A Sala Llena

Holmes & Watson

TEXTOS DE MIERDA

Michele Apicella: Pubblico di merda.

El público: …

Michele Apicella (más fuerte): Pubblico di merda.

El público: …

Michele Apicella (gritando): Pubblico di merdaaa.

El público (se ponen de pie): ¡Pubblico di merda! ¡Pubblico di merda! ¡Pubblico di merda!

Sogni d’oro (1981), escrita, dirigida y protagonizada por Nanni Moretti. Aquí está el inoxidable fragmento citado.

 

Cuando uno se encuentra con una comedia de los últimos años cuyo promedio en Metacritic es bajísimo debido a un aluvión de textos ultra negativos de lo que antes conocíamos como crítica, es muy probable que lo más sensato sea ver la película en cuestión. Las comedias, foco de resistencia hoy en día, están indefensas, casi ocultas en los subsuelos de la circulación cinematográfica. Por el contrario, las películas que se promocionan en los altos círculos como “rebeldes” son en realidad las más lambisconas, las más acomodaticias, las más conformistas. Ahí tienen el caso de esa afrenta a la inteligencia -y a Viñas de ira de John Ford- llamada Nomadland, con sus premios y sus récords. El cine malo y solemne acechaba, fue defendido por lo que antes era la crítica, y ahora domina y triunfa; la ofensa acecha, la estupidez y la estolidez también dominan y triunfan, campantes, en la cultura del miedo.

La comedia puede ofender, puede desnudar la estupidez, y por eso se ha vuelto más peligrosa que nunca. Buena parte del mundo no está para comedias y tampoco está para ninguna clase de pensamiento crítico. Buena -“buena”- parte del mundo se conforma con escuchar a “los expertos” y a celebrar lo que le dicen que hay que celebrar; buena parte del mundo está cómodo mirando sus series, y las celebra en Internet. Pero en realidad ya casi no hay celebraciones, hay apenas coros replicantes y humanos (o ex humanos) deseosos de ser hablados por la neolengua. Está claro que lo que más necesitan el cine y el mundo son comedias, pero las rechazan, sobre todo los “críticos”, que repiten y repiten que “mucha gente se fue de los cines cuando se estrenó Holmes & Watson en Navidad en 2018”, y que los tests fueron un desastre, y que Netflix no la quiso comprar. Holmes & Watson es una película protagonizada por Will Ferrel y John C. Reilly, dirigida y guionada por Etan Cohen. Es Etan Cohen y no Ethan Coen (el hermano de Joel). Una H cambiada de lugar nos da a este Etan Cohen, que entre sus proezas tiene la de ser el co guionista de Idiocracy. Idiocracy: otra película tirada a matar en su momento, otra comedia. Idiocracy es la comedia fundamental del siglo XXI, la verdadera película importante (y no Nomadland o Moonlight, por nombrar solo dos ganadoras del Oscar) del siglo XXI, la comedia que nos advirtió.

Holmes & Watson es una comedia mucho más osada y mucho más cargada de desvíos -cargada de poesía cómica, qué tanto- que la “de Will Ferrell” que sí fue un éxito en Netflix, esa de Eurovisión y Fire Saga (más modosita, más televisiva, menos salvaje, más adaptada al público adaptado a no sorprenderse ni incomodarse). Holmes & Watson inhala ideas y exhala chistes, rompe consignas de las comedias y de los discursos de antes y de ahora, se ríe de los anacronismos con anacronismos, canta y baila cuando no lo espera nadie, tiene slapstick preciso y la generosidad de meter un oso y un mono -y otros seres indefinibles- para sumar humor a una montaña de felicidad. Es una comedia que dan ganas de volver a ver para escribir una crítica mejor y no este texto de mierda para decir -simplemente- que vean Holmes & Watson y no se dejen llevar por el estado de las cosas, por los que están contentos viviendo en las pesadillas de Orwell, por las otras críticas de mierda que repiten lo que publicó el de al lado pero con un poco más de hipérbole.

Holmes & Watson es una película que evidentemente ha molestado: seguro que a algunos “fans” de Sherlock Holmes y a alguna otra feligresía demente de estos tiempos vacíos de religión. Y también debe haber ofendido a quienes creen que las comedias no son para sorprenderse ni para saltar ni para reírse (recordemos que hace pocos meses se nos decía que no había que reírse en público). Holmes & Watson demuestra que, parafraseando y negando a Emilio Renzi en Respiración artificial, sí puede haber aventura en los tiempos en lo que todo tiende a la parodia, o que puede haber parodia sin negar la aventura vital, esa especialmente presente al reírse fuerte mientras se manda a todos a cagar.

 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

(Estados Unidos, Canada, 2018)

Guion, dirección: Etan Cohen. Elenco: Will Ferrell, John C. Reilly, Ralph Fiennes, Rebecca Hall. Producción: Will Ferrell, Adam McKay, Jimmy Miller, Clayton Townsend. Duración: 90 minutos.

2 comentarios en “Holmes & Watson”

  1. Cagon, ponele ESTRELLITAS. La voy a mirar y recien despues voy a leer tu critica. Aguante Ozzy! Despues te cuento. Besis
    p.s. estoy haciendo un carré de cerdo a la birra y la mostaza.

  2. Pero qué bien, Javier, en mandarme a ver esta muy divertida película, insolitamente destrozada por la crítica. Viaje al humor de Y dónde esta el piloto, Top Secret, La pistola Desnuda, y le suma mucho que sea britanica.
    Yo tampoco le hubiese puesto ESTRELLITAS, para que nada se interponga entre esta comedia de absurdos y el público sediento de carcajadas.
    Gracias, Javier, ahora si leeré tu critica.
    Ah, aprovecho a invitarlos que escuchen un disco que salió hoy, y que me pasó mi hija llamado Clandestino by Zenon Pereyra. Besis and nice weekend.

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