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Cine

Crítica de “Spider-Man: Un nuevo día” (Spider-Man: Brand New Day), film dirigido por Destin Daniel Cretton

HA VUELTO

Es extraño de pensar que después de cinco años – con dos copas del mundo en el medio – tengamos de vuelta otro film de acción en vivo del superhéroe emblema de Marvel, o de los comics en general: el amigo y vecino, Spider-Man (antes Hombre Araña en el doblaje latino). Y que aun así, la espera se ha sentido como una eternidad. Tras el fin de la trilogía de Jon Watts en 2021, tanto los fanáticos como los ejecutivos del Universo cinematográfico de Marvel sabían bien que ese no podía ser el final, sino el inicio de algo más grande, o mejor dicho, algo más pequeño, más terrenal.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, el famoso lema del Tío Ben (en el UCM, de la Tía May), que define el concepto del personaje y funciona como punto de partida para Destin Daniel Cretton, nuevo director al mando, quien ya era parte del UCM dirigiendo Shang Chi (2021). Spider-Man: Un nuevo día regresa al personaje a su esencia original: este nueva entrega del arácnido se aleja de los multiversos, de los Vengadores, de Iron Man y de Doctor Strange para enfocarse únicamente en Peter Parker, como siempre debió haber sido. Es un acierto que Un nuevo día se sienta como un film más o menos independiente al universo cinematográfico, ya que no es necesario haber visto las más de cuarenta films y series del UCM para poder entenderla. Es más: por el uso de flashbacks de las anteriores entregas de Holland, se nota que el film está pensado tanto para los más conocedores del personaje, como para quienes lo ven por primera vez.

El film, remitiendo al inicio de Spider-Man (2002) de Sam Rami, comienza con la voz en off de Peter, con Tom Holland retomando su papel estelar, narrando la carta que escribió a su antigua novia, MJ (Zendaya), después de haber hecho que todos olviden su existencia en Spider-Man: Sin camino a casa. La pantalla muestra cómo viste un traje totalmente casero, alejado de la tecnología de Stark, un gran punto a favor por recurrir a efectos prácticos en lugar de depender únicamente de CGI. Vive en un pequeño departamento descuidado (que recuerda al de Tobey Maguire en la trilogía de Sam Raimi), convertido en laboratorio donde perfecciona su lanzatelarañas y otros inventos, además de haber creado una inteligencia artificial llamada EV , tal como Tony Stark con J.A.R.V .I.S (posteriormente Visión). Desde las primeras imágenes no nos queda ninguna duda, el verdadero Spider-Man ha vuelto

El primer aspecto que diferencia al film con el resto de entregas del superhéroe, es que en Un nuevo día, el conflicto de Peter no se basa en cómo intenta equilibrar su vida personal con su vida como héroe. Aquí, Peter se ha dedicado de lleno a ser Spider-Man: no existe una doble vida que deba llevar porque ha renunciado a ella con tal de proteger a la gente que ama. Es aquí donde surge su principal conflicto: Peter extraña a su vida anterior, a MJ y a su mejor amigo Ned (Jacob Batalon), pero sabe que es el sacrificio con el que debe cargar. Por ello, sus interacciones con ellos resultan devastadoras: nos ponemos muy bien en los zapatos de Peter, sentimos su frustración, su tristeza y su nostalgia.

La primera parte del film logra un buen trabajo presentando la situación del arácnido, quien ha logrado ganarse el cariño y admiración de la Nueva York, recibir las llaves de la alcaldía, formar una alianza con la policía y más importante, reducir el crimen de la ciudad. Cretton nos cuenta esto mediante un montaje de Spidey enfrentando a villanos como el Escorpión, Lápida o el Clan de La Mano (referencias para el deleite de los fans). Sin embargo, la aparente calma de Peter se rompecuando aparece una amenaza misteriosa con el poder de entrar en la mente de las personas, causando estragos en la ciudad, en busca de algo que está oculto en los edificios de una organización llamada Damage Control. Al mismo tiempo, nuestro héroe sufre una serie de mutaciones genéticas que le otorgan una telaraña orgánica (como en la trilogía de Raimi), un gran aumento de sus sentidos y una fuerza mayor, pero a su vez lo vuelven más destructivo al no poder controlar su nuevo poder. Por lo que Peter debe enfrentarse a este nuevo enemigo mientras lucha contra sí mismo.

Antes de analizar de lleno el cómo está construida la obra, he de decir que este es sin duda, el film de Spider-Man con el peor soundtrack, que aunque no debería ser un elemento más importante que el guión o la dirección, debo resaltarlo porque algo que caracteriza a cada film anterior, fuera de si la obra fuese buena o mala, es una banda sonora que acompaña al héroe, que representa su sentimiento de heroísmo y epicidad mientras lo vemos columpiarse entre los edificios. Michael Giacchino ya compuso excelentes melodías para la trilogía de Watts, por lo que es raro que en el nuevo film haya sido tan desaprovechado. El tema principal, que se puede apreciar por momentos en el trailer, apenas se escucha, restando emoción e impacto a lo visual. En su lugar escuchamos éxitos del momento por menos de un minuto, incluido a Bad Bunny, no es una mala decisión, simplemente es raro.

Entre otros aspectos característicos del personaje, Cretton corrigió el inexplicable fallo de Jon Watts de eliminar casi por completo el balanceo en telaraña, que junto con su traje, es su elemento más característico e icónico. Por fin podemos ver a Spidey columpiarse por Nueva York mientras persigue a los criminales. Aunque el primer balanceo se siente extraño por la elección de encuadrar en planos muy cerrados, lo que provoca que el encuadre termine cortando su cabeza y no se aprecie del todo el movimiento, rápidamente esto se corrige con diferentes puntos de vista, incluyendo subjetivas del personaje y planos abiertos en los que se puede apreciar la epicidad y dinamismo del balanceo. Similar al de Andrew Garfield en la duología de Amazing Spider-Man, con agilidad y movimientos parecidos a los de una araña y con aspectos del de Tobey Maguire, un poco más realista y que comprende la epicidad del momento. Lamentablemente, fuera de estas escenas, el director no aprovecha el lenguaje cinematográfico, siendo que el 90% del film está compuesto de planos contraplanos y cortes que llegan a volverse tediosos.

Pero, el punto más flojo del film es sin duda: el villano, lo cual es curioso, porque no hay un villano principal. Es un giro interesante que coloca al film en un lugar diferente al de sus predecesoras, es de valorar que Destin y Marvel se hayan atrevido a hacer algo diferente. Con alerta de spoilers:

Jean Gray, así es, la famosa mutante de los X-Men, interpretada por Sadie Sink, se revela como la telépata que amenaza la ciudad y todo en la puesta en escena parece indicar que será la villana principal. Hasta la llegada del tercer acto, donde se revela que todo este tiempo tuvo la noble intención de rescatar a su hermana. Aunque Gray está muy bien construida, siendo su personalidad y motivaciones perfectamente entendibles, el giro de tuerca no hace más que quitarle sentido a las torturas mentales que le hace a Peter ¿Para qué intenta atormentarlo si es que quiere tenerlo de su lado después? y en general, era un personaje más interesante actuando de lleno como villana, ya que al final, el villano principal acaba siendo muy genérico y olvidable. Donde el guion realmente brilla, es al explorar su relación y dinámica con Peter, ambos fueron tratados como bichos raros y saben lo que es perderlo todo. Cada interacción entre ellos ayuda a caracterizarla y a darle un buen desarrollo a Peter.

Yendo por fin con los aspectos positivos del film, el más destacable es que Cretton consigue balancear a la perfección la gran cantidad de subtramas y personajes, rompiendo así con la maldición quetuvieron Spider-Man 3 y The Amazing Spider-Man 2. Vemos a Peter lidiando con la soledad y la nostalgia que le produce ver a MJ y a Ned continuar con sus vidas, intentando manejar las mutaciones que sufre, enfrentando al regreso del Hulk desatado e investigando el misterio detrás de Jean Gray, todo al mismo tiempo sin que el film se sienta sobrecargado.

Otra gran adición son los personajes secundarios, el más destacable por su tiempo en pantalla e importancia en la historia es Frank Castle/Punisher, personaje al que tuvieron que adaptar a una versión apta para todo público, reduciendo su violencia y llegando a parecer por momentos una parodia de sí mismo, lo cual no es algo negativo. Se destaca mucho su química con Peter, la cual genera momentos muy cómicos y sirve para desarrollar a ambos. Otros superhéroes como Bruce Banner/Hulk o Yelena tienen sus momentos para lucirse y no están en el film solo por fanservice: el guión justifica sus apariciones ya que es Peter quien los busca, a Bruce para averiguar más sobre su mutación y a Yelena para buscar pistas de la identidad de Jean.

Cretton, a diferencia de Watts, entiende que esta es una obra sobre Spider-Man. Los otros héroes aparecen cuando tienen que aparecer y en ningún momento le quitan protagonismo. Esto permite que Peter sea el personaje mejor explorado del film, como corresponde. Me atrevo a decir que, desde Spider-Man 2, no ha habido una exploración tan profunda de lo que significa realmente ser un héroe para Peter. Los fans más acérrimos van a estar contentos de ver a su héroe deprimido, con problemas económicos y sumido en la soledad cómo estamos acostumbrados a verlo. Es un gran acierto que hayan decidido mantener su sacrificio de Sin camino a casa como definitivo: no puede volver a estar con MJ porque la mujer a la que amó ya no existe, no lo recuerda ni lo ama, de lo contrario le hubiera restado impacto y hubiera contradicho el mensaje original. Sin embargo, el film también se atreve a criticar las decisiones de Peter y demuestra que a pesar de sus responsabilidad como héroe, es imposible para uno poder vivir sin la ayuda ni la compañía de nadie más.

Similar a Spider-Man 2 con Peter perdiendo sus poderes debido a sus problemas emocionales, Cretton aplica la mutación de los poderes de Spidey como consecuencia del estrés y la angustia provocadas por su vida de justiciero, resultando en una buena decisión para retratar más de cerca el conflicto interno de Parker. Por otro lado, la obra destaca en retratar su vida cotidiana, entregando momentos y conversaciones muy humanas y entrañables, las cuales resultan igual de interesantes que ver al arácnido en acción, un elemento que le faltaba en el UCM.

En conclusión, Spider-Man: Un nuevo día se queda lejos de alcanzar la maestría lograda por Spider Man 2 de Raimi o la duología animada de Spider-Verse, que son la cúspide del personaje en el cine. Mas logra superar a la anterior trilogía de Tom Holland a cargo de Watts, que a pesar de tener sus aspectos rescatables, se termina quedando en una floja representación del personaje bajo una mediocre dirección. El film de Cretton es lo que debió haber sido el personaje en el UCM desde un principio: no un aprendiz de Iron-Man, sino un héroe ya impregnado en el universo que formula sus propias historias y conflictos. Es un film que no está hecho únicamente para los fans, sino para el público que espera con ansias historias humanas y bien construidas en este subgénero. Logra un buen balance entre la acción, el drama, lo cotidiano e incluso la comedia. Es por ello que a pesar de los muchos contras que llega a tener, estos no entorpecen el buen manejo de la historia ni el buen desarrollo de personajes. Si bien, hay elementos que quedan en el aire para futuras entregas, lo que sí queda muy en claro es que Spider-Man está de regreso.

(Estados Unidos, Canada, Reino Unido, Alemania, 2026)

Dirección: Destin Daniel Cretton. Guion: Chris McKenna, Erik Sommers. Elenco: Tom Holland, Zendaya, Mark Ruffalo, Marisa Tomei, Naomi Watts, Keith David. Producción: Kevin Feige, Rachel O’ Connor, Amy Pascal, Avi Arad. Duración: 145 minutos.

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