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Cine

Crítica de “La guerra de los últimos” (The Dog Stars), film dirigido por Ridley Scott

SUPERVIVENCIA FRENTE A LA ADVERSIDAD

Un realizador inglés, que a fines del año próximo cumplirá noventa años, no deja de sorprendernos con su asombrosa vitalidad. Ridley Scott debutó de manera algo tardía con su primer largometraje (Los duelistas), cuando ya estaba a punto de alcanzar las cuatro décadas de vida. En los siguientes cinco años nos impactó con dos films: Alien, el octavo pasajero y Blade Runner, del primero de los cuales, Ángel Faretta, un joven crítico, subrayaba textualmente: “Un estupendo film donde resuenan los ecos de un poeta de la soledad, Joseph Conrad”.

Soledad es la sensación que transmite Hig (Jacob Elordi) en los primeros minutos de La guerra de los últimos (The Dog Stars), cuando parte en un viejo avión desde su provisorio hogar en las cercanías de Erie, un pequeño pueblo no muy lejano a Denver, ciudad hacia donde se dirige.

Esos pocos minutos iniciales no presagian el panorama que se nos presenta al aterrizar en la capital del estado de Colorado, donde se ven edificios en ruinas y abandonados, sin ningún humano a la vista.

El realizador contrasta esas imágenes apocalípticas actuales con las muy anteriores, en que se lo ve en su casa, junto a su esposa embarazada. Pronto sabremos que la presente historia transcurre diez años después de una catástrofe, que diezmó a la población y entre cuyas víctimas está contabilizada su propia mujer.

El regreso a su actual “refugio” nos introduce a un segundo personaje relevante: Bangley (Josh Brolin), bastante mayor, con quien Hig comparte la defensa frente a un mundo diezmado y hostil, ya que no están totalmente solos, aunque preparados para repeler posibles ataques.

No develamos gran cosa si señalamos que una gran epidemia mortal ha asolado, presumiblemente al mundo entero.  Nos retrotrae a la que se inició a principios del año 2020, con la diferencia de que, la que conforma la trama del film de Scott, ha sido aún más devastadora.

Resulta clara la actitud muy diversa de ambos personajes iniciales, a los que cabe agregar a Jasper, el fiel perro de Hig, frente al peligro externo. Seguramente el joven no hubiese sobrevivido sólo, ya que su actitud resulta algo cándida frente a la de Bangley, cada vez que son atacados por algún grupo de salvajes sobrevivientes (rippers). Como afirmará su veterano compañero, frente al enemigo, “primero dispara y luego pregunta”. Esta actitud preventiva lo lleva a preferir quedarse en el sitio que es su bastión, sin impedirle a su joven compañero que, con su avión, salga a explorar otros sitios y encontrar nueva compañía.

En uno de esos viajes, fallas en el avión lo obligarán a un aterrizaje forzoso en una especie de valle. Una vez en tierra escuchará un ruido que se hará ensordecedor al ver acercarse a una manada de búfalos, salvando su vida al ubicarse debajo del fuselaje. Pero su alivio no durará mucho tiempo, cuando deba enfrentarse a una nueva amenaza armada, la de Pops (Guy Pearce), un hombre rudo, acompañado de Cima (Margaret Qualley), su hija.

Logrará apaciguar al agresivo padre, merced a la química que surge con la chica, que también estaba casada y es igualmente viuda. Con la ayuda de ellos reparará su transporte aéreo, pero no partirá solo, ya que obligados por las circunstancias, despegarán los tres a duras penas.

Guiados por la radio de la aeronave llegarán a Grand Junction, un paraíso en medio del terreno desértico y serán recibidos por Darlene (Allison Janney), una ex azafata, así ataviada. Ella conduce a un verdadero ejército de mercenarios, ente los que se destaca Crossbow Hunter, interpretado por el escocés Ewen Bremner, que Scott ya había dirigido en La caída del Halcón Negro. Lo que apuntaba a ser un escenario reparador pronto se convertirá en un infierno, en una de las escenas más inverosímiles de todo el relato. Y ello pese al preciosismo de ciertas imágenes que no necesariamente lograrán la adhesión de todo el mundo.

Tampoco la pasará mucho mejor Bangley ya que resultaba difícil imaginar que pudiese sobrevivir solo a una masiva invasión. Sin embargo, en la parte final de la película, cuando regresen los personajes del avión, volverán a encontrar a una congregación pacífica de menonitas. Ese feliz hallazgo puede sugerir una señal esperanzadora de que es posible la supervivencia, aun frente a la adversidad.

Hay un claro contraste entre Alien, donde lo que no abundaba era un mensaje optimista del entonces joven Ridley Scott y la propuesta de La guerra de los últimos que, quizás, señale un giro radical en la actual visión del mundo del director.

Como dato curioso, los créditos finales permiten descubrir que las locaciones de las filmaciones no son en los Estados Unidos, sino casi exclusivamente en Italia, incluida Cinecittá. La cita cinéfila de la ciudad de Telluride, como uno de los posibles sitios donde buscaría posarse Hig con su avión, No se correspondería geográficamente con los parajes mostrados y donde fue filmada la película, que son básicamente europeos.

(Reino Unido, Estados Unidos, 2026)

Dirección: Ridley Scott. Guion: Mark L. Smith. Elenco: Jacob Elordi, Margaret Qualley, Josh Brolin, Guy Pearce, Allison Janney, Benedict Wong. Producción: Michael Pruss, Cliff Roberts, Ridley Scott, Mark L. Smith. Duración: 118 minutos.

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