A Sala Llena

FECIVE 2018 | Segunda jornada

Anoche fue presentada la segunda película del Festival de Cine Venezolano: El peor hombre del mundo de Édgar Rocca. Fue precedida por el cortometraje La Mora y el Cocuyo, basado en una fábula pemón y dirigido por Isaías Pérez. Narrado en esa lengua indígena, cuenta el origen de la luz de los cocuyos vinculado con las moras a partir de dos encuentros que tuvieron: el primero en el que una mora anciana se enamoró de un cocuyo cansado, y el segundo donde el cocuyo quiso ser tan joven como la mora después del renacer de esta en un incendio.

En la imposibilidad de coincidencia entre ambos personajes el corto deviene un gesto de ternura conjugado con el valor que tiene la narración en lengua pemón para dar a conocer esta cultura indígena que es una de las que caracteriza a Venezuela. Por un lado, la decisión de que esté hablado en la lengua original le da cierto peso a la historia. Por el otro, la animación a veces es confusa y genera un desbarajuste con respecto a la música y lo narrado.

Luego, El peor hombre del mundo relata la crisis treintañera de Juan (Alexander Da Silva) en la que él desea dedicarse a escribir guiones de cine y recapacitar, terapia de por medio, sobre su vida mujeriega. Contada en clave de comedia, hay chistes entretenidos que compensan la evidente intención de que su amigo chino nacionalizado argentino y venezolano (Ignacio Huang) sea el comic relief. Las referencias cinéfilas a Antonioni, Bergman, Allen y Godard son un guiño divertido, pero también muy forzado puesto que muchos de los personajes no se rodean de cine para que anden hablando al respecto en una conversación azarosa. No hay organicidad en lo que desea ser Juan y lo que ha sido hasta ahora.

No ayuda que en muchas ocasiones los diálogos parecen recitados, sobre todo por Da Silva y algunas de las actrices que interpretan a sus amantes. No hay convicción en lo que sienten y esto hace al filme muy irregular, si bien en general el ritmo no decae. Otros actores, como Mariaca Semprún en el papel de la psicoanalista, Caridad Canelón como la madre superiora del colegio donde él estudiaba de niño, Dora Mazzone y Giancarlo Simancas como los padres de Laura (una de las tantas ex), o Víctor Drija como el ex novio de una de las chicas que conoce, hacen que el elenco se base en caras famosas del cine y la televisión venezolanas más que en personajes complejos o siquiera interesantes.

El film se las ingenia para armar situaciones ingeniosas; por ejemplo, poner en perspectiva relaciones de Juan que terminaron mal en una suerte de entrevista a tres de sus novias. Pero después acaba reuniendo a todas las mujeres para que Juan se disculpe o justifique una disculpa que permita encuentros futuros llenos de cariño e interés. Esta suerte de cierre inverosímil da cuenta de ciertas decisiones interesantes en el metraje que terminan viéndose opacadas por una voz en off que confía demasiado en las facilidades de esta herramienta: se nos cuenta de antemano todo lo que Juan teme, sueña y desea.

La Mora y el Cocuyo:

 

 

 

El Peor Hombre del Mundo: 

calificacion_1

 

 

 

© Eduardo Alfonso Elechiguerra, 2018 | @EElechiguerra

Permitida su reproducción total o parcial, citando la fuente.

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