A Sala Llena

La Cabaña del Terror, según Juan Ferré

Cinco jóvenes (una pareja, una chica y dos chicos) deciden alejarse de la ciudad a la cabaña que el primo de uno de ellos acaba de comprar en medio del bosque, en el medio de la nada. Ese viaje de placer terminará de la peor manera. No hay nada en esa sinopsis que no hayamos visto antes en cualquier propuesta de terror. Sin embargo, una subtrama intercala a unos señores de traje en unas oficinas de altísima tecnología que pueden ver, monitorear y hasta intervenir en las aventuras de los jóvenes en la cabaña.

La Cabaña del Terror es dos películas al mismo tiempo. Por un lado tenemos esta historia de los muchachos, tan iguales a todos los de las demás películas del género o incluso más convencionales. Los cinco personajes son estereotípicos a propósito: el atleta, la mujerzuela, el estudiante, el loquito y la virgen. Y los hechos macabros que se van sucediendo en medio del bosque tampoco son gran cosa en ningún sentido. En la cabaña, el filme no innova en absoluto, ni en los hechos que plantea ni en la manera de presentarlos. Desde este costado, se trata de una película de terror de lo más trillada que se haya visto, narrada correctamente, pero sin sorprender en lo más mínimo.

Por otro lado está la historia de esa extraña oficina desde la que se monitorean los hechos y vemos a un par de señores de traje y un enorme equipo de trabajo controlando que la masacre se lleve a cabo. Es aquí donde la historia tiene su lado novedoso, delirante -por qué no- y más entretenido. Este extraño lugar nos muestra una realidad morbosa en extremo. Más allá de las alimañas que les toquen a las víctimas en el bosque, existe un equipo entero de personas como ellas asistiendo para que las muertes se produzcan. Las dos historias se van intercalando y la información al espectador se va dosificando para que el suspenso vaya en aumento con buen ritmo.

Y finalmente, es en la unión de esas dos historias cuando el filme realmente pega el salto de calidad. Acompañado por un maremoto de fuerzas malignas que aparecen de golpe, la película toma un empuje inusitado y se vuelve un festín. Drew Goddard (director y guionista) y Josh Wheddon (coguionista, director de la aclamada Los Vengadores) son inteligentes en la forma de plantear esta historia, arriesgan mucho con esta delirante subtrama, pero aciertan en la manera de estructurar la historia, dejando pocos cabos sueltos. Pero probablemente su mayor mérito sea la gran imaginación que han tenido para homenajear a varios clásicos del género en un climax que se va poniendo cada vez mejor.

Un elenco de buenos actores (con algunas caras bastante conocidas, como Chris “Thor” Hemsworth o Richard Jenkins) le da brillo a una historia a la que algunos le han encontrado incluso una crítica a la sociedad o a la manera de hacer cine de terror. Supongo que cada espectador podrá sacar las conclusiones que quiera a partir del visionado de un filme. Si hay en los personajes un verdadero libre albedrío para elegir lo que les sucederá o son simples títeres de un director y un guionista no es un debate que me parezca que el filme inicie, pero sí creo que será más probable que cualquier espectador pueda apreciar a La Cabaña del Terror por ser una propuesta muy interesante, bastante jugada y por momentos incluso cómica con algunos gags puestos en el lugar correcto y con buen timing. Decididamente mejor que la mayoría de las propuestas del género que se suelen estrenar, pero no demasiado más que eso.

calificacion_3

Por Juan Ferré

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te puede interesar...