LA MIRADA DEL HIJO
Puede sumarse la obra Todo hijo a esa tendencia actual que tan buenos resultados muestra en la escena actual porteña. Hablamos de la interacción de los actores con títeres o muñecos que terminan de configurar la escena, resultando una representación tan sensible como a la vez perturbadora. Recordamos, por ejemplo, la excelente y emotiva relación que el actor Matias Botindari estableció con su títere en la obra Luciernagas (sueño bastardo), de Horacio Nin Uria. En Todo hijo, tenemos a dos actores que interactúan con un muñeco en forma de mono, sobre el que los personajes proyectan la identidad de su hijo. Gracias a esta idea, la obra logra con su cierre uno de los mejores remates escénicos que hemos visto en años. Un recuerdo de aquello que solo el teatro puede lograr: la presencia en escena de lo que parecería ser imposible. No develaremos la situación porque este remate vale por su sorpresa, ingenio y profunda sensibilidad.
Todo hijo cuenta la historia de dos decadentes cantantes de rock que además son matrimonio. No están en condiciones de aceptarlo, pero su momento ya pasó, si es que alguna vez lo tuvieron. Ahora escapan de sus responsabilidades como padres refugiándose en sus vanos sueños estelares, seguros de que el éxito está cercano, ya sea en algún concierto en el interior del país, un hit con letras de Tennessee Williams o la posibilidad de emigrar y cumplir el sueño americano de la estrella de rock. La obra cuenta cómo estos padres irresponsables ensayan con un muñeco la despedida a ese hijo que planean dejar atrás.
Todo hijo se construye sobre el cuerpo de sus dos actores: Micaela Brillo y Ale Gigena, sumamente graciosos, sensibles, entregados con total convicción a sus personajes. Es gracias a cómo imaginan cada una de las escenas, que la obra logra convencer de su verosímil, ya que son sus propios movimientos escénicos y sus voces los que nos van trasladando por la delirada aventura de estos rockeros. En escena, además del muñeco, tenemos una máquina de humo y tres torres de luces, buena síntesis poética para la mentalidad de nuestros personajes: hipnotizados por unas luces inalcanzables, rodeados por el humo de su propia ilusión.
Es Todo hijo una buena comedia dramática, que nos presenta ese dilema siempre presente en el mundo de los soñadores: la eterna lucha entre la responsabilidad ante los demás o ante la propia realización personal. Mientras el hijo (el futuro) observa.
Teatro: Nun Teatro Bar. Juan Ramirez de Velasco 419 Villa Crespo – CABA.
Día y horario: Sábado – 18:00 hs – Del 05/09/2026 al 26/09/2026 y Del 03/10/2026 al 31/10/2026
Reservas: Teléfono: 4854-2107. Web: http://www.nunteatrobar.com.ar
Dramaturgia: Ale Gigena, Pablo Kusnetzoff. Elenco: Micaela Brillo, Ale Gigena. Vestuario: Mauricio Vila. Diseño de escenografía: Mauricio Vila. Realización de escenografia: Mauricio Vila. Música original: Juan Lepíscopo. Diseño de Iluminación: Gustavo Lista. Fotografía: Carla Scolari. Diseño gráfico: Trineo Comunicación. Asesoramiento dramatúrgico: Mariana Mazover. Asistencia de dirección: Amanda Videla. Utilería: Mauricio Vila. Colaboración en dramaturgia: Cecilia Marani, Camila Peralta. Dirección: Ale Gigena, Pablo Kusnetzoff.



