A Sala Llena

El Molino y la Cruz (The Mill and the Cross)

(Polonia/ Suecia, 2011)

Dirección: Lech Majewski. Guión: Lech Majewski y Michael Francis Gibson. Elenco: Rutger Hauer, Michael York, Charlotte Rampling, Joanna Litwin, Dorota Lis. Producción: Lech Mejewski. Distribuidora: Zeta Films. Duración: 92 minutos.

La buena noticia es que, en Zeta Films, tenemos a una distribuidora que no solo se preocupa por lo que estrena, sino también por cómo lo estrena. Hace unos meses cerró la distribuidora 791. Al hacerlo, mandó una carta-comunicado donde exponía las razones por las cuales cerraba, donde les echaba la culpa a quienes descargaban películas de Internet “inescrupulosamente”. También, en una actitud aún más policía, se vanagloriaban de haberle dado batalla a la restricción de “zonas” en cuanto a la distribución de ediciones en DVD, algo que parece más propio de una major que de una distribuidora pequeña.

No, el problema por el cual cerraban no era que estrenaban en DVD ampliado con imagen horrible películas que pedían a gritos una buena calidad de proyección, y que se veían mejor bajadas “inescrupulosamente” y vistas en la casa de uno. La culpa era de nosotros los inescrupulosos y no de ellos, que no supieron adaptarse al mercado y estrenaban películas en un formato no apto para las pantallas grandes. Zeta Films entendió esto perfectamente, y aquí tenemos El Molino y la Cruz, que se estrenó en formato digital con excelente imagen y sonido y esta semana tuvo que agregar funciones gracias a la fuerte demanda. Imaginen una película tan estéticamente puntillosa como El Molino y la Cruz estrenada en DVD ampliado. Sería un mal chiste, pero eso ocurrió con muchísimas películas estrenadas por 791.

Hecho el festejo por la decisión de Zeta Films de hacer bien su trabajo, pasemos a la película del polaco Lech Majewski. El Molino y la Cruz es de esas películas-gimmick que se limitan y sobreexplotan dicho gimmick hasta el hartazgo. Si el procedimiento de las casas invisibles de Dogville se agotaba al minuto quince y quedaban unos ciento cincuenta de calamidades por venir, aquí el recurso de Majewski de centrarse en algunos de los personajes del espectacular Camino del calvario de Brueghel –y en Brueghel mismo mientras pinta dicho cuadro- se agota al minuto tres. Y esto es porque El Molino y la Cruz decide ponerse a explicar algo que jamás pidió ser explicado. Y peor aún, lo que termina narrando ni siquiera resulta lo suficientemente apasionante como para justificar semejante empresa. Gran parte del problema está en que Majewski pareciera preocuparse más por que la película “se vea lindo” que por crear personajes con quienes uno pueda tener un mínimo de empatía.

Hace once años, el gran Eric Rohmer utilizó un procedimiento similar (fondos de pinturas con actores filmados en pantalla verde) y el resultado fue una obra maestra. Pero claro, La Dama y el Duque, que estaba narrada de forma extraordinaria y tenía grandes personajes, utilizaba la pintura para hacer cine, mientras que Majewski utiliza la pintura para hacer pintura.

calificacion_2

Por Juan Pablo Martínez

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