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Cine

Crítica de “La guerra de los últimos” (The Dog Stars), film dirigido por Ridley Scott

La guerra de los últimos no se trata de una guerra sino sobre atravesar un duelo. Aunque la traducción de su título al español sugiere un thriller de acción post-apocalíptico, el nombre original de la novela The Dogs Stars (2012) de Peter Heller suele ser editado bajo el nombre de La constelación del perro, el cual está mucho más cerca del corazón del material. El tono melancólico que evoca ese título captura fielmente la esencia del relato.

La película sigue a Hig (Jacob Elordi), un mecánico devenido en piloto que sobrevuela ciudades en una Cessna en busca de provisiones junto a Jasper, su fiel amigo de cuatro patas. Todo esto transcurre luego de que una pandemia mundial diezmase a la mayor parte de la población y los pocos sobrevivientes se agrupasen en facciones, algunas más peligrosas que otras. Ambos conviven con Bangley (Josh Brolin), un hombre gruñón y áspero centrado en el pragmatismo y en estar siempre listo para el combate —un contraste simpático entre la dureza de Brolin y el tono melancólico de Elordi—. Ambos encarnan dos posturas opuestas frente a este universo en decadencia: uno aterrado por dejar ir su pasado y volver a arriesgarse; el otro, atrincherado en la paranoia y la desconfianza.

Marcado por la pérdida de su esposa embarazada, Hig queda atrapado en un duelo que lo paraliza. Su postura contemplativa y su resistencia a la confrontación se sostienen en Jasper, su última ancla al pasado. La cita de Heller “Quiero ser dos personas al mismo tiempo. Una huye” sintetiza esta partición identitaria: el trauma de un hombre dividido entre el impulso de escapar y el miedo a soltar lo único que le queda. En la película, esa desconexión se vuelve tangible en las escenas donde apaga el motor del Cessna en pleno vuelo; un instante contemplativo donde el tiempo se suspende en medio de la tensión de no saber si realmente volverá a encenderlo.

En uno de sus vuelos, Hig da con otra pequeña comunidad: Cima (Margaret Qualley), una joven que revive en él sentimientos adormecidos y con quien se conecta a través del duelo, y Pops (Guy Pearce), su rígido padre. Ambos funcionan como un espejo directo de la dinámica entre Hig y Bangley. Sin embargo, este nuevo vínculo se verá puesto bajo amenaza por las crecientes tensiones con agrupaciones externas que buscan desestabilizarlos.

En el libro, el autor apela a una técnica de flujo de conciencia en primera persona que sumerge al lector en la mente de Hig a través de una narración fragmentada y menos tradicional. Su traspaso al cine, en cambio, resulta más bien convencional y génerica. Aunque la dirección intenta preservar la melancolía mediante momentos contemplativos e introspectivos, la falta de profundidad del guion desaprovecha el potencial de construir los personajes, quedando en una capa superficial donde el todo el elenco cumple frente a un material de base acotado.

El guion de Mark L. Smith (El renacido) y Christopher Wilkinson (Ali, Nixon), sufre de situaciones desarticuladas y anticlimáticas. La película brilla más en la primera mitad cuando nos introduce al ritmo de vida de Hig dentro de este universo o en los momentos de suspenso y acción donde el director saca a relucir lo mejor de sí. Aquí vemos a un Ridley Scott que decide desacelerar la marcha en comparación con la vertiginosa Gladiador II, centrándose en construir un relato más simple, contenido y contemplativo.

Aunque el último tramo de su carrera presente desniveles, el director de 88 años mantiene un fervor incansable por filmar y contar historias con una vigencia que no opaca su estatus legendario. Ya sea experimentando con el rodaje multicámara (en este caso de forma más orgánica y prolija que en Gladiador II) o explorando diversos géneros, La guerra de los últimos resulta una entrada simple y correcta. Si bien no destaca en su filmografía ni reescribe el subgénero de la supervivencia postapocalíptica, reafirma la postura de un cineasta que rechaza quedar estancado en el pasado como Hig.

(Reino Unido, Estados Unidos, 2026)

Dirección: Ridley Scott. Guion: Mark L. Smith. Elenco: Jacob Elordi, Margaret Qualley, Josh Brolin, Guy Pearce, Allison Janney, Benedict Wong. Producción: Michael Pruss, Cliff Roberts, Ridley Scott, Mark L. Smith. Duración: 118 minutos.

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