A Sala Llena

El Director

Hoy pensaba hablarles sobre mi experiencia como actriz en rodaje y peroratear sobre eso y andar de acá para allá, compartiendo mi jornada. De hecho, se los había prometido. Iba a sumergirlos en mis devaneos a cerca de la alegría, la angustia, la pasión, el desamparo, la humildad, la felicidad, las dudas, las certezas y toda esa sarta de emociones que acometen al actor, mientras está tratando de componer un personaje.  Pero entonces, ayer, se suicidó Tony Scott y decidí que era mejor hablar de algo que fuera realmente importante.

No puedo empezar a describir el desconsuelo que sentí. En verdad no podía creerlo. Me inundó un dolor tan grande y sorpresivo, que se me instaló en el ánimo paulatinamente y fue invadiendo todos mis pensamientos y mi corazón.

¿Qué carajo pasó Tony, por qué te fuiste de esta manera? El mundo es, sin lugar a dudas, un lugar peor sin tu don, sin tu magia, sin tu  versatilidad, sin tu capacidad de adivinar el talento allí donde nadie jamás lo intuiría. Para rematarla, este año también perdimos a Norah. ¿Qué carajo está pasando con el universo?  Estoy desconsolada viejo, se me caen lo lagrimones sobre el teclado y tengo más miedo y me siento más sola que antes. ¡Qué se muera la muerte mierda! ¡Que se muera la muerte!

Crecí viendo tus películas. Es decir, adoro el cine de tu hermano mayor, creo que es maravilloso, rimbombante, resonante y extrovertido. Pero en vos reconocía a un verdadero artista,  a un exótico animal de cine, espectacularmente sensible, sutil y lleno de colores extraños; y  si, me importa un sorete lo que digan los críticos.  Un tipo que pudo filmar El Ansia, con esa mirada tan particular y aguda, llena de poder, provocación, sensualidad desatada, decadencia y belleza fatal y, años después, sacudir a la cultura popular del mundo entero, con algo como Top Gun es, sin lugar a dudas, un genio. Tal vez un genio más calmo y de perfil más bajo, pero un genio real y potente. Cómo me hubiera gustado poder sentarme a charlar con vos, cómo me hubiera gustado preguntarte sobre las cosas que ponen sombras de dudas  sobre mi carrera y, por qué no, sobre toda mi existencia. Cómo me hubiera gustado que tomáramos café y me enseñaras lo que sabías de cine, que era mucho y exudaba estilo. Cómo me gustaría que no hubieras saltado al agua y que,  sea cual fuere el dolor que te aquejaba, jamás hubiere existido. Te preguntaría a cerca de Susan Sarandon, a cerca de la Deneuve, a cerca de laburar con Bowie como actor, a cerca del talento de Denzel Washington, que hoy dijo que te debía su carreta y que, yo pienso, es uno de los actores más sensibles, complejos y completos, de la industria del cine americano en las últimas tres décadas.  Te hubiera interrogado sobre Tom Cruise: ¿Cómo pudiste distinguir que ese pedazo de imbécil, podía ser la máquina sagrada de Hollywood que es hoy? ¿Cómo lo viste, cómo lo adivinaste, qué mecanismo sobrenatural pusiste en funcionamiento?  ¿Y por qué viejo, por qué te mataste? Eras uno de los vigías, uno de los adelantados, de los que nacen antes de su tiempo, uno de los grandes exploradores. Eras EL DIRECTOR. ¡Dios mío, y yo que no puedo ni lograr que el protagonista de mi película venga a doblaje! Cómo me gustaría pedirte una manito con eso también…

Si me lo preguntaras, de todas tus películas, me hubiera gustado filmar dos: Top Gun y Hombre en Llamas. La primera es una bisagra dentro de la historia del cine universal y tocó y modificó innumerables vidas y pensamientos. Y con respecto a la segunda, en particular creo que la secuencia de títulos es perfecta.  Además, el pequeño detalle de contar con Mickey Rourke en el elenco, es otro de esos atributos impagables que tiene la cinta, que yo paladeé hasta el empacho y la cirrosis y que no es casual en tu filmografía. Es un thriller bien construido,  robusto, lleno de detalles inteligentes y provisto de una honda conexión entre los actores. La química entre Denzel y Dakota Fanning es otro de tus grandes logros. Un acierto profundo y sensible, bien de tu estilo, bien de tu estirpe.

¡Grandes películas viejo, enormes! Y ahora, sin vos, nos quedamos medio atontados,  medio desilusionados, medio desabrigados. A mitad de camino entre el cinismo y la maledicencia.

Estoy sin consuelo y me duele que hayas tenido que irte así, que hayas tenido que tomar una decisión tan llena de tristeza, justo cuando el  mundo contenía el aliento esperando la secuela de Top Gun que se estaba gestando.  Por supuesto, esto es importante para nosotros, para los que jamás te conocimos y te admiramos desde el otro lado de la pantalla grande. Para los que nos obsesionamos con las películas, con su significado y su legado para el mundo.  Para los que nos damos el lujo de llorarte, aún cuando jamás te vimos de cerca. Espero que sepas perdonar este abuso de confianza, pero yo creo que, en el fondo, vos nos entendés mejor que nadie.  Adiós viejo. Te abrazamos todos los ingenuos del mundo y deseamos que tu viaje sea pacífico y feliz.

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