A Sala Llena

El Solista, según Tomas M.Luzzani

 

Lectores, con uds. Joe Wright. Tal vez lo recuerden por films como Orgullo y Prejuicio, o Expiación, Deseo y Pecado. Director con futuro, si los hay. Pero aquí él se nos presenta con un film de otro estilo, otro corte, otra perspectiva. Ya no más relatos de épocas, o tal vez sí, pero no nos sitúa en la campiña, o a principios del siglo pasado. Sino en Los Angeles, en una temporalidad que conocemos, y nos muestra uno de sus lados más oscuros.

El Solista, es una película sobre los caídos, los que se apartaron de su camino. Hay dos personajes que perdieron su rumbo, de alguna manera u otra, un músico esquizofrénico, con un gran don para interpretar el cello, pero que vive en la calle y un periodista de L.A. Times que ya no habla con su hijo, y se ha divorciado de su mujer, con la que aún trabaja en el diario. Historia contemporánea, con fragmentos de realidad, los personajes de Jamie Foxx y Robert Downey Jr. están basados en personas reales. Y ahí es donde reside el encanto del film, en esa visión de un tiempo, una ciudad, y sus personajes, en que el espectador sabe que dentro de esa ficción hay algo de verdad, y la encuentra no solo en los personajes sino en el mundo que se le presenta, dura, cruel, pero a la vez repleta de esperanza, no de salvación, pero si de redención. Sin cura, pero donde se puede encontrar algo para seguir adelante, y seguir intentándolo. 

Todo esto no es fácil de trasladarlo a la pantalla, tal vez nada lo sea. Pero Wright hace su intento, nos comparte su visión de esa ciudad que tanto nos ha mostrado Hollywood, pero donde las estrellas duermen al aire libre. Lo hace, lo hace bien. Tal vez su único error resida en renegar de la visión de Nathaniel (Foxx) sobre el mundo y no verlo como lo hace Steve (Downey Jr.) lo cual parecía la premisa del film, ahí se queda a mitad de camino, como uno de sus propios personajes. O tal vez sea que la música, que es algo que tiene una gran relevancia en el film, no tiene la belleza, o presencia que uno esperaría. Insisto, defectos menores, pero son cosas en las cuales el espectador se refugia, dos puntos donde la identificación con los personajes se sostiene. Llamativo viniendo del realizador de dos films con un score maravilloso, que nos ha demostrado saber entender a la música en el cine, y a tomar partido por los personajes.

Más allá de esto, es una historia que merece ser contada, y es una película con una belleza estética particular, cruda por momentos, pero no menos atractiva. Con actores de primera línea, lejos de la interpretación de sus vidas, pero que le dan vida a personajes, esos que uno ve todos los días por calle Florida.

 

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