Él ve el bien en todos, yo veo la verdad – Kara Zor-El sobre su primo, Superman.
Si construir un universo cinematográfico suele llevar a la audiencia a la confusión y al desorden, hacerlo de mala manera conduce directamente al caos más extremo. El ejemplo más famoso por ser quizás el peor, es el de DC, que en menos de una década atravesó por múltiples reinicios, cambios de mando, de elenco y de personajes. Finalmente ha podido encontrar la paz bajo la dirección de James Gunn, quien realizó lo equivalente en el cine a Luis Figo yéndose del Barcelona al Real Madrid: dejó el Universo cinematográfico de Marvel por su competencia directa. Este nuevo Universo DC está siguiendo un camino similar al UCM en sus primeras dos fases, presentando historias de origen en solitario, pero recordando siempre que todas están conectadas.
Supergirl de Craig Gillespie no es una historia de origen propiamente dicha – al igual que Superman de James Gunn, estrenada el año pasado -. Antes de entrar de lleno con la crítica, he de reconocer que la estrategia de DC de estrenar los dos films con apenas un año de diferencia, resulta acertada, pues funcionan como contraparte. Mientras Superman/Clark Kent representa la esperanza y la nobleza de la humanidad (es decir, nuestro mejor lado), retratados en un extraterrestre con los poderes de un dios, que vive con el ideal de que puede hacer del mundo un lugar mejor. Supergirl/Kara Zor-El es lo contrario, muestra las facetas más cuestionables del ser humano, es alcohólica e irresponsable, con fines más egoístas y una visión más realista y desencantada del mundo. En lo cinematográfico también son opuestos, aunque sigue siendo un film comercial, Superman posee la marca autoral de Gunn, cosa que Gillespie no logra crear en Supergirl.
De forma muy rebuscada, puedo decir que el plano que da inicio al film es una reinvención del icónico plano secuencia de inicio de La ventana indiscreta de Hitchcock. Primero se presenta a Krypto, el tierno perro de Kara, lamiendo botellas vacías en un piso sucio y desordenado, para luego orinar encima de un diario con Superman en la portada, antes de terminar con el plano de Kara despertando hecha un desastre. Es lo más interesante que tiene el film en cuanto a aprovechar los recursos del cine, bueno, aplicando la conocidísima regla de: mostrar en vez de contar. En menos de un minuto, se transmite la personalidad y estado actual tanto de Kara como de Krypto. El resto del film se compone de planos contra planos hasta que aparecen los créditos finales.
En cuanto al guion escrito por Ana Nogueira, realmente hay poco que destacar, debido a que, aunque era de esperarse, es esa historia de superhéroes genérica que se estrena todos los años, genuinamente no pude encontrar algo que la haga diferente a otras obras del subgénero, ni siquiera los temas que trata son cosa nueva. Siguiendo la estructura del viaje del héroe, la trama muestra a Kara Zor-El (Milly Alcock), alias Supergirl, prima del héroe más famoso del planeta, intentando adaptarse a su nueva vida luego de la destrucción de su planeta, Krypton. En lugar de combatir el crimen, se la pasa de bar en bar por la galaxia junto a su fiel Krypto, hasta que conoce a Ruthye, una niña que busca vengar la muerte de su familia a manos de Krem, uno de los asesinos más peligrosos del universo. Al principio Kara rechaza el llamado a la aventura, hasta que Krem envenena a Krypto y lo deja al borde de la muerte, obligándola a aventurar el espacio junto a Ruthye en busca de la cura. La premisa -“un personaje busca matar al villano que mató a su familia mientras se cuestiona acerca de la ética de la venganza”- se ha visto incontables veces, Gillespie no aporta nada nuevo.
Como se ha dicho, todas las historias ya han sido contadas, lo importante es el cómo se narran. En Supergirl, la fuerza del relato recae en su protagonista, lo más memorable y destacable del film. Kara se diferencia de lo visto en otras superheroínas de DC en el cine y ofrece un giro fresco para la industria, recordando un poco a como eran Tony Stark/Iron Man y Thor en sus primeros films. Si Superman refleja lo que nosotros aspiramos a ser, Supergirl refleja quienes somos en realidad, si Clark demuestra su humanidad sintiéndose inseguro y preocupado por el bienestar de sus seres queridos, Kara la demuestra lidiando con su depresión, producida por haber perdido su hogar, a su familia, a su gente, intentando escapar y refugiarse mediante la bebida y la fiesta, a su vez que se siente perdida, sin lugar a donde ir. Esta complejidad y variedad de facetas le da la oportunidad a Milly Alcock de desenvolverse como actriz, cosa que no sucede muy seguido en el cine de superhéroes. Claro que no es nada digno del Oscar, pero logra otorgar ese carisma y encanto al personaje que se transmite a la audiencia. Además, la dirección acierta al mostrar que, pese a ser el personaje más poderoso, Kara no es invencible: pierde peleas por falta de estrategia o gana con dificultad al ser superada en número, lo que le otorga más humanidad.
Al igual que su primo, ella representa la esperanza a su manera, se deja en claro que tiene una visión mucho más realista, pesimista y fría del mundo y eso no cambia, pero es en sus imperfecciones que logra darle esperanza a su compañera Ruthye de que el mañana puede ser mejor. También destaca la participación de Lobo, interpretado por Jason Momoa, quien básicamente actúa de sí mismo, es carismático, tiene un buen diseño y aparece cuando tiene que aparecer. Tampoco puedo dejar de reconocer el uso de prostéticos y efectos prácticos para los extraterrestres y algunos escenarios, se agradece en lugar de dejar todo a la pantalla verde. Pero lo mejor, hay color (sí, así de bajo está el estándar del cine de superhéroes hoy en día).
Lamentablemente, lo demás es tan olvidable que ni siquiera entra en la categoría de ser malo o un despropósito. Mientras escribía tuve que googlear el nombre del villano porque no me acordaba (en ese aspecto también se asemeja a los films del UCM de las primeras fases). Tiene un diseño atractivo pero nula personalidad, es un psicópata que mata gente y aun así nunca representa una amenaza. Mismo caso para el resto de personajes. Hasta las escenas de acción se sienten aburridas, Craig Gillespie sigue la manía de hacer demasiados cortes al punto de que en lugar de darle velocidad y dinamismo a la escena, la hace inentendible. Por otro lado, aunque va a sonar un poco contradictorio con lo expuesto sobre los poderes de Supergirl, el recurso del sol amarillo, fuente de poder de los kryptonianos (es decir, Clark y Kara), como deus ex machina, elimina toda tensión y no es más que escritura floja.
Para concluir, Supergirl cumple su función de ser un producto de entretenimiento sin pretensiones, lo cual no debería considerarse como un mérito, sino como un estándar. Siendo que estamos hablando de la misma productora y editorial que trajeron obras como la trilogía de El caballero de la noche de Nolan, Superman de Richard Donner, The Batman de Matt Reeves y volviendo tan solo al año pasado, Superman de James Gunn, films que ambicionan más allá de ser simple cine pochoclero y se convierten en dignas obras de autor de mayor calidad. Quedarse en lo básico no es un logro.
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(Estados Unidos, 2026)
Dirección: Craig Gillespie. Guion: Ana Nogueira. Elenco: Milly Alcock, David Corenswet, Eve Ridley. Producción: James Gunn, Peter Safran. Duración: 107 minutos.



