A Sala Llena

La Cabaña del Terror, según Emiliano Fernández

Derribando la cuarta pared…

No cabe la menor duda que históricamente muy pocas películas mainstream han apostado por una modalidad de representación reflexiva vinculada a poner en cuestión el cómodo lugar del espectador, trabajar las asperezas de la estructura narrativa y en especial señalar al dispositivo de la enunciación en tanto mecanismo constructor de ficción. Pese a quien le pese el rótulo, esta técnica onanista de alcance intelectual constituyó un verdadero fetiche para la Nouvelle Vague, fue interiorizada por el “Nuevo Hollywood” de la década del 70 y en nuestros días no pasa de ser un recurso para el latiguillo cómico símil Quentin Tarantino.

En la línea de los contados exponentes industriales que gustan de derribar la eterna “cuarta pared”, hoy llega una realización más que interesante que aporta un poco de aire fresco para lo que suele ser un entorno inmediato anclado en mixturas vetustas y clichés demacrados. La Cabaña del Terror (The Cabin in the Woods, 2011) es una propuesta que homenajea y al mismo tiempo satiriza algunos de los arquetipos principales del “horror para adolescentes” y el slasher en general a través de una duplicidad metalingüística de planos contrapuestos en sintonía con The Truman Show (1998), el recordado opus de Peter Weir.

De hecho, el relato presenta en paralelo dos emplazamientos ubicados uno enfrente del otro, en los extremos irreconciliables del aparato retórico: por un lado está la recóndita morada del título con cinco universitarios en plan de vacacionar durante el fin de semana y por el otro tenemos una suerte de “isla de monitoreo” comandada por los jocosos Gary Sitterson (Richard Jenkins) y Steve Hadley (Bradley Whitford). Mientras que el primer grupo ve cómo su tranquilidad desaparece a partir de la lectura de un diario y el posterior ataque de una familia de zombies, el segundo controla toda la situación desde la distancia.

Para aquellos que no lo conozcan, Joss Whedon fue el responsable de la serie televisiva Buffy, la Cazavampiros (Buffy, the Vampire Slayer) y recientemente ha alcanzado el reconocimiento masivo con Los Vengadores (The Avengers, 2012). El señor se mueve con el cerebro de un adolescente astuto y traslada su furia gore al hilarante guión que escribió junto al director debutante Drew Goddard. Aún más que por el eficaz desarrollo del concepto central, este “meta- teen” se destaca por su extraordinario desenlace en donde los realizadores duplican la apuesta irónica como no se veía desde hace muchísimo tiempo…

calificacion_4

Por Emiliano Fernández

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