A Sala Llena

33º MDQ FILM FEST | Skate Kitchen

(Estados Unidos, 2018)

Dirección: Crystal Moselle. Guion: Crystal Moselle, Jen Silverman, Aslihan Unaldi. Elenco: Kabrina Adams, Emmanuel Barco, Tom Bruno, Taylor Gray. Duración: 106 minutos.

La circunferencia del circulo.

Antes de Skate Kitchen, debo confesar, solo había visto una película dedicada en su integridad al skateboarding, Paranoid Park de Gus Van Sant. A pesar de haberla visto en más de una ocasión, mis recuerdos son difusos. Recuerdo el devenir de la trama y cierta dinámica en la relación entre los personajes. Retengo un plano en particular: el protagonista andando en skate por la circunferencia de un tubo enorme, realizando el trayecto por el perímetro completo. Un circulo cerrado. Toda Paranoid Park se encuentra resumida en ese plano, en el confinamiento que ese movimiento conlleva. El film todo es la inercia de ese plano, de ese movimiento absoluto de cierre y diferenciación, luego expresado en su trama y personajes.

Skate Kitchen no tiene ese estilo, no tiene cámaras lentas, ni mucho menos encierro. Es un film materialmente filmado al aire libre, donde la luminosa Nueva York se contrapone a la lúgubre Portland de Paranoid Park. Si el film de Van Sant era puro confinamiento, el de Moselle es puro pasaje, cambio y transito.

Camille, primeriza en el mundo del skateboarding neoyorquino, nos es introducida en un accidente, en una falta, instaurando su cualidad de distinta. Mientras practica skate en Long Island, Camille cae y sufre un brutal golpe, manchando su torso y piernas con impactante sangre. Su madre, de origen latinoamericano, le prohíbe volver a andar en skate. Esta prohibición, concepción central en el ideario mitopoético, la predispone a explorar un nuevo territorio, la vasta Nueva York. Aquí conocerá varios circuitos, compuestos por diferentes personajes.

Lo particular del film (lo siguiente puede sorprender al despistado) es que mantiene su precepto fundamental con respecto a la forma matriz de Camille, esto es, el ser distinta más allá del circuito en que se encuentre. Si el protagonista de Paranoid Park persistía en su circulo cerrado e inalterable, la protagonista de Skate Kitchen salta de un circuito al otro sin solución de continuidad.

Camille principalmente se relaciona con dos grupos marcados de skaters, uno conformado únicamente por chicas y el otro solo por chicos. Ambos grupos son rivales entre sí, por lo que cierto suspenso del film se extrae de la habilidad de Camille para pasar de un grupo al otro sin que nadie se de cuenta (no olvidemos que ella también debe lidiar con su propia madre,  un circuito completo en sí misma).

Su composición de distinta, entonces, le da una ambivalencia crucial. Camille puede pasar de grupo en grupo pero no puede concretar, no puede llegar al centro de ninguno de ellos. De tal manera, cuando dentro de ambos grupos se presenta la posibilidad de tener sexo con uno/una integrante, ella desiste y se aparta. Esto además le permite descubrir que las supuestas diferencias entre grupos, entre hombre y mujeres, entre chicos y chicas, se basan más en barreras imaginarias que en diferencias fundantes. Al final del día, la película nos muestra que todos hablan de lo mismo, todos hacen lo mismo. No por nada, y para acentuar lo que venimos diciendo, Camille se reconoce a sí misma como una andrógina: en ambos lados, pero sin llegar al centro.

 

 

© Pedro Seva, 2018 

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

 

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