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Cine

Crítica de “Tres adioses” (Tre ciotole), film dirigido por Isabel Coixet

EL HOMBRE ES LO QUE COME

Ludwig Feuerbach, filósofo alemán del siglo XIX, escribió un ensayo con el título de El hombre es lo que come. Lo que se plantea en el texto básicamente son argumentos a favor de un materialismo cientificista incipiente por aquel momento en detrimento del idealismo católico de la época. Es una obra, de alguna manera, proto-marxista. Plantea que para comprender al hombre hay que verlo como el resultado de sus condiciones materiales de existencia: alimento, vivienda, entorno social, etc. El libro de Feuerbach aparece en Tres adioses de Isabel Coixet y representa, en distintos niveles, lo que es la película. Un relato en torno a lazos que se pueden afianzar cuando está cerca un final.

La última obra de Coixet linda entre sus dramas catalanes más apasionantes y las series sofisticadas de gastronomía que pululan en plataformas como El oso o Chef ‘s Table. Narra la historia de Marta (Alba Rohrwacher), una mujer que después de una ruptura con su pareja, que casualmente es cocinero, empieza a tener una mala relación con la comida. La cosa escala rápido y lo que parecían ser los efectos traumáticos de una separación, terminan por resultar en una enfermedad. A partir de ahí, entran en escena distintos individuos que la acompañan y van construyendo un camino transitable entre el afecto y el humor.

En este punto, cabe señalar el enorme elenco cosmopolita que tiene la película. Estamos hablando de una coproducción de España e Italia dirigida por una catalana, filmada en Roma. Por supuesto que los actores nativos principales brillan: Alba Rohrwacher con esos ojos de fumada que ya son un clásico en la pantalla grande, entre llorosos y siempre cansados; y Elio Germano con ese rostro a base de ristretto y pelo al viento en la vespa. Pero después aparece Francesco Carril, de quien nos enamoramos en Los años nuevos de Rodrigo Sorogoyen, siempre con una sonrisa medio chamullera. Galatea Bellugi, una actriz francesa que está dando que hablar y Sarita Choudhury, británica de nacimiento, que es la nueva amiga irrenunciable de Carrie Bradshaw en And Just Like That… Incluso hay una estrella coreano del K-pop, ya una figura recurrente de lo cotidiano. El elenco parece un dream team en ascenso, todos hablando en un perfecto italiano.

Ellos, como familiares, amigos o colegas, van tejiendo momentos y situaciones que facilitan el día a día de la protagonista. Sin embargo, como todo en la vida, la enfermedad es una montaña rusa con la que se trata de lidiar, por suerte, sin mucho dramatismo. Lo que nos termina por ofrecer la directora es un retrato de una comunidad amorosa, de las relaciones que se forman a raíz del dolor y sus transformaciones. De cómo el género humano va apuntalando sus pequeños rituales de supervivencia de las maneras más diversas. Por medio de la amistad, el trabajo o la comida.

Hay un efecto poco usual que logra el filme de Isabel Coixet: el de trasladarte por emociones contradictorias a lo largo de la cinta. Por un lado, la enfermedad te cierra el apetito, pero por el otro, los diversos montajes gastronómicos y el desfile de manjares te lo abre. También está la risa, que no se contradice con la tristeza, sino que es un péndulo que se bambolea entre una y la otra. Gracias a todo eso, es decir a la vida misma, es que Tres adioses es una película lograda. Un bello retrato de una humanidad que aún no se pierde.

(España, Italia, 2025)

Dirección: Isabel Coixet. Guión: Enrico Audenino, Isabel Coixet. Elenco: Alba Rohrwacher, Elio Germano, Francesco Carril, Silvia D’Amico, Galatea Bellugi y Sarita Choudhury. Duración: 120 minutos.

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