A Sala Llena

Un Pasado Infernal (Haunter)

(Canadá/ Francia, 2013)

Dirección: Vincenzo Natali. Guión: Brian King. Elenco: Abigail Breslin, Peter Outerbridge, Michelle Nolden, Stephen McHattie, Peter DaCunha, Samantha Weinstein, Eleanor Zichy. Producción: Steven Hoban. Distribuidora: Distribution Company. Duración: 97 minutos.

El tiempo en espiral.

Como muchos otros realizadores especializados en distintos géneros a lo largo de la historia del cine, Vincenzo Natali irrumpió en la escena del terror internacional a fines de la década del 90 con la extraordinaria El Cubo (Cube, 1997), una epopeya minimalista y avant-garde que anticipó en buena medida a lo más interesante del porno de torturas de los años venideros, para posteriormente ir apagándose de a poco con películas que se ubicaban en una medianía digna aunque un tanto olvidable. Así las cosas, Cypher (2002) y Nothing (2003) fueron films correctos que no llegaron al nivel de aquella obra, en otra paradójica vuelta del destino que convirtió a su ópera prima en el mojón central a superar a futuro.

Luego de un período de ostracismo, el director regresó de improviso con la sugestiva Splice (2009), una suerte de reformulación a la David Cronenberg de Especies (Species, 1995), portadora de algunas inconsistencias en cuanto al desarrollo narrativo. Hoy tenemos el segundo eslabón de este retorno al mainstream, Un Pasado Infernal (Haunter, 2013), en esencia una historia de fantasmas que escapa a los esquemas tradicionales al ofrecer dos “novedades” significativas: la propuesta adopta el punto de vista del espectro de turno e incluye una cronología en espiral vinculada a las gestas superadoras de Hechizo del Tiempo (Groundhog Day, 1993), léase las exquisitas Los Cronocrímenes (2007) y Triangle (2009).

En esta oportunidad el eje de la trama es la adolescente Lisa, interpretada por Abigail Breslin, aquella niña de Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 2006). La joven lleva una semana viviendo el mismo día en la casa familiar, con su padre, madre y hermano menor comportándose de la misma manera cíclicamente. Pronto la protagonista descubre que en realidad está muerta y mantiene una conexión con una chica del futuro, quien a su vez le señala que el responsable de tantas calamidades sigue merodeando este misterioso purgatorio. El convite trae a colación elementos de El Resplandor (The Shining, 1980), Pesadilla en lo Profundo de la Noche (A Nightmare on Elm Street, 1984) y Ju-on (2002).

Gracias a la eficacia del guión de Brian King y la prolijidad de la ejecución de Natali, lo que podría haber sido una serie de lugares comunes sin alma o un collage vacuo de piezas superpuestas bordeando el caos, se revela cercano al horror gótico y apesadumbrado de Los Otros (The Others, 2001). Si bien Un Pasado Infernal nunca sobrepasa sus modestas pretensiones, por lo menos le saca el jugo a una segunda mitad de estructura laberíntica símil Oculus (2013) y a ese villano etéreo que compone el gran Stephen McHattie. Entre citas a Siouxsie and the Banshees, The Smiths, David Bowie, The Cure, Joy Division y Depeche Mode, el relato avanza firme y supera al promedio cualitativo actual del género…

calificacion_3

Por Emiliano Fernández

 

El limbo adolescente.

Lisa (Abigail Breslin) es una adolescente de 1985 que vive el mismo día junto a su familia una y otra vez dentro de su casa. No importa lo que haga, al día siguiente despertará para volver a vivir lo mismo ad infinitum. Pero sospecha algo, y sus inquietudes la llevan a descubrir que en realidad ella y su familia están muertos, en una suerte de limbo hogareño, y han sido víctimas del espíritu de un asesino en serie que supo ser dueño de la casa décadas atrás. Lisa descubre que puede contactarse con los espíritus de otras jovenes asesinadas antes que ella, cuyas almas aún descansan sin paz atrapadas en la casa.

Al encontrarse la familia confinada a una eternidad no del todo asumida, el film se vuelve un relato bastante claustrofóbico. El director Vincenzo Natali es definitivamente un hombre que sabe sobre estas cuestiones, para mayor información siempre podemos remitirnos a algunos de sus trabajos previos como El Cubo (Cube, 1997) y Splice (2009), donde también contamos con personajes diametralmente opuestos y vemos sus diversas reacciones cuando se los expone a situaciones extremas que escapan a su comprensión.

Si bien la historia parece tomarse un tiempo más que prudente en arrancar, cuando lo hace logra atraparnos de forma bastante efectiva, aumentando la intriga respecto de si aquello que se nos expone forma parte del presente, el pasado o el futuro, y si se trata de gente viva, gente muerta o espíritus con asuntos pendientes. Breslin se pone la película al hombro. Pero a pesar de haber dado muestras claras de su talento en otros géneros, en esta propuesta de terror sobrenatural se la nota un poco “limitada” por el guión y tal vez la dirección: se la percibe encasillada en el rol de adolescente a la que todo la altera y la pone al borde de la crisis nerviosa (como las sucesivas puertas que se cierran solas, las extrañas figuras debajo de las sábanas, los pasos chirriantes que se acercan, y el resto de los archi conocidos tropos del género).

Teniendo en cuenta que es una pequeña producción canadiense que se filmó en apenas 25 días, son más las cosas positivas a resaltar -como un correcto diseño de arte y fotografìa, junto a un elenco que cumple- que las negativas, que terminan siendo en última instancia las mismas que se le recriminan a otras producciones del género provenientes de los grandes estudios y con mayor prespuesto. Así que aquí no hay nada de qué avergonzarse para Natali y su equipo. Estamos ante un intento más que valedero de tomar la típica historia de fantasmas, aunque sazonada con elementos de dimensiones temporales paralelas y asesinos en serie.

calificacion_3

Por Alejandro Turdó

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