A Sala Llena

Asesinato en el Expreso De Oriente, según Alejandro Turdó

No tan extraños en un tren

El cine parece no tener el misterio que solía… en particular cuando hablamos de “misterio” propiamente dicho. El subgénero whodunnit (quién lo hizo?) gira en torno de algún crimen o asesinato, que pone en la mira a múltiples sospechosos y donde las pistas van alimentando la intriga secuencia tras secuencia. La pluma de la mítica Agatha Christie exprimió al máximo este terreno en incontables novelas, siendo una de las más populares Asesinato en el Expreso de Oriente, la cual tuvo una primera transposición cinematográfica en 1974. Así las cosas llegamos a nuestro año 2017 y Kenneth Brannagh en su rol doble de actor/director nos presenta una versión renovada del relato.

En los inicios de la década del ‘30 un grupo de pasajeros viaja en el mencionado expreso desde Turquía hacia el viejo continente. Entre ellos se encuentra el excéntrico Hércules Poirot, para muchos el mejor detective del mundo. En plena travesía el expreso queda varado a causa de una avalancha de nieve que retrasa el cronograma, pero hay un problema mayor: Ratchett, un hombre de negocios turbios, aparece muerto en su camerino. El crimen obligará a Poirot a hacer uso de todas su habilidades detectivescas para descubrir quién es el culpable del crimen.

Cómo el género demanda, el relato está compuesto por un desfile de personajes que guardan algún secreto -el asistente, la condesa, el doctor, la institutriz, etc- por lo cual cada palabra y cada gesto puede ser el indicio de algo mucho más complejo, que tire algo de luz sobre el caso.

Brannagh se dió el gusto y filmó en 65mm, agregando un elemento más en pos de sumergir al espectador en esta pieza llena de aire nostálgico. También aprovecha la tecnología moderna, en particular el uso de pantalla verde, para expandir el espacio de acción de los personajes y generar composiciones visuales que enriquecen cada puesta y le sacan ese peso claustrofóbico a una historia que sucede “en un vagón de tren”.

Judy Dench, Michelle Pfeiffer, Johnny Depp, Penélope Cruz, Daisy Ridley y Josh Gad son algunos de los intérpretes que conforman este reparto de súper lujo acompañando al Poirot de Brannagh, que por cierto se luce poniéndole el cuerpo a un personaje tan carismático y emblemático del universo de Agatha Christie. En comparación directa con la versión de Sidney Lumet, algunos personajes fueron combinados para favorecer un mayor dinamismo narrativo y el peso del nuevo milenio derivó en una mezcla más “étnica” en roles originalmente concebidos de forma mucho más conservadora. Hoy el público es realmente global y la variedad es norma.

Dependiendo el nivel de fanatismo particular de cada espectador, esta nueva versión podrá ser vista tanto como un acierto o una pequeña herejía innecesaria que atenta contra la obra original. Pero por sobre toda esa inevitable polémica, el resultado es interesante y brinda la posibilidad de ver en la pantalla grande una historia que rememora un modo particular de relato, revalorizando las tramas cuidadosamente entretejidas, el valor del detalle y los personajes que tienen mucho para decir, por más que intenten esconderlo.

© Alejandro Turdó, 2017 | @AleTurdo

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