movimientos del barrio.

Sin duda, a medida que avanza, el film nos demuestra que no hace falta la última tecnología ni grandes inversiones para darle vida a estos maravillosos dibujos a pluma. Por el contrario, si hay algo que Ánima Buenos Aires exhibe es que, cuando hay talento, dedicación y sobre todo corazón, se puede contar una buena historia.

A días de la presentación del proyecto de ley que impulsa la declaración de Protección Estructural del edificio del Cine Gaumont, se recomienda a los lectores a quienes les interese el film asistir a las salas de este cine que viene resistiendo desde 1912 y que, además, mantiene un aceptable precio de entrada, apostando siempre al cine nacional, festivales y maravillosos ciclos de cine.

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