A Sala Llena

De la Piedra a Las Reliquias: Un repaso rápido por la saga Harry Potter.

Atención: El siguiente informe contiene spoilers de la saga.

Harry Potter y la Piedra Filosofal (Harry Potter and the Philosopher’s Stone, 2001)

Hace ya una década que se inició la saga.
De la mano de Chris Columbus, conocimos la historia de un niño ninguneado y tratado como un estorbo por su familia adoptiva, a quien el destino le tendría reservada una grata sorpresa.
Al ser la primera de la saga, y teniendo en cuenta la edad de los personajes, nadie debería sorprenderse de estar ante la película más infantil de la saga -pero no por eso menos interesante- sobre todo por cómo trata el tema del descubrimiento del mundo (en este caso mágico) desde la mirada de un niño; del valor de las primeras amistades que durarán para toda la vida y de las primeras rivalidades que también serán para siempre. La escena mejor lograda, en mi opinión, es la escena en la que Harry gana el partido de quidditch y siente por primera vez en su vida una sensación nueva: felicidad. 


La película peca de lenta pero esta lentitud es necesaria a la hora de introducir un extenso plantel de personajes y el lugar dónde sucede la acción.
En lo personal pienso que ahí esta uno de los mayores déficits de la película: se le dedica más tiempo a la introducción del lugar que a los propios personajes. De todas formas, la saga empieza con buen pie pese a que se la compare constante e injustamente con la saga del Anillo.

Harry Potter y La Cámara Secreta (Harry Potter and the Chamber of Secrets, 2002).

Un año después, y nuevamente con Chris Columbus a la cabeza, nos llega la secuela directa de las aventuras del joven mago.
Con el mismo elenco, más algunas incorporaciones: Kenneth Brannagh, que hacía prácticamente de sí mismo; el tan querible elfo Dobby –que extrañamente no volverá a salir hasta el final de la saga-; y Jason Isaacs como el padre de Draco.
En esta ocasión vemos cómo Harry, por primera vez en su vida, debe jugarse el cuello con la muerte para salvar a sus amigos y empezar a entender cuál es su lugar en el mundo. También vemos los inicios de los intereses amorosos tanto de Harry como de sus dos amigos y, sobre todo, su primer enfrentamiento directo con su verdadero némesis, Lord Voldemort.
La película, si bien mantiene cierto toque infantil, empieza a apuntar a un público más adulto, y sobre todo, va creciendo con los mismos personajes, y acá está su mayor acierto: saber a qué público apunta y sacar provecho de eso.
Algo que se confirma y que será recurrente en la saga son las explicaciones y deducciones poco elaboradas, donde las cosas parecen suceder porque sí. En cuanto al apartado visual, confirma lo mostrado en el inicio, donde el CGI se mezcla perfectamente con la imagen real.

Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (Harry Potter and the Prisoner of Azkaban, 2004).

Dos años después, esta vez de la mano de Alfonso Cuarón, llega la tercera entrega de la saga.
Quizás sea la más personal de todas en cuanto al toque que le da el director, e incluso la más oscura, pero también, para muchos, la mejor de todas.
Esta vez al reparto se suman Gary Oldman, David Thewlis, Timothy Spall, y Michael Gambon en reemplazo del difunto Richard Harris.
Harry está en su tercer año en Hogwarts, y el inicio del mágico ciclo escolar coincide con el escape de un poderoso mago asesino, sospechado de matar a los padres de Harry.
Quizá se podría decir que la verdadera saga comienza acá; por primera vez -esto se mantendrá durante toda la saga- se ve un halo de misterio que cubre a los personajes y, si bien Harry no tiene una lucha final, el tema de la muerte se establece como algo recurrente.
También se destacan las actuaciones, se nota el trabajo del director; claramente la mayoría de los actores jóvenes logran su mejor performance. Otro punto a favor es la utilización de los secundarios, usados como piezas de un engranaje que funciona perfectamente, y el ejemplo más claro es Draco, que hasta ese momento era un personaje sin sentido y chirriante.

Harry Potter y El Cáliz de Fuego (Harry Potter and the Goblet of Fire, 2005).

Después de un año, la saga del ya adolescente mago sigue, con nuevo cambio de director; Mike Newell hace dar un paso atrás a la saga después de lo que había logrado Cuarón.
Al reparto se suman Robert Pattinson, Ralph Fiennes, Brendan Glesson, Miranda Richardson y Katie Leung.
Tras un misterioso ataque en la Copa Mundial de Quidditch, Harry debe participar en un peligroso torneo de magos, donde todos sus dotes serán puestos a prueba.
Como dije, al principio de la película se da un enorme paso atrás en todos los puntos a favor que se habían visto anteriormente. Las actuaciones de los adolescentes dan un retroceso brutal, y solo Emma Watson sale bien parada. También la película desperdicia sub-tramas interesantes como los celos de Ron, y de a ratos parece ser una comedia teen más que una película de una saga.
La aparición de los secundarios también esta desperdiciada, ya que se le da más importancia a Cho -que en próximos films apenas aparecerá- que a personajes interesantes como por ejemplo Alastor Moody. Si bien en sus minutos finales el film repunta bastante hasta la aparición final de Lord Voldemort, es muy tarde para salvar todo lo mal hecho anteriormente.

Harry Potter y La Orden del Fénix (Harry Potter and the Order of the Phoenix, 2007)

Pasaron dos años para volver a ver a nuestro mago favorito; en esta ocasión toma el mando David Yates para ya quedarse en la silla del director durante el resto de la saga.
Se incorporan al plantel de actores Imelda Staunton, Evanna Lynch, Emma Thompson y Helena Bonham Carter.
Harry, de vacaciones, sufre un ataque directo por parte del Señor Oscuro, y entonces La Orden Del Fénix decide darse a conocer para proteger a Harry.
Después del desastre de El Cáliz de Fuego, esta película tiene un tono más parecido al de la tercera entrega, de corte mucho más oscuro, con política de por medio, el Ministerio y la represora profesora. Pero así como hay aciertos, también se desperdician dramáticamente partes tan interesantes como, por ejemplo, la muerte de Sirius Black.

Harry Potter y el Príncipe Mestizo (Harry Potter and the Half-Blood Prince, 2009)

Nuevamente de la mano de Yates nos llega, dos años más tarde, la película que nos mete en el tramo final de la saga.
Al reparto ya conocido se suma Helen McCrory y Jim Broadbent.
Harry lleva un año tranquilo, es el capitán del equipo de Quidditch y le va bien con las chicas. Repentinamente, ciertos alumnos de Hogwarts son atacados y Dumbledore y Harry deciden investigar qué es lo que está pasando.
Si El Cáliz de Fuego tiraba abajo la saga, esta película la tira abajo y la entierra, desde actuaciones totalmente acartonadas -a excepción de los actores mayores-, un montaje que parece hecho por un principiante, sobredosis de escenas de adolescentes con sus hormonas a flor de piel, y especialmente, un desperdicio de los momentos dramáticos. La muerte del viejo Dumbledore pasa sin pena ni gloria y Harry, como espectador de lujo, se queda sin hacer nada al respecto; la explicación de quién es el Príncipe Mestizo se resume a una línea de dialogo tirada al pasar; y el tema de los horrocruxes queda sin explicación.
Tanto para los fans como para el espectador casual, esta entrega es la peor de la saga.

Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte Parte 1 (Harry Potter and the Deathly Hallows: Part I, 2010)

Un año después, nos llega la que es, por ahora, la última entrega de Harry Potter previa al final de la historia que empezó hace ya diez años.
Harry y sus amigos deben emprender el viaje más peligroso de sus vidas: encontrar y destruir los horrocruxes para poder volver mortal a Lord Voldemort.
El principio del fin es lo que marca esta película, que logra subir el listón después de la bochornosa El Príncipe Mestizo. Atrás queda el estilo teen de antiguas entregas y hay un tono mucho más adulto y sombrío; incluso después de la secuencia del Ministerio -algo que jamás se logró plasmar en la saga- la película pasa a ser casi una road movie con nuestros tres protagonistas que escapan y buscan. También se destaca en muchos pasajes la ausencia de BSO que refuerza muchísimo la frialdad de los paisajes y la tensión de la situación.
Yates logra revivir la saga dejando los cimientos para lo que promete ser un final épico…

Acá termina este “pequeño” repaso de la saga Harry Potter. A quienes terminaron de leerlo espero que les haya gustado y les sea de utilidad para la última entrega de nuestro mago.

Un saludo lanzando hechizos.

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