A Sala Llena

La Extraña Vida de Timothy Green (The Odd Life of Timothy Green)

(Estados Unidos, 2012)

Dirección y Guión: Peter Hedges. Elenco: Jennifer Garner, Joel Edgerton, CJ Adams, David Morse, Ron Livingston, M. Emmet Walsh. Producción: John Cameron, Mara Jacobs y Scott Saunders. Distribuidora: Buena Vista. Duración: 105 minutos.

La extraña película de Timothy Green.

Recuerdo haber visto los avances de este filme en el cine y preguntarme a quién se le ocurriría una historia así y para qué tipo de audiencia estaba destinada. La historia de una pareja que se entera de que no van a poder tener hijos y deciden enterrar en una cajita de madera en el jardín todos los deseos de cómo su hijo les gustaría que fuera y la posterior aparición de este niño pedido a la carta no me llamó para nada la atención. Recién cuando descubrí que su director era Peter Hedges la miré con un poco más de entusiasmo.

Hedges escribió la novela y el guión de la famosa ¿A Quién Ama Gilbert Grape?, que dirigió Lasse Hallstrom en 1993. Luego escribió otros guiones como el de Map of the World (con Julliane Moore y Sigourney Weaver) y Un Gran Chico (esa bonita y simple película que solemos encontrar en cable en donde Hugh Grant se hace amigo de un niño atribulado). En adelante, dirigió sus propios guiones y siempre con buenos resultados: tanto Pieces of April, como Dani, un Tipo de Suerte fueron dos entretenidos dramas familiares que sin ser maravillas inolvidables, me han dejado un buen sabor de boca.

El guión plantea una fantasía en donde el hijo deseado de dos padres infértiles se les aparece como por arte de magia en su casa. Ese niño es todo lo que ellos esperan de él: sagaz, de buen corazón, divertido, pero también un ser algo extraño, que no parece estar del todo acomodado a las costumbres de este mundo… y con hojitas verdes que le crecen en los pies, como si fuera una planta. La convivencia les servirá a los padres para ir “puliendo” sus aptitudes al criar un chico: el padre, Jim, (Joel Edgerton) hará lo posible por ser más positivo y menos exigente que su propio padre (David Morse), mientras que la madre, Cindy, (Jennfier Garner) intentará que todos los demás acepten a su hijo a pesar de ser diferente (aunque eso sí, las hojitas deben estar bien ocultas). La historia explota poco la veta cómica típica que puede surgir de mostrar a un extraño en un mundo nuevo y propone avanzar por otro lugar igualmente convencional como es la aparición de una niña y la posibilidad del amor. El guión va y viene constantemente entre la historia principal de Timothy y la audiencia, el tiempo presente, en donde los padres se esforzarán para justificar cada uno de sus actos ante una funcionaria de gesto adusto que los deja hablar porque “cada uno elige de qué hablar durante el rato que dura la reunión”.

El mundo de Disney suele ser muy ilustrativo a la hora de crear personajes, el problema es que cuando uno está viendo dibujos animados, la descripción de los caracteres suele ser más idónea. Los papeles secundarios caen aquí en una caricaturización absolutamente desmedida, como si de dibujitos se tratara. Como suele suceder, los buenos son muy buenos y los malos aprovechan cada aparición que tienen en pantalla para ser desagradables o miserables aún en situaciones que no lo ameritan. Piensen si no en la jefa de Cindy o su hermana, o el padre de Jim o su jefe. Y Disney hará lo posible para que esos roles secundarios chocantes y molestos se acomoden, tengan su merecido o aprendan la lección.

Hedges, que también escribió el guión basado en una historia de Ahmet Zappa, puede hacer poco con su propio trabajo. El hecho de que en la audiencia se hable de Timothy presenta los hechos de una forma que promete mayor suspenso, pero el recurso se vuelve esquemático y pierde fuerza, al mismo tiempo que delata desde un principio un desenlace algo evidente. Sin embargo, el director logra imprimirle fuerza a algunas imágenes a gracias a un tratamiento estético de gran belleza, capaz de realzar fotogramas con una paleta de colores que destaca, por ejemplo, los diferentes matices de las hojas de los árboles del pequeño pueblo en donde viven. Y sin embargo, una vez más los norteamericanos caen en el terrible pecado de filmar escenas de soccer (y en este caso se trata de una escena esencial para el desarrollo de la trama) que no hacen más que demostrar lo poco que saben de fútbol, lo mal que lo juegan y, por ende, lo mal que lo filman. Una escena a la que se le impone una carga dramática tan importante, realizada y actuada tan torpemente, nos llevan a un resultado que roza lo patético.

Garner y Edgerton componen muy bien a esta pareja protagónica que pasa por bastantes sufrimientos y también muchas alegrías durante el metraje. Lo de CJ Adams (Timothy) no cierra demasiado: su gesto de sonrisa permanente probablemente sea una exigencia de guión para este ser extraño que interpreta, pero su actuación general tampoco logra conmover ni lograr la empatía necesaria. La Extraña Vida de Timothy Green es una película familiar de Disney que podría haber terminado estrenada directamente en DVD o en cable, pero un elenco de cierta importancia y un director decente tras las cámaras deben haber dado fuerza a su estreno comercial en las salas de nuestro país. Aunque sin un target claro de audiencia y sin una historia que valga la pena, va a ser difícil que logre cumplir las expectativas.

calificacion_2

Por Juan Ferré

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